14 Oct 2021 - 9:27 p. m.

Cerveza y queso azul, lo que comíamos hace 2.700 años (según antiguas heces)

Un estudio publicado en la revista Currrent Biology analizó el material fecal de antiguos mineros de sal en Austria. Esta es la dieta que pudieron identificar.

Los rituales del humano moderno están atravesados por la cerveza. La tomamos para acompañar comidas, cuando salimos a charlar con amigos y, para algunos, es un elemento clave al ver partidos de fútbol. Pero nuestro amor por la cerveza no es para nada nuevo. Según un reciente estudio publicado en Current Biology, los humanos toman cerveza desde hace 2.7000 años. Ah, y, además, la combinaban con queso azul.

Para llegar a esta conclusión investigadores de varias instituciones, incluidos el Instituto para el Estudio de las Momias del Eurac Research (en Italia) y el Departamento de Prehistoria del Museo de Historia Natural de Viena (en Austria), analizaron el material fecal de trabajadores de una mina de sal desde la Edad del Bronce al Barroco (siglo XVIII d.C.). Específicamente, de heces que se encontraban en el corazón de la mina Hallstatt en los Alpes austríacos. El pueblo donde se encuentra la mina, Hallstatt, ha sido declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y allí se ha producido sal desde hace más de 3.000 años.

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Al analizar el material, encontraron tanto rastros de queso azul como de cerveza. Una prueba de que desde entonces algunos humanos ya tenían un gusto exquisito, sino que tenían la capacidad de fermentar las comidas intencionalmente. “En mi opinión, es algo muy sofisticado, algo que no esperaba encontrarme para esa época”, señaló Frank Maixner, autor principal del estudio, al periódico The Guardian.

Aunque no se trata de la primera vez que se comprueba la presencia de alcohol en antiguas dietas, sí es el reporte más antiguo de que el humano comiera queso azul, según los investigadores. “Cada vez está más claro que no solo las prácticas culinarias prehistóricas eran sofisticadas, sino que existían alimentos procesados complejos que han tenido un papel importante en nuestra historia alimentaria temprana”, agregó Kerstin Kowarik, del Museo de Historia Natural de Viena y coautor de la investigación.

Y es que la vida de los mineros de sal de hace 2.700 años no era muy distinta a las nuestra. Trabajaban, comían e iban al baño. Pero gracias a las temperaturas de las minas, que se mantienen casi constantes en 8°C, y a la concentración de sal, las heces se conservaron bastante intactas. Tanto que aún nos dan pistas de lo que los humanos de entonces comían.

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De hecho, en estas heces los investigadores encontraron dos hongos clave, el Penicillium roqueforti y el Saccharomyces cerevisiae, ambos que, incluso, al día de hoy, se usan en la producción de alimentos. “Los mineros de Hallstatt parecen haber aplicado intencionalmente tecnologías de fermentación de alimentos con microorganismos que todavía se utilizan hoy en día en la industria alimentaria”, dijo también Maixner a The Guardian.

Pero como nadie puede vivir de lujos, el queso azul y la cerveza no fue lo único que encontraron en sus dietas. También comían cereales, algunas frutas, carne y frijoles. De hecho, también señala el estudio, la microbiota de las heces de estos mineros no es tan diferente a la composición de millones de microorganismos que tienen los humanos del mundo oriental actualmente. Una señal, dicen los expertos, de que nuestra vida moderna, aunque mantiene la cerveza, cruzó los límites con la comida ultra procesada. (Lea también: Los alimentos ultraprocesados favorecen el envejecimiento biológico)

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