Al revisar los programas de gobierno de los candidatos restantes en la contienda presidencial, que tendrá su segundo tiempo el próximo 21 de junio entre Cepeda y de La Espriella, la palabra “ciencia” aparece solo dos veces en el caso del candidato de Salvación Nacional y nueve en el texto presentado por el aspirante del Pacto Histórico.
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Aunque también se referencia al sector de manera indirecta —a través, por ejemplo, de la innovación, la tecnología y, entre otros, la bioeconomía—, la mención de la palabra ciencia va acompañada, en gran medida, de intenciones de fortalecer las universidades.
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Cepeda sostiene que “Colombia no puede seguir siendo un país sin ciencia, sin tecnología o con muy débil desarrollo científico”. Para esto, propone, entre otras cosas, fortalecer las universidades del Catatumbo, la Amazonia y la del Pacífico. Así como utilizar el conocimiento, tanto ancestral como científico, para recuperar ecosistemas.
En la otra orilla, el ‘Tigre’ pone en su plan de gobierno para la “patria milagro” que promoverá la inversión privada en ciencia, tecnología e innovación en la educación pública a partir de incentivos fiscales. A esto se suma la propuesta de crear un programa STEM para “el emprendimiento femenino en ciencia para formar nuevos talentos”.
Lo cierto es que estas propuestas, resumidas a grandes rasgos, han dejado a la comunidad científica preocupada. “La ciencia es el gran ausente de las propuestas electorales de todos los candidatos”, comenta Lucy Gabriela Delgado, decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. “Al revisar las propuestas, encuentro que son puros lugares comunes, sin compromisos claros como, por ejemplo, comprometer un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) a la ciencia”.
Lo mismo opina Fanor Mondragón, profesor emérito de la Universidad de Antioquia y miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. “Es claro que la ciencia no da votos, pero en gran medida de esto depende el desarrollo del país. Hay que insistir en que sin innovación y tecnología no vamos a ser competitivos”.
El sinsabor de las elecciones
Desde la Academia de Ciencias Exactas aseguran que tienen un sinsabor con las pasadas elecciones. Como cuenta Mondragón, “en ese momento recibimos al entonces candidato Petro en nuestras instalaciones, para comentarle las necesidades del sector. El actual presidente coincidió en que un país que no apoyaba a sus científicos estaba condenado al fracaso. Sin embargo, apenas salió por la puerta y asumió el cargo, lo único que hemos visto es cómo ha descendido el presupuesto del Ministerio”.
En datos concretos, desde que el progresismo llegó al poder, el presupuesto del Ministerio de Ciencias, en cabeza de Yesenia Olaya, pasó de ser de COP 401.000 millones a COP 379.000 para 2026. Por el momento, para el 2027, la ministra de la cartera anunció hace unos meses que pidió cerca de COP $555.349 millones para la entidad.
Angela Camacho, física colombiana y presidenta de la Red Colombiana de Mujeres Científicas, sostiene que “históricamente han sido pocos los políticos que han visto la ciencia como base fundamental del país; simplemente ven la ciencia como un grupo de loquitos que están en un laboratorio y ya”.
Para Delgado, de la Nacional, hay un punto que apuntaría a un desconocimiento del sector en el plan de gobierno de Cepeda, y es que se menciona a Raúl Cuero como “uno de los más destacados científicos que tenemos en el país”, con relación a la intención de construir un centro de investigación en esta región del país.
Como explicó el profesor Rodrigo Bernal Ph.D. en Ciencias de la U. Aarhus, Dinamarca, en esta nota, los logros de este investigador de Buenaventura, como sus premios en la NASA, entre otros, han sido cuestionados por tratarse de exageraciones. “Es desafortunada esa mención, pero es claro que el camino es brindar a la juventud la posibilidad de una educación superior, así como centros de investigación, en áreas rurales”, añade Delgado, de la U. Nacional.
En todo caso, Carlos Vargas, presidente de la Academia de Ciencias, asegura en un tono conciliatorio que “aunque todavía ocupan un espacio menor frente a temas como la seguridad, la economía o la política social, hoy existe una mayor conciencia de que desafíos como la transición energética, la productividad, la salud pública, la seguridad alimentaria o la adaptación al cambio climático requieren soluciones basadas en evidencia y capacidades científicas sólidas”.
El foco en las universidades
Uno de los puntos comunes entre ambos candidatos es abordar la ciencia desde las instituciones de educación superior. En el caso de Abelardo De La Espriella, quien sumó más de diez millones de votos en la primera vuelta, sus propuestas abarcan, por una parte, fortalecer la inversión privada en ciencia, tecnología e innovación en la educación pública. Además, de manera adyacente, se menciona la necesidad de la educación para que sea “internacional”.
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“Creo que la experiencia internacional muestra que la participación activa del sector empresarial puede acelerar la innovación, la transferencia tecnológica y la generación de empleo de alto valor agregado”, comenta Vargas, de la Academia de Ciencias Exactas.
Por otra parte, Delgado, decana de la U. Nacional, comenta que el objetivo de De La Espriella de internacionalizar la educación superior puede ser interesante en particular para poner a la “ciencia colombiana en la frontera del conocimiento. Pero eso no es más que una mera interpretación, pues el programa no dice mucho, y solo aclara esa intención de que el sector esté más conectado a los temas productivos”, sostiene.
Iván Cepeda, que acumuló más de nueve millones de votos en primera vuelta, sostiene que “Colombia debe ponerse en la vanguardia de la ciencia, la tecnología y el conocimiento”. Esto se conecta con su propuesta de fortalecer el acceso a la educación media y superior. Además, menciona que se necesita “conocimiento e innovación que aporte a la salud planetaria”.
“Es valioso querer desarrollar universidades en los territorios, pero una institución educativa es mucho más que un edificio. Se necesitan estudios serios sobre qué programas se van a ofertar y cómo se van a atender las necesidades territoriales, como las enfermedades tropicales o fortalecer las cadenas productivas”, dice Camacho de la Red Colombiana de Mujeres de Científicas.
“Lo que vemos es que Cepeda enfatiza la necesidad de fortalecer las capacidades científicas en las regiones, especialmente en territorios que históricamente han tenido menores oportunidades. La propuesta de impulsar centros de ciencia que pueden convertirse en escenarios estratégicos para la investigación en biodiversidad, bioeconomía, salud y sostenibilidad”, indica Vargas, de la Academia de Ciencias Exactas.
En un análisis realizado por la Fundación Empresarios por la Educación (ExE), que revisó las propuestas de ambos candidatos en relación con el sector educativo, encontró que los temas relacionados con educación media y ampliación de brechas son solo parcialmente abordados, o no mencionados del todo en sus planes de gobierno.
“Cuando hablan de educación, lo hacen de la superior. Pero lo más importante, y que fue una de las recomendaciones que hicimos en la Misión Internacional de Sabios, es la educación inicial, que es uno de los cuellos de botella de nuestro sistema educativo”, sostiene Clemente Forero, presidente de la Asociación de Ciencias Económicas.
Otra de las propuestas de De La Espriella consiste en fortalecer la educación virtual con la creación de Universidad Virtual en Casa, lo que se suma a mejorar la conectividad y entregar los computadores gratuitos. Sin embargo, los expertos que consultamos coinciden en que esta modalidad debe ser vista con cuidado, y que esta no necesariamente se traduce en más investigación.
Las otras propuestas
Desde el interior de la campaña de Cepeda han intentado acercarse a la comunidad científica para restablecer los lazos que, creen, se han roto en estos últimos cuatro años con la izquierda colombiana. Como le dijeron a El Espectador desde el interior de su campaña, están haciendo todo lo posible por desligarse de la manera en que la ministra Yesenia Olaya ha conducido el Ministerio de Ciencias, pues creen que “ha perjudicado mucho la relación” de este sector político con la academia.
“Queremos hacer las cosas de manera muy diferente y volver a tender puentes con los científicos y las científicas colombianas. La manera en que se ha manejado el ministerio no representa lo queremos hacer si Cepeda alcanza la presidencia”, indican desde la campaña.
Desde la otra orilla, De La Espriella propone implementar la ciencia y tecnología para impulsar emprendimientos femeninos. Frente a esta propuesta, Delgado, de la Universidad Nacional, tiene sus reservas. “Es clave cerrar la brecha de ingresos y formar nuevos talentos, pero tampoco habla de la inversión y del cómo va a alcanzar este objetivo”, sostiene Delgado.
Según cifras de la Red de Científicas Colombianas, la participación de las mujeres, aunque ha mejorado, sigue enfrentando retos. Se estima que en los últimos diez años, el número de mujeres en las ciencias pasó de 33 % al 38 %, mientras que aquellas que se gradúan de ciencias naturales es del 56 %. “La ciencia sigue siendo un campo masculinizado, y es una oportunidad para avanzar en esto”.
“Otro elemento es que la razón de ser de los programas STEM no es exclusivamente para desarrollar emprendimientos, sino para permitir el desarrollo cerebral de los adolescentes, esa es la razón de ser de estas estrategias”, asevera Forero, de la Academia de Ciencias Económicas. “Realmente son frases que no tienen mucho sentido”.
Los retos que asume el próximo presidente
Son varios los desafíos que asumirá el próximo presidente para las próximas elecciones. Como contamos en esta nota hace unos días, por ejemplo, se mantiene el paso lento en el que se ejecutan los recursos de regalías para el sector, con más de COP $4 billones sin ejecutar en los últimos cuatro años.
“Entre las prioridades destacamos el fortalecimiento institucional del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación; el aumento sostenido de la inversión en investigación y desarrollo; la formación de talento humano altamente calificado; la articulación entre universidades, centros de investigación, Estado y sector productivo; y la reducción de las brechas regionales en acceso a infraestructura y capacidades científicas”, puntualiza Vargas, de la Academia de Ciencias.
En contraste, desde la Academia existe el temor de que la austeridad fiscal planteada por De La Espriella vaya a impactar a un sector de por sí golpeado en lo que se refiere a inversión pública. Para 2025, la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación (CTeI) en Colombia rondaba el 0,31 % del Producto Interno Bruto (PIB) para investigación y desarrollo (I+D), significativamente lejos del promedio del 2,71 % de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Desde el Colegio Máximo de las Academias de Colombia, se presentará la próxima semana una carta con las propuestas para ambos candidatos en el sector educación. En los planes está también desarrollado en torno a la ciencia y la innovación.
Por su parte, Camacho concluye que lo que pase en este sector es crítico para el desarrollo del país. “Hoy vemos que la inteligencia artificial avanza y nos quedamos atrás, sin saber quién lo manejó o con qué fin”.
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