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Científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por su sigla en inglés) y de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) acaban de anunciar un hallazgo sobre el verdadero tamaño de la Vía Láctea, la galaxia que alberga a la Tierra.
Gracias a dos telescopios de las agencias espaciales, el X XMM-Newton de la ESA y Chandra de la NASA, los científicos han encontrado una nueva manera de cartografiar las regiones exteriores de nuestra galaxia.
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“Es difícil observarla desde el interior; el Sistema Solar está bien incrustado en su disco, lo que impide una vista panorámica, y muchas regiones están oscurecidas por densas nubes de polvo cósmico”, explicó la ESA sobre estas dificultades.
Al respecto, Beatrice Vaia, del Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) de Italia, señaló que “normalmente, modelamos los brazos exteriores de la Vía Láctea indirectamente basándonos en lo que sabemos sobre la rotación de nuestra galaxia, pero hacerlo de esta manera deja margen de error”.
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Por eso Vaia lideró un grupo de astrónomos que, utilizando observaciones realizadas por los dos telescopios, llegó a una medición más precisa. “Hicimos algo nuevo: analizamos las consecuencias de tres explosiones cósmicas que tuvieron lugar en galaxias mucho más distantes. Estas explosiones emitieron rayos X que resonaron a través de varios de los brazos exteriores de la Vía Láctea, y medimos directamente las distancias a estos ecos”, señaló la científica.
Como explicaron los investigadores en el estudio que publicaron recientemente en la revista académica Astronomy & Astrophysics, esas tres explosiones se conocen como estallidos de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés) que emitieron luz de rayos X.
“Estos rayos rebotaron y fueron dispersados por granos de polvo dentro de los brazos espirales de la Vía Láctea, formando brillantes anillos que fueron detectados por los telescopios XMM-Newton y Chandra", explicó la ESA.
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Lo que hizo el equipo liderado por Vaia fue estudiar cómo los ecos en forma de anillo se expandían con el tiempo y, de esta manera, pudieron determinar la distancia de los granos de polvo disperso. Ya que esos granos se encuentran en nubes dentro de los brazos de la galaxia, los científicos pudieron medir la distancia de los brazos.
De esta manera, los astrónomos descubrieron que el brazo exterior de Scutum-Centauro y el brazo exterior, dos de los cuatro brazos exteriores de la Vía Láctea, se encuentran hasta un 10 % más lejos de lo que se creía.
Ilaria Fornasiero, una de las coautoras del estudio, aseguró que, aunque “las diferencias son pequeñas, cualquier revisión de estas distancias es importante porque son fundamentales para comprender nuestra galaxia. Por ejemplo, esto podría significar que los astrónomos tengan que revisar las estimaciones de la masa de la galaxia, ya que esto afecta la extensión de sus brazos”.
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