Las reacciones adversas a los pigmentos de los tatuajes son cada vez más conocidas. Sin embargo, poco se sabe de las complicaciones graves. Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad Médica de Wroclaw, en Polonia, describió justamente uno de estos casos en los que un hombre de 36 años sufrió varias complicaciones después de realizarse un tatuaje que tenía, entre otros, pigmentos rojos.
En el informe del caso, publicado en la revista médica internacional Clinics and Practice, los investigadores señalan que la tinta roja para tatuajes, en particular, se asocia con reacciones de hipersensibilidad retardada, pero hasta el momento no se había documentado manifestaciones generalizadas que afectaran a múltiples órganos. Sin embargo, en Polonia, encontraron el caso de un hombre que perdió complemento su pelo, desarrolló eritrodermia —que causa enrojecimiento e inflamación en la piel—, anhidrosis, —una afección que impide al cuerpo sudar normalmente—, y vitíligo.
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A finales de julio y agosto de 2020, el hombre se tatuó el antebrazo derecho. Aproximadamente cuatro meses después, experimentó picazón generalizada, exfoliación excesiva de la piel y una erupción cutánea que inicialmente afectó los antebrazos y el pecho, pero que luego se extendió a otras partes del cuerpo. Para enero de 2021 desarrolló eritrodermia, en febrero del mismo año presentó alopecia universal y tres meses después perdió completamente la sudoración (anhidrosis). Como resultado, de enero a agosto de 2021, el hombre fue hospitalizado varias veces.
Los investigadores describieron el caso del hombre de 36 años como algo “raro y no reportado previamente de reacciones tan extensas”. Tras meses de tratamiento ineficaz con diferentes medicamentos, “las pruebas de parche confirmaron hipersensibilidad a posibles componentes de la tinta roja del tatuaje, lo que motivó la extirpación quirúrgica de los fragmentos inflamados”, dicen los investigadores.
Sin embargo, aunque esta intervención curó la eritrodermia, no mejoró el estado clínico del paciente, que desarrolló vitíligo, lo cual causa manchas blancas en la piel por la pérdida de melanina. Con más procedimientos y uso de fármacos inmunosupresores e inmunomoduladores, “se restableció el crecimiento del cabello y se detuvo la progresión del vitíligo, pero sin efecto sobre la anhidrosis”, se lee en el informe.
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“Por lo general, los cambios en la piel se limitan al área tatuada, pero muy raramente, como en nuestro paciente, pueden generalizarse. Aparte de nuestro paciente, encontramos solo un caso de cambios generalizados en la piel asociados con tinta de tatuaje roja en la literatura”, agregan los investigadores.
El estudio recomienda a las personas con antecedentes de enfermedades autoinmunes, dermatológicas o alérgicas, que quieran realizarse un tatuaje, consultar un dermatólogo antes.
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