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La corona del Sol, como se conoce a la atmósfera exterior de la estrella que está en el centro del sistema solar, es uno de esos elementos del universo de los que los humanos tenemos poca información.
De varios millones de kilómetros de espesor, explica la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), es invisible a simple vista y para los telescopios. “Normalmente queda oculta por la brillante luz que emana del sol”, agrega la agencia.
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Por eso, la ESA lanzó en 2024 Proba-3, una misión de dos años que utiliza dos naves espaciales que vuelan de tal manera que simulan un eclipse solar a más de 60.000 kilómetros de la Tierra.
Sin embargo, el 14 de febrero, una de las naves, que cuenta con el coronógrafo, un instrumento clave para la misión, perdió su orientación, lo que hizo que el panel solar quedara orientado en dirección opuesta al Sol, agotando sus baterías. Desde entonces, el control de tierra perdió el contacto con la nave espacial Coronagraph.
Hace unos días, el equipo de la misión compartió una gran noticia: la nave se comunicó con la base y restableció la conexión perdida. Josef Aschbacher, director de la ESA, señaló en una rueda de prensa que, de la noche a la mañana, “ocurrió algún milagro porque volvimos a contactarnos con la nave espacial”.
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Lo que ocurrió desde el 14 de febrero es que la otra nave espacial siguió y observó a su “gemela perdida”, agregó Aschbacher. Coronagraph estaba “girando sin control” cuando un equipo de la ESA en España “observó que, de hecho, algunos rayos de sol incidían sobre los paneles solares”, continuó el director de la ESA.
Esa pequeña cantidad de energía fue suficiente para que el equipo restableciera la conexión con la nave espacial. Ahora, el panel solar de la nave está orientado hacia el Sol, lo que le permite cargar sus baterías.
“El coronógrafo se encuentra ahora en modo seguro y estable, y el equipo de la misión y los operadores están realizando comprobaciones del estado de la nave espacial para determinar si alguna de sus partes ha resultado dañada”, señaló la ESA a través de un comunicado.
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Damien Galano, director de la misión Proba-3, reconoció que “recibir noticias del Coronagraph es una noticia increíble y un gran alivio”. Sin embargo, advirtió que el trabajo duro aún no ha terminado. “Necesitamos examinar cuidadosamente los datos antes de dar cualquier paso adicional”, concluyó.
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