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Un fósil resolvió un debate de más de 40 años sobre la evolución de los mamíferos

Un nuevo análisis de un fósil hallado en el desierto de Gobi (Mongolia) cambia lo que se sabía sobre la evolución de un grupo de mamíferos.

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30 de julio de 2026 - 04:14 p. m.
Se estima que el fósil estudiado corresponde a un mamífero que medía entre 15 y 18 centímetros de la cabeza a la cola y que vivió hace unos 80 millones de años, en la época de los dinosaurios.
Se estima que el fósil estudiado corresponde a un mamífero que medía entre 15 y 18 centímetros de la cabeza a la cola y que vivió hace unos 80 millones de años, en la época de los dinosaurios.
Foto: Nicole Wong / ©AMNH
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Un nuevo análisis de un fósil hallado en el desierto de Gobi, en Mongolia, y publicado recientemente en la revista Nature, refuta una hipótesis de cuatro décadas y reconfigura el árbol evolutivo de un antiguo grupo de mamíferos.

Durante más de cuatro décadas, los paleontólogos pensaron que un grupo de mamíferos antiguos, denominados zeléstidos, podía pertenecer al linaje de los mamíferos placentarios (el grupo al que pertenecen casi todos los mamíferos actuales, incluidos los humanos). Esto se debe a que, hasta ahora, la mayor parte de la evidencia provenía de dientes y restos fragmentarios de los zeléstidos, los cuales tenían un fuerte parecido con los mamíferos herbívoros.

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“Dado que nunca se había hallado material dental, craneal y esquelético asociado de un único individuo, la hipótesis sobre qué son los zeléstidos, tanto desde el punto de vista físico como filogenético, no había podido someterse a pruebas rigurosas”, explican los investigadores del reciente estudio publicado en Nature.

Ahora, el nuevo análisis realizado por investigadores del Museo Americano de Historia Natural y las universidades de Stony Brook, Arizona y de Arcadia apunta a que no se tratarían de parientes cercanos de los mamíferos placentarios actuales, como muchos investigadores pensaron durante décadas. En cambio, pertenecían a una rama totalmente diferente de los primeros mamíferos.

“Este descubrimiento ilustra por qué el trabajo de campo sigue siendo indispensable para comprender la historia de la vida”, afirmó el autor principal del estudio, Andrés Giallombardo, quien encontró el espécimen cuando era estudiante de posgrado durante una expedición patrocinada por el museo en 2004. “Encontrar una nueva especie tan perfectamente conservada que, además, resuelve un problema científico de larga data, ha sido la mayor emoción de mi carrera, y nos recuerda que el desierto de Gobi, tan conocido por sus fósiles, sigue cambiando la ciencia”.

Se estima que el fósil estudiado corresponde a un mamífero que medía entre 15 y 18 centímetros de la cabeza a la cola y que vivió hace unos 80 millones de años, en la época de los dinosaurios. Al estudiarlo, se encontró que, aunque posee molares similares a los mamíferos actuales, presenta características anatómicas diferentes, como incisivos alargados, así como extremidades adaptadas para la carrera.

“Las patas traseras de Tamirkhan son largas y esbeltas, con tobillos característicos, rasgos que son inconfundiblemente propios de los zalambdalestoideos”, afirmó, en un comunicado, uno de los autores del estudio, Shawn Zack, paleontólogo de la Universidad de Arizona. Vale señalar que estos últimos son un grupo extinto de mamíferos muy cercanos a los placentarios, pero distintos de ellos.

Por su parte, el estudio del fósil también dio nuevas luces sobre su dieta y alimentación. El análisis de su dentadura, por ejemplo, apunta a que utilizaba sus incisivos para comer insectos o pequeños invertebrados, mientras que sus molares sugieren que también podía procesar semillas y otros alimentos de origen vegetal. Todo esto sugeriría una combinación de dietas herbívoras y omnívoras.

“A partir de estos hallazgos, los investigadores concluyen que los zhelestidos no eran mamíferos placentarios ni se parecían especialmente a ellos, sino que constituían un subgrupo del grupo de los zalambdalestoideos. El descubrimiento también demuestra que las especies de mamíferos del Cretácico no presentaban tanta diversidad anatómica como cabría esperar basándose únicamente en los dientes. Sus característicos dientes redondeados —comunes en los mamíferos herbívoros— probablemente sean un caso de evolución convergente, en el que animales no emparentados desarrollan rasgos similares al adaptarse a estilos de vida parecidos", explicó el Museo Americano de Historia Natural, en un comunicado.

En concreto, los investigadores señalan que no se trata de antepasados directos de los placentarios, sino de un grupo cercano que evolucionó por su cuenta y desarrolló características similares.

Entre las principales conclusiones del estudio, los investigadores destacan las limitaciones de reconstruir la historia evolutiva de un fósil únicamente a partir de sus dientes.

“Hace más de 200 años, el naturalista francés Georges Cuvier defendió la famosa teoría de que un solo diente podía permitir a los científicos predecir la anatomía de todo un animal”, afirmó la coautora del estudio, Maureen O’Leary, paleontóloga de la Universidad de Stony Brook e investigadora asociada del Museo. “Aunque los dientes siguen siendo uno de los fósiles más reveladores que existen, este trabajo demuestra que no siempre nos permiten saber qué aspecto tenía el animal en su totalidad”.

“El Gobi es uno de los pocos lugares donde recuperamos habitualmente mamíferos del Cretácico tan extraordinariamente completos”, afirmó el coautor Michael Novacek, conservador de la División de Paleontología del Museo, quien ha codirigido expediciones anuales al Gobi desde 1990 en colaboración con la Academia de Ciencias de Mongolia. “Estos fósiles extraordinarios siguen transformando nuestra comprensión de la evolución de los mamíferos”.

Puede leer el estudio completo a través de este enlace.

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