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24 Jan 2022 - 2:18 p. m.

Erupción en Tonga liberó cientos de veces la energía de la bomba de Hiroshima

El Observatorio de la Tierra de la NASA publica sus observaciones preliminares sobre una serie de cambios “dramáticos” que sufrió el archipiélago antes y después de la erupción.
Las imágenes, elaboradas con datos del satélite Copernicus Sentinel-2 adquiridas el 2 de enero de 2022 (izquierda) y del satélite Copernicus Sentinel-1 del 15 de enero de 2022 (derecha), muestran el cambio.
Las imágenes, elaboradas con datos del satélite Copernicus Sentinel-2 adquiridas el 2 de enero de 2022 (izquierda) y del satélite Copernicus Sentinel-1 del 15 de enero de 2022 (derecha), muestran el cambio.
Foto: Unión Europea, imágenes de Copernicus Sentinel-1 y Sentinel-2

La historia de las islas Tonga es un relato de cambios dramáticos y rápidos que la NASA ha observado cuidadosamente desde hace por lo menos 7 años. En diciembre de 2014 un volcán submarino explotó en el reino insular polinesio de Tonga. Un mes después, finalizada la erupción y disipada la ceniza, el científico de la NASA Jim Garvin y sus colegas observaron que había surgido una nueva isla: la tierra se elevó unos 120 metros (390 pies) sobre el nivel del mar, uniendo dos islas existentes: las pequeñas Hunga Tonga (derecha) y Hunga Ha’apai (izquierda), hasta entonces separadas por el Océano Pacífico Sur.

Desde entonces la isla Hunga Tonga-Hunga Ha’apai ha sido monitoreada por Garvin y su equipo a través de observaciones satelitales y estudios geofísicos de superficie. A finales de diciembre de 2021 una nueva erupción comenzó en el Reino de Tonga. Durante las primeras semanas de enero de 2022 la actividad volcánica parecía típica, con pequeñas explosiones intermitentes de ceniza, vapor y otros gases volcánicos a medida que el magma y el agua de mar interactuaban en un respiradero cerca del centro de la isla.

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A partir del 13 de enero la situación comenzó a cambiar. Una serie de explosiones “inusualmente poderosas” comenzó a enviar cenizas a la estratosfera. Finalmente, el 15 de enero, las explosiones arrojaron material a una altura de hasta 40 kilómetros (25 millas) y posiblemente hasta 50 kilómetros, cubriendo las islas cercanas con cenizas y provocando olas de tsunami destructivas. “Esta es una estimación preliminar, pero creemos que la cantidad de energía liberada por la erupción fue equivalente a entre 5 y 30 megatones de TNT”, dijo Garvin. A modo de comparación, dice el observatorio, la explosión liberó cientos de veces la energía mecánica equivalente a la explosión nuclear de Hiroshima.

“Lo que pasó el día 15 fue realmente diferente. No sabemos por qué, porque no tenemos sismómetros en Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, pero algo debe haber debilitado la dura roca de los cimientos y causado un colapso parcial del borde norte de la caldera. Piense en eso como si el fondo de la bandeja se cayera, lo que permitiría que grandes cantidades de agua se precipitaran hacia una cámara de magma subterránea a una temperatura muy alta”, explica Garvin. La temperatura del magma suele superar los 1000 grados centígrados; el agua del mar está más cerca de los 20°C. La mezcla de los dos puede ser increíblemente explosiva.

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Tras esta nueva erupción, toda la tierra nueva se ha ido, junto con grandes trozos de las dos islas más antiguas. El estudio sobre lo que ha sucedido y sigue sucediendo en Tonga pueda dar luces sobre Marte. “Pequeñas islas volcánicas, recién formadas, que evolucionan rápidamente, son ventanas en el papel de las aguas superficiales en Marte y cómo pueden haber afectado formas volcánicas pequeñas similares”, dijo Garvin, y agregó: “De hecho, vemos campos de características similares en Marte en varias regiones”.

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