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18 Mar 2021 - 12:04 p. m.

Por primera vez desarrollan un modelo de embrión a partir de células de la piel

Dos estudios publicados en la revista Nature encontraron métodos diferentes para producir en laboratorio un blastocisto, la primera fase del embrión.

Con información de AFP y Sinc

"Esta etapa del desarrollo humano es en gran parte una caja negra", explicó Jun Wu, uno de los investigadores.
"Esta etapa del desarrollo humano es en gran parte una caja negra", explicó Jun Wu, uno de los investigadores.
Foto: Wikimedia - creative commons

Los equipos de investigadores, cuyos trabajos se publican el miércoles en la revista Nature, encontraron métodos diferentes para producir en laboratorio un blastocisto, la primera fase del embrión, unos cinco días después de la fecundación del óvulo por un espermatozoide. (Lea El CERN anuncia el descubrimiento del “odderon” teorizado hace casi 50 años)

Esta esfera de alrededor de 200 células ya tiene una estructura celular compleja (una capa de células externas -la futura placenta- que rodea una cavidad llena de líquido que contiene una masa de células embrionarias).

Esos modelos llamanos “blastoides”, que no pueden seguir su desarrollo como embriones naturales, podrían ayudar a comprender eventos que ocurren al inicio del desarrollo embrionario como la interrupción espontánea de embarazo o las malformaciones favorecidas por ciertos medicamentos o contaminantes.

“Estudiar el desarrollo humano es muy difícil, en particular en esta etapa del desarrollo, es en gran parte una caja negra”, explicó durante una conferencia de prensa Jun Wu, investigador de la Universidad de Texas, que dirigió uno de los dos estudios.

Poder producir “a gran escala” esos modelos embrionarios “revolucionará nuestra comprensión de las primeras etapas del desarrollo humano”, advirtió a AFP José Polo, profesor de la Universidad Monash (Australia), quien dirigió el segundo estudio.

“Nuestros datos demuestran que los iBlastoides representan un sistema modelo accesible, escalable y manejable que será valioso para muchas aplicaciones en la investigación básica y los enfoques traslacionales. Permitirá realizar estudios de enfermedades tempranas del desarrollo y cribado de tratamientos, y posee un enorme potencial para entender la infertilidad y la pérdida temprana del embarazo”, afirmó a Agencia Sinc.

¿En qué consistió el trabajo?

Hasta ahora, la creación de blastocistos en el laboratorio sólo se había llevado a cabo en animales: en 2018, investigadores holandeses lograron producirlos a partir de células madre de ratón.

Para hacerlo con humanos, los dos equipos usaron métodos diferentes.

El de Jun Wu usó células madre derivadas de embriones humanos y células pluripotentes inducidas (células madre producidas en el laboratorio a partir de células adultas). El equipo de José Polo comenzó con células de piel adultas.

Ambos lograron el mismo resultado: las células se organizaron gradualmente para reproducir las tres estructuras que componen los blastocistos humanos.

“Lo que nos sorprendió es que cuando las juntamos, se autoorganizan, parecen hablarse, de alguna manera... luego se amalgaman”, detalló Polo.

Sin embargo, los blastoides obtenidos por ambos equipos difieren de los blastocistos naturales: contienen células de tipo indeterminado y no figuran ciertos elementos que provienen específicamente de la interacción entre el óvulo y el espermatozoide.

Por otra parte, sólo funcionó un 20% de las pruebas en promedio.

Los investigadores insisten en el hecho de que esos modelos de laboratorios no son embriones propiamente dichos y no son capaces de seguir su desarrollo.

Por precaución, terminaron el experimente cuatro días después de la puesta en cultivo de blastoides, el equivalente a alrededor de 10 días de desarrollo en el caso de una fecundación normal.

Según dijo a Agencia Sinc Peter Rugg-Gunn, del Instituto Babraham (Reino Unido), los próximos pasos deberían consistir en optimizar las condiciones para mejorar la eficacia de la formación de las estructuras similares a los blastocitos, actualmente baja: “Solo uno de cada diez intentos tiene éxito, y el ritmo de formación de las estructuras es asíncrono”.

“Para aprovechar el descubrimiento, el proceso deberá ser más controlado y menos variable. También es importante establecer en futuras investigaciones qué aspectos del desarrollo temprano humano son capaces de recapitular las estructuras similares a los blastocitos”, aseguró.

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