El olfato es uno de los sentidos más antiguos, ampliamente usado en la comunicación e, incluso, ha sido objeto de múltiples investigaciones científicas. Sin embargo, gran parte de estos estudios se han centrado en comprender cómo se emplea para emitir señales entre individuos de una misma especie, especialmente en contextos como la búsqueda de pareja.
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Ahora, un reciente estudio se propuso analizar si las personas pueden transmitir sus emociones a los animales por medio del olor. Para ello, el equipo científico enfocó su atención en los caballos, con el objetivo de determinar si respondían al olor del miedo presente en el sudor humano.
En los resultados, publicados en la revista Plos One, los investigadores detallan que para este estudio dividieron en dos grupos a los voluntarios, quienes tenían algodones debajo de sus axilas. Mientras un grupo observó escenas de la película de terror Siniestro, el otro vio fragmentos del musical Cantando bajo la lluvia.
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Para observar la respuesta de los animales, el equipo colocó los algodones sobre las fosas nasales de los caballos. A través de distintas pruebas, analizaron con qué frecuencia los ejemplares se acercaban a sus cuidadores, el contacto físico que establecían y las reacciones que tenían cuando lo veían.
Los investigadores, en los resultados, explicaron que “los caballos se asustaban más, presentaban frecuencias cardíacas máximas más altas y reducían el contacto con sus cuidadores cuando eran expuestos al sudor de las personas asustadas”.
No obstante, el equipo hizo una aclaración importante: no se observaron diferencias en los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, entre los diversos escenarios que hicieron parte del estudio.
Sobre los resultados, Léa Lansade, doctora de la Universidad de Tours (Francia), explicó en declaraciones a The Guardian que “de manera inconscientemente, las personas podemos transmitir nuestras emociones a los animales, lo que a su vez tiene efectos muy importantes en sus propias emociones”.
Este factor, subrayó la investigadora, resulta especialmente clave para aquellas personas que trabajan de manera cercana a los caballos, como los cuidadores o jinetes. Entre las recomendaciones que ofreció al medio británico Plotine Jardat, investigador del Instituto Francés de Equitación y autor principal, están: “llegar relajado y de buen humor puede fomentar una mejor interacción con el caballo, mientras que si usted tiene miedo, el caballo puede sentir miedo como respuesta y reaccionar con más fuerza a una situación potencialmente aterradora”.
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En el estudio, los investigadores finalmente señalaron que si estos resultados se confirman en estudios futuros, se podría consolidar una evidencia más sólida que sugiera que los caballos, al parecer, son capaces de detectar el miedo de las personas a través del olfato, y que los compuestos volátiles del sudor funcionarían como una señal de alerta.
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