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Cocodrilos de hasta siete metros dominaron los ecosistemas de Colombia hace millones de años

Mediante el análisis de marcas de mordidas en cráneos, mandíbulas y fémures fósiles, los investigadores identificaron rastros atribuidos a un reptil masivo que dominó los ecosistemas de agua dulce en Colombia hace millones de años.

Redacción Ciencia

19 de agosto de 2026 - 08:17 a. m.
Depredador.
Foto: Miguel Hernandez
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Hace millones de años, el paisaje en lo que hoy es Colombia se veía extremadamente diferente a lo que conocemos hoy. Para empezar, un vasto lago cubría gran parte de América del Sur, donde vivían, por ejemplo, tortugas gigantes, así como crocodiliformes.

Estos últimos son un grupo de reptiles gigantes depredadores que habitaban el planeta desde hace 228 millones de años. En el caso del territorio colombiano, debido a la interconexión de diferentes ecosistemas acuáticos, estas especies tuvieron alta diversidad.

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En el caso del ensamblaje de Venta, ubicado en el Desierto de la Tatacoa y que representa uno de los descubrimientos paleontológicos más ricos y diversos del mundo, se han identificado nueve especies de crocodiliformes, entre los que se encuentran aligatorinos de seis metros de largo y gavialoideos que contaban con un hocico excepcionalmente largo, entre otros.

Desde hace años, expertos en paleontología sostenían la hipótesis de que estas especies jugaron un rol fundamental en los ecosistemas locales. Ahora, un grupo de investigadores colombianos y de otros países analizó una serie de fósiles que apuntarían a que sería uno de los principales depredadores de la época.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron marcas de mordidas en cuatro especímenes de tres especies de herbívoros terrestres: Pericotoxodon platignathus (un notoungulado), Xenastrapotherium kraglievichi y Granastrapotherium snorki (astrapoterios). Los fósiles examinados tenían una antigüedad de entre 10,5 y 16 millones de años.

Al estudiar las diferentes perforaciones, surcos y deformaciones óseas en estos fósiles, se concluyó que estas habían sido causadas por el caimán gigante Purussaurus neivensis, un cocodrilo de siete metros de largo y 1.800 kilogramos de peso, como el principal agente tafonómico. A esto se suma que se encontraron rastros de actividad de carroñeo de un crocodiliforme zipodonto (que poseía una dentición especializada similar a la de los dinosaurios carnívoros), probablemente el sebecid Langstonia huilensis.

Estos hallazgos llevaron a los investigadores a concluir que estos cocodrilos eran el grupo de depredadores más importante de este hábitat. “Había tanta presa disponible que los depredadores mamíferos no podían haberse comido toda”, afirma Oscar Wilson, investigador postdoctoral de la Universidad de Helsinki. “Nuestro nuevo estudio demuestra que los crocodiliformes, en particular, eran los depredadores más importantes de la región, sobre todo a la hora de cazar presas de gran tamaño”.

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La investigación se basa en el análisis de fósiles que forman parte de colecciones de museos. Las marcas de mordeduras y de dientes que los depredadores dejaron en los fósiles de herbívoros son la única prueba directa de las interacciones entre especies.

¿Cómo cazaban estos depredadores? Según el estudio, el comportamiento de caza de Purussaurus, que consistía en una emboscada en la orilla del agua, enfoque en la cabeza y uso del “giro de la muerte”, es análogo al de los cocodrilos del Nilo y de estuario modernos, pero a una escala masiva.

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Frente a esto último, los investigadores detallaron que las estimaciones de fuerza necesarias para perforar hueso fresco en los especímenes varían entre 7,000 newton (N) y más de 80,000 N por diente, rangos que solo este gigante, con una mordida total estimada en 69,000 N para especies afines, podría alcanzar.

Por su parte, al desmembrar presas grandes, los crocodiliformes facilitaban restos para consumidores secundarios como tortugas, peces, aves y otros crocodiliformes, actuando como motores de transferencia de nutrientes entre la tierra y el agua.

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“La frecuencia de las marcas que probablemente dejó el Purussaurus sugiere que fue un depredador importante en estos ecosistemas tropicales”, comenta Wilson, en un comunicado.

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