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La NASA informó, por medio de un comunicado, su más reciente hazaña: logró solucionar un problema con el rover Curiosity desde 334 millones de kilómetros de distancia. Según la entidad, este rover, que inició su misión al aterrizar en Bradbury Landing, en el cráter Gale, en agosto de 2012, últimamente ha pasado por algunos momentos difíciles.
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Uno de los primeros tropiezos sucedió a comienzos de este año, cuando los ingenieros, que estaban fotografiando las ruedas del rover, se dieron cuenta de que mostraban signos de daños significativos. Estos arreglos los debe planear la agencia con antelación.
Para ello, empleó a Scarecrow, que es un doble de Curiosity, pero que está en la Tierra. Tras una serie de pruebas, el equipo encontró que el rover podría seguir rodando por el suelo marciano de forma indefinida con la parte restante de la rueda.
El equipo, para llegar a este hallazgo, practicó varias maniobras. Una de ellas consistía en que la rueda se atascara en una roca y luego, conduciendo con las otras, conseguir que la parte dañada se desprendiera. Todavía la agencia no ha determinado cuándo pondrá en marcha este plan.
A este tropiezo se le suma el vivido el pasado 25 de abril, cuando el taladro del rover se atascó en un trozo de roca que estaba investigando. “El Curiosity extrajo una muestra de una roca apodada “Atacama”, que tiene un diámetro estimado de 0,5 metros en su base, un grosor de 15 centímetros y pesa aproximadamente 13 kilogramos”, dijo la agencia.
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De acuerdo con la entidad, en el momento en el que el rover retrajo su brazo, la roca completa se desprendió del suelo, pero quedó adherida al manguito de la broca. Sin embargo, la NASA tenía un plan para solucionar este nuevo inconveniente.
Entre los planes de la NASA estaba hacer vibrar el taladro hasta que la roca se desprendiera. En un primer intento, la roca no se movió ni se desprendió. Luego, el 29 de abril, la NASA volvió a realizar el experimento. Tampoco dio resultados.
Finalmente, el 1 de mayo la NASA planeó varios intentos para sacarla de allí haciéndola vibrar, girando el brazo y haciendo girar la broca. “La roca se desprendió en el primer intento y se destrozó en la superficie marciana”, anota la entidad. Ahora, el rover podrá continuar con su trabajo de explorar Marte.
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