En Massachusetts (Estados Unidos) se reportó el caso de un hombre cuyo intestino estaba produciendo su propio alcohol, dejándolo gravemente intoxicado. El paciente, quien es un oficial retirado de la Marina estadounidense, logró recuperarse con un tratamiento poco común: las bacterias de las heces de una persona sana.
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Un artículo publicado en la revista New Scientist reseña que el hombre, de cerca de 60 años, empezó a presentar síntomas extraños luego de tomar varios antibióticos que le recetaron para tratar una inflamación de próstata. Hasta ese entonces, tenía una dieta saludable y solo bebía alcohol de vez en cuando. Sin embargo, de un momento a otro, empezó a sentir que estaba borracho, desorientado y somnoliento. Las presentaba con frecuencia.
Tras presentar estos síntomas, el hombre visitó el servicio de urgencias, pero ninguno de los médicos que lo atendieron creía que estuviera sobrio. Sin embargo, luego de una serie de exámenes, fue diagnosticado con el síndrome de autodestilación, que es cuando los microbios del intestino producen grandes cantidades de alcohol.
Esta condición lo llevó a tomar una serie de medidas, porque ya le estaba impidiendo realizar sus tareas diarias. Una de las estrategias que empleó fue la de instalar un sistema de bloqueo del alcoholímetro en su carro para evitar conducir con altos niveles de alcohol.
En busca de un posible tratamiento, el paciente encontró a Elizabeth Hohmann, médica encargada de realizar trasplantes fecales en el Hospital General de Massachusetts. Llegó hasta su perfil luego de conversar en un grupo de apoyo para pacientes donde se estaba hablando de los trasplantes fecales y de la posibilidad de que fuera un tratamiento.
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Al comienzo, confesó la médica a New Scientist, ignoró sus mensajes de voz porque “parecía estar ebrio”. Finalmente, lograron contactarse con la médica luego de que la esposa del paciente la llamara para explicarle la situación.
Su diagnóstico fue discutido con Bernd Schnabl, gastroenterólogo y experto en síndrome de autodestilación de cerveza de la Universidad de California. Luego de analizar y estudiar la situación del paciente, determinó que una buena alternativa podría ser un trasplante fecal.
Antes de realizar el trasplante, los médicos hicieron el estudio más exhaustivo que se ha realizado hasta la fecha en personas con síndrome de autodestilación. El objetivo era investigar las principales causas que lo provoca.
En total, analizaron las muestras de heces de 22 personas con la afección para determinar si tienen diferentes tipos de microbios intestinales. Además, estudiaron 21 de personas que no presentaban este diagnóstico. El equipo encontró que las heces de personas con este síndrome producía grandes cantidades de alcohol por sí solas al cultivarlas en una placa.
Una de las principales razones que explicaba esto era porque, al parecer, contenían niveles inusualmente altos de ciertas bacterias intestinales, como por ejemplo Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae, las cuales producen alcohol de forma natural por la fermentación de azúcares.
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En el caso de este paciente de Massachusetts, los doctores le administraron varias dosis de cápsulas orales que crearon a partir de las heces de un donante masculino con una salud y microbiota intestinal buena. “Le di las cápsulas fecales de este hombre a otro grupo para que las analizaran y dijeron: ‘¡Guau, nunca habíamos visto un microbioma intestinal tan bueno!’”, señaló la doctora al medio científico.
Luego de varios meses de tratamiento, encontraron que las bacterias intestinales productoras de alcohol del paciente habían sido reemplazadas gradualmente por las más saludables del donante.
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