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Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago desenterró en un lugar remoto del Sahara central el fósil de un dinosaurio que califican de “asombroso”. Los científicos ya conocían al dinosaurio Spinosaurus: un colosal animal que tenía una longitud de entre 15 y 16 metros, un peso aproximado de entre entre 6 y 8 toneladas y que vivió hace aproximadamente entre 100 y 95 millones de años, durante el período Cretácico, en lo que hoy es el norte de África.
La gran pregunta ha sido si vivía principalmente en el agua, como un depredador casi acuático, o era más bien un cazador terrestre que se movía por riberas y aguas poco profundas. En el nuevo estudio, publicado en la revista científica Science, los investigadores aportan a la respuesta a esa pregunta.
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En el Sahara central, en una zona fosilífera llamada Jenguebi, los investigadores hallaron restos de una nueva especie: Spinosaurus mirabilis. Esta especie es muy similar a la primera, pero presenta una característica llamativa: una cresta craneal mucho más alta y curvada, con forma de cimitarra. Los paleontólogos cuentan en una nota de prensa de la universidad que la cresta era tan grande e inesperada que inicialmente no la reconocieron cuando la extrajeron en noviembre de 2019.
Tuvieron que volver en 2022, con un equipo más grande, para seguir excavando y darse cuenta de la novedad. Los científicos sugieren que, en vida, pudo estar cubierta por tejidos de colores brillantes, convirtiéndola en una especie de “faro” visual. Más que un arma o una herramienta para cazar, esta estructura habría tenido un papel en la comunicación: reconocimiento entre individuos, exhibición frente a rivales o incluso selección sexual.
“Este hallazgo fue tan repentino y asombroso que fue realmente emotivo para nuestro equipo”, dijo, citado en una nota de prensa, Paul Sereno, profesor de Biología y Anatomía de Organismos en la U. de Chicago y autor del artículo.
“Siempre recordaré con cariño el momento en el campamento cuando nos reunimos alrededor de una computadora portátil para observar la nueva especie por primera vez, después de que un miembro de nuestro equipo generara modelos digitales en 3D de los huesos que encontramos para ensamblar el cráneo, con energía solar en medio del Sahara. Fue entonces cuando realmente se percibió la importancia del descubrimiento”, agrega Sereno.
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Pero el cráneo de este Spinosaurus guarda otra adaptación igual de impresionante y mucho más funcional. Sus dientes superiores e inferiores no solo eran cónicos y afilados (ideales para sujetar peces), sino que encajaban entre sí como los dientes de un cierre. Los de la mandíbula inferior sobresalían hacia afuera y se intercalaban con los de la superior, formando una trampa para presas resbaladizas. Sin embargo, el contexto en el que apareció es igual o más importante.
Respuestas a las preguntas
Los fósiles estaban enterrados en sedimentos fluviales, asociados a restos de otros dinosaurios terrestres, lo que sugiere un ambiente ribereño interior y no estrictamente marino. Esto sugiere que estos animales vivían en zonas cercanas a ríos y costas, más que en mar abierto, aportando pistas a una de las preguntas más importantes sobre este dinosaurio.
“Me imagino a este dinosaurio como una especie de ‘garza infernal’ que no tenía problemas para caminar con sus robustas patas en dos metros de agua, pero probablemente pasaba la mayor parte del tiempo acechando trampas menos profundas en busca de los numerosos peces grandes del día”, explicó Sereno.
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Los científicos construyen la historia evolutiva de este animal en tres grandes fases. Primero, en el Jurásico, evolucionó su distintivo cráneo alargado especializado en peces. Luego, durante el Cretácico temprano, el grupo se diversificó y se expandió alrededor del mar de Tetis, dominando ecosistemas costeros. Finalmente, hacia el Cretácico tardío temprano, alcanzaron tamaños gigantescos y se especializaron como cazadores de emboscada en aguas poco profundas, concentrados sobre todo en el norte de África y Sudamérica.
El descubrimiento de esta nueva especie con cresta prominente también abre otra línea de interpretación: esa estructura pudo tener un papel visual importante, quizás en exhibiciones o reconocimiento entre individuos. Es decir, no todo era adaptación para cazar; también había señales sociales en juego. Según los autores, el final del grupo pudo estar relacionado con un brusco aumento global del nivel del mar hace unos 95 millones de años, que transformó los ecosistemas donde vivían. Con esos cambios ambientales, los espinosaurios desaparecieron.
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Los científicos señalan que el estudio no solo presenta una nueva especie, sino que inclina la balanza del debate: el Spinosaurus habría sido más bien un depredador costero que se desplazaba por riberas y aguas poco profundas, no un dinosaurio solo marino.
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