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10 Oct 2021 - 6:10 p. m.

Muestras traídas de la Luna señalan que se enfrió más tarde de lo que se pensaba

La misión china Chang’E 5 a la Luna regresó el pasado diciembre con dos kilos de muestras de rocas que fueron analizadas. Los resultados fueron publicados en la revista Science.
Chang'e 5 es una misión china de exploración lunar que entró en órbita lunar el 28 de noviembre y alunizó el 1 de diciembre de 2020.
Chang'e 5 es una misión china de exploración lunar que entró en órbita lunar el 28 de noviembre y alunizó el 1 de diciembre de 2020.

La Luna se enfrió mucho antes de lo que se pensaba. Así lo lograron determinar las muestras de unas rocas lunares traídas por la misión china Chang’E 5, que regresó a la Tierra el pasado diciembre con dos kilos de muestras. Estas son las primeras muestras llegadas a la Tierra desde la década de 1970. (Lea: Tres grandes terremotos fueron registrados en Marte por la misión Insight)

Según los resultados, que fueron publicados en la revista Science, varias de las rocas tienen unos 2.000 millones de años e indican que el satélite fue volcánicamente activo durante más tiempo de lo esperado. Esta misión china aterrizó en Oceanus Procellarum, una zona de lava solidificada de la Luna procedente de una antigua erupción volcánica.

Un equipo internacional, encabezado por Xiaochao Che, profesor de la Academia China de Ciencias Geológicas, determinó que esas rocas se formaron a partir de un magma que entró en erupción hace unos 2.000 millones de años, más tarde que otras muestras volcánicas lunares conocidas.

De acuerdo con los análisis de los investigadores, en la Luna debió existir una fuente de calor en la región, sin embargo, por medio de la misión no encontraron evidencias de altas concentraciones de elementos radiactivos productores de calor, una de las causas de la generación de esa lava, según se había sugerido en estudios anteriores.

Las rocas traídas a la Tierra por la Chang’E 5 proceden de una superficie lunar “joven”, en comparación con las muestras de la misión estadounidense Apolo durante el siglo pasado, que tenían más de 3.000 millones de años. Para los científicos, conocer con certeza la edad de las rocas procedentes de Oceanus Procellarum permite calibrar con mayor precisión sus importantes herramientas de cronología. (Puede leer: NASA lanza novela sobre primera mujer en la Luna (por ahora es ficción))

Brad Jolliff, uno de los autores de la investigación y profesor de la Universidad de Washington en San Luis, asegura que “con una determinada densidad de cráteres tienen una determinada edad. La datación muy precisa de las nuevas muestras es un resultado fenomenal, porque permite distinguir entre las diferentes formulaciones de la cronología”.

Estos resultados son solo el comienzo del análisis de las muestras. Por lo que de ahora en adelante el equipo examinará las muestras de regolito en busca de claves para otras cuestiones científicas lunares importantes, entre ellas está la búsqueda de trozos arrojados al lugar de recogida de Chang’E 5 desde cráteres de impacto distantes y jóvenes, como Aristarchus, para determinar posiblemente la edad de estas pequeñas rocas y la naturaleza de los materiales en esos otros lugares de impacto.

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