Si no hay ningún contratiempo, este domingo, 23 de agosto (lunes, en horario de Pekín), China empezará a dar uno de sus pasos más ambiciosos en investigación espacial: lanzará la sonda Chang’e-7 rumbo a la Luna. Será una misión que espera sentar las bases para un propósito que hace un tiempo viene anunciando el gigante asiático: enviar una nave tripulada al satélite en 2030.
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En este caso, Chang’e-7 irá sin personas, a bordo del cohete Larga Marcha 5 Y14. Ya está, de hecho, en el centro de lanzamiento de Wenchang, en la provincia de Hainan, en el sur de China, desde donde saldrá a su destino, el cráter Shackleton, ubicado en el polo sur de la Luna. De acuerdo con los planes de ese país, a finales de este año llegará a ese punto.
Irá equipada con una variedad de instrumentos, con los que hará investigación en esa región, en caso de que no sufra ningún inconveniente en el viaje. Tendrá, por ejemplo, un telescopio óptico de última generación, en cuya elaboración participaron el Laboratorio de Investigación Espacial de la Universidad de Hong Kong (HKU-LSR) y la Asociación Internacional del Observatorio Lunar (ILOA Hawaii).
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También contará con una cámara que le permitirá tomar imágenes de alta resolución de la superficie lunar. “LunaHCam” es como llamaron a ese instrumento en el que colaboró la Agencia Espacial de Baréin y la Agencia Espacial Egipcia.
Artefactos para detectar polvo lunar, otro para medir la temperatura, uno más para evaluar partículas de alta energía y un espectrómetro de radiación terrestre hacen parte del arsenal de elementos con los que cuenta Chang’e-7.
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Será una misión que “aprovechará al máximo la experiencia tecnológica acumulada durante décadas”, dijo hace unos meses Zhang Jingbo, vocero de la Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA).
Según él, China no escatimará esfuerzos para lograr el objetivo de hacer su primer alunizaje en cuatro años, una carrera en la que también se ha embarcado Estados Unidos, que en abril de este año sobrevoló el satélite con la misión Artemis II. De acuerdo con la NASA, la idea es que en 2028 sus astronautas desciendan a la superficie del Polo Sur lunar.
Sin embargo, hay quienes creen que Chang’e-7 se convertirá en un referente para las futuras misiones que vayan al satélite. James Head, científico especializado en la Luna del departamento de ciencias geológicas de la Universidad de Brown (EE.UU.), cree, por ejemplo —como le dijo al portal Space—, que es la “misión lunar robótica más ambiciosa, completa y compleja jamás intentada por nación o entidad alguna”.
Uno de sus principales objetivos será hallar algo que hace tiempo seduce a quienes estudian el satélite: buscar evidencia de que hay hielo de agua.
Para encontrarlo, señaló Ye Peijian, académico de la Academia China de Ciencias, a la televisión de ese país, “estamos utilizando muchos métodos, desde la búsqueda en la superficie hasta la exploración del interior de los cráteres”.
Con Chang’e-7, China también espera hacer pruebas del aterrizaje suave de alta precisión y de los diferentes movimientos del módulo sobre la superficie en los cráteres y en la superficie de la Luna.
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