La salud en Colombia es un derecho fundamental y comprende el acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad. Sin embargo, la realidad dista de este mandato constitucional. El centro de pensamiento ‘Así Vamos en Salud’ encontró en su último informe de cierre de 2025 la recepción de más de 2 millones de peticiones, quejas y reclamos (34,6 % de crecimiento frente al 2024) y más de 318 mil tutelas al sistema de salud, un incremento de casi 53 mil frente al año anterior.
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De acuerdo con el programa, este es el resultado de problemas estructurales agravados por la difícil situación de sostenibilidad que atraviesa el sistema, “lo que disminuye progresivamente la confianza de la ciudadanía y aumenta de forma paralela otras problemáticas que perjudican exclusivamente a los usuarios”.
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Y es que, según el informe, el sistema de salud inicia el 2026 con un déficit patrimonial de COP -15 billones y pérdidas operativas que superan los COP 7,3 billones. A esto, se suma que la Unidad de Pagos por Capitación –la plata que el gobierno le gira a las EPS por cada afiliado– se fijó en 16,4% para el régimen subsidiado y 9,03% para el contributivo. Insuficiente para algunos expertos, bajo la salvedad de que no se consideraba el aumento del salario mínimo.
El resultado recae entonces en millones de usuarios que hoy piden entre angustia y llanto la entrega de sus medicamentos esenciales, la remisión de citas a especialistas o autorizaciones que nunca llegan y terminan por interrumpir sus tratamientos. El drama es humano y Bogotá no es ajena. ¿Qué está haciendo el Distrito para sopesar esta delicada situación?
El impacto
Bogotá, al igual que el país, enfrenta problemas en el flujo de recursos en el sistema de salud. Las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud acumularon en un año un aumento en la cartera cercano a los COP 200.000 millones de pesos, impulsado principalmente por las enormes deudas de EPS intervenidas por el Gobierno Nacional, que rondan cerca de COP 270.000 millones y afectan la liquidez de los hospitales públicos (especialmente las Subredes Suroccidente y Norte, donde atienden poblaciones con altas cargas de enfermedad y asistencia) para sostener talento humano, insumos, medicamentos, energía hospitalaria y servicios especializados de alta complejidad.
Este impacto directo a la red hospitalaria de Bogotá, que atiende al 8% de la población principalmente del régimen subsidiado, continúa afectando también a pacientes que llegan al servicio de urgencias, especialmente de Famisanar y Nueva EPS, provenientes de ciudades como Florencia, Caldas y La Guajira.
“Históricamente hemos tenido aproximadamente entre un 13 % y un 15 % de camas ocupadas que vienen de la costa, del Eje Cafetero, de La Guajira, del Guanía, etc, donde no les ofrecen servicios y llegan a Bogotá. El reto es que no nos pagan las atenciones en salud por parte de estas EPS intervenidas que no cumplen con sus obligaciones contractuales. Aun así, logramos ampliar en 1.700 camas hospitalarias adicionales para atender las emergencias durante el año”, explicó el secretario de Salud, Gerson Bermont.
Para mitigar este impacto local, el distrito también destinó COP 260.000 millones para fortalecer las cuatro subredes —con énfasis en la Subred Centro Oriente, devuelta por la SuperSalud tras un año de intervención—, pero las deudas de las EPS intervenidas terminan por absorber los recursos aportados por los bogotanos.
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Eso sí, Bermont destacó que “ya no se trata de meter más plata para pagar deuda”, sino invertir en tecnología, destinando COP 190 mil millones en equipos y más de COP 300 mil millones este año en infraestructura para mejorar la atención de los usuarios.
Sopesar la crisis
Desde la Secretaría de Salud insisten en que el objetivo no es solo financiero. El énfasis está en asegurar que los ciudadanos sigan recibiendo atención oportuna, cercana y de calidad, incluso en un contexto nacional complejo para el sistema de salud.
Para lograrlo, su hoja de ruta es el modelo de atención en salud Mas Bienestar, una estrategia de Atención Primaria Social que ha acercado servicios integrales y preventivos a más de 852 de los 1.170 sectores catastrales de la ciudad. Los recursos se han destinado, entre otros frentes, a fortalecer servicios de alta demanda, mejorar áreas críticas como urgencias, hospitalización y salud mental, incorporar tecnología biomédica, capacitar de manera continua al personal de salud y ampliar la atención extramural a través de los más de 5 mil gestores de bienestar.
A esto se suma la apuesta de crear 38 nuevos servicios resolutivos en la red pública hospitalaria para que médicos generales inmediatamente remitan al especialista sin mayores autorizaciones ni esperas. De acuerdo con Bermont, las especialidades que más quejas reportan son oftalmología, otorrinolaringología y urología.
La inversión de este programa alcanza los COP 190 mil millones que incluye equipos de diagnóstico como rayos x, ecografías y demás. Por ahora, dos servicios en Bosa y Centro 19 han sido inaugurados. “Estamos trabajando con todas las EPS. Una de las que ya accedió fue Salud Total, quien se comprometió a que iba a montarlo. Estamos en diálogo con Sanitas, Sura y las demás. Se van a dar cuenta de que es más económico tener estos servicios para que no nos ocupen las camas de más alto costo, de urgencias o cuidados intensivos”, detalló Bermont.
En cuanto a entrega de medicamentos, Capital Salud, la EPS pública de los bogotanos, bajó en un 68% las quejas de medicamentos en el último trimestre. De acuerdo con el secretario de Salud, esto se dio gracias a unas nuevas formas de contratación entre Audifarma y las subredes, donde el gestor farmacéutico redujo los costos aproximadamente en un 18% en el valor de los medicamentos y se eliminaron las autorizaciones. “Las otras EPS nos están buscando para que les contemos cómo lo logramos”.
Pese a los recursos destinados, el Distrito reconoce que el reto es estructural. Las deudas acumuladas, los retrasos en los pagos de las EPS y el aumento constante en la demanda de servicios siguen presionando al sistema.
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Por eso, las autoridades aseguran que continuarán fortaleciendo el Modelo MASBienestar y gestionando nuevas fuentes de financiación, con el objetivo de evitar cierres, proteger la red hospitalaria y garantizar una atención digna para los bogotanos.
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