Una mujer de 52 años murió este domingo 30 de agosto en Bogotá, tres días después de haberse sometido a una cirugía estética en un establecimiento de la localidad de Antonio Nariño.
Según información preliminar de la Secretaría Distrital de Salud, el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) recibió el reporte a las 5:21 a. m. desde la vivienda de la paciente.
Mientras llegaba la ambulancia, el equipo médico orientó por videollamada maniobras de reanimación básica. El servicio arribó a las 5:48 a. m. y posteriormente confirmó el fallecimiento.
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Por ahora, las autoridades no han establecido qué causó la muerte ni si existe una relación directa entre el procedimiento realizado días antes y la emergencia médica.
La Secretaría de Salud revisa las condiciones del procedimiento
Las primeras indagaciones hechas en el lugar indican que la mujer se había practicado una bichectomía hace tres días, una cirugía menor que busca definir el contorno del rostro.
A partir de esa información, la Secretaría activó sus equipos de Inspección, Vigilancia y Control y empezó a verificar las credenciales del personal médico y las condiciones en las que se habría realizado la intervención.
La entidad también visitó tres sedes asociadas al establecimiento, pero las encontró cerradas.
¿Qué tenía habilitado el establecimiento?
Según informó la Secretaría de Salud, el lugar contaba con registro en el Registro especial de prestadores de salud (REPS) desde marzo de 2024 y tenía habilitados servicios de consulta externa en medicina general, dermatología y psicología.
La Secretaría precisó que esa habilitación no incluía la realización de cirugías plásticas.
Además, el establecimiento había recibido un concepto favorable durante una visita de inspección del 9 de junio de 2026. Antes de eso, la Alcaldía Local había realizado un operativo el 22 de mayo.
Estos antecedentes hacen parte de la revisión que adelanta la entidad, pero no permiten, por sí solos, atribuir responsabilidades ni establecer que el procedimiento esté relacionado con el fallecimiento.
La investigación deberá determinar quién realizó la intervención, bajo qué condiciones y qué ocurrió durante los días posteriores.
El caso vuelve a poner la lupa sobre la necesidad de verificar no solo que un establecimiento aparezca registrado, sino que tenga habilitado específicamente el servicio que ofrece.
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