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Este hombre se dejó morder más de 200 veces por serpientes para ayudar a crear un antiveneno

Durante más de dos décadas, Tim Friede, un estadounidense de 58 años, se ha dejado morder más de 200 veces por serpientes, incluidas algunas de las más venenosas. Ahora, de la mano con una compañía, busca ser pieza clave para desarrollar un tratamiento universal.

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09 de abril de 2026 - 11:13 p. m.
Tras décadas inyectándose venenos de serpientes mortales, como la cobra, la sangre de Tim Friede contiene anticuerpos de amplio espectro que neutralizan las toxinas del veneno.
Tras décadas inyectándose venenos de serpientes mortales, como la cobra, la sangre de Tim Friede contiene anticuerpos de amplio espectro que neutralizan las toxinas del veneno.
Foto: Centivax
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Tim Friede, de 58 años, ha pasado los últimos 20 años participando en un inusual experimento. Se ha dejado morder más de 200 veces por serpientes, incluidas algunas de las especies más letales, con el objetivo de desarrollar una inmunidad que algún día pueda convertirse en un antídoto.

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En entrevista con The Guardian, Friede contó que comenzó este curioso camino en el sótano de su casa, ubicada en Wisconsin. También explicó que, aunque en más de una oportunidad intentaron detenerlo, decidió continuar con el experimento, en el que estuvo a punto de perder una pierna, algunos dedos e incluso quedó en coma.

“Entendía que era peligroso, pero la gente se estaba muriendo por picaduras de serpiente y eso me enfurecía. No podía sacármelo de la cabeza. Me arriesgué y me alegro de haberlo hecho”, agregó al medio británico.

Ahora, toda la información que ha recopilado durante estos años está siendo clave en el desarrollo de un nuevo antídoto de amplio espectro, que podría ayudar a evitar algunas de las 138.000 muertes que cada año se registran en el mundo por mordeduras de serpiente. Asia y África concentran la mayor parte de los casos.

Un estudio publicado en Rollins School of Public Health de la Universidad de Emory (Estados Unidos) ha advertido, de hecho, que estas cifras podrían seguir creciendo, principalmente por la crisis climática. “El riesgo de ser mordido por una serpiente aumenta un 6 % por cada grado Celsius de incremento en la temperatura diaria”, se lee en los resultados.

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A este complejo panorama se suma otro obstáculo: el tratamiento de las mordeduras se complica por la diversidad de antídotos necesarios para las cientos de especies que pueden causar lesiones graves. Este desafío es el que busca resolver la empresa Centivax, con la que Friede trabaja desde 2019 como Director de Herpetología.

El objetivo ahora es desarrollar un tratamiento universal. Para lograrlo, los investigadores se han basado en varios estudios en los que ha participado Friede. Uno de ellos, publicado en la revista científica Cell, encontró que los anticuerpos replicados de Friede pueden neutralizar las toxinas de 19 serpientes de la familia de los elápidos, un grupo que contiene cerca de la mitad de todas las especies venenosas conocidas.

El siguiente paso consiste en realizar un ensayo clínico de este antídoto en mascotas en Australia, antes de su eventual uso en humanos. Sin embargo, llegar hasta este punto no ha sido una tarea sencilla. Friede recordó a The Guardian que, desde 2001, comenzó a inyectarse mezclas pequeñas de veneno y solución salina cientos de veces para desarrollar inmunidad frente a distintas serpientes antes de permitir que lo mordieran, generalmente en el antebrazo o los dedos.

En ese entonces, empezó también a recolectar ejemplares. Llegó a tener cerca de 60 serpientes que mantenía en el sótano de su casa. Durante el primer año estuvo a punto de abandonar el experimento cuando se dejó morder casi al mismo tiempo por una cobra monóculo y luego por una cobra egipcia, dos de las serpientes más peligrosas del mundo. Esto le provocó un colapso y un coma que se prolongó durante varios días.

Aunque estuvo a punto de morir, lo salvó un vecino que llamó al 911, retomó casi de inmediato su entrenamiento para fortalecer la inmunidad frente a diferentes especies. “Rendirme no sería justo para quienes habían muerto. Volví de la muerte, así que no quería decir que lo intenté durante seis meses y luego lo dejé”, relató al medio británico.

En los años siguientes sufrió varios incidentes que casi le provocan la muerte. En algunas ocasiones se desmayó por shock anafiláctico, uno de sus dedos se volvió negro y estuvo a punto de ser amputado, y una cobra monóculo provocó que los músculos de su pierna comenzaran a desintegrarse.

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En la entrevista también recordó que las mordeduras más severas han sido las de serpientes como las cobras, que inyectan veneno necrótico capaz de destruir los tejidos del cuerpo. Hasta ahora, Friede ha sufrido más de 200 ataques, cerca de la mitad provocados por mambas.

De esas más de 200 mordeduras ha logrado desarrollar inmunidad incluso frente a una de las serpientes más venenosas del mundo: la taipán del interior, que habita en zonas semiáridas de Australia y rara vez ataca a los humanos. Durante años, contó, no encontró a nadie interesado en sus hallazgos, hasta que en 2019 la empresa Centivax lo contrató y comenzó a extraerle sangre para aislar sus anticuerpos con el fin de desarrollar el antídoto.

Para ese entonces, Friede había dejado durante un año las inyecciones y las mordeduras, y en su sótano ya no vivían serpientes. Ahora, junto a la empresa Centivax, su experimento continúa.

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