
El año pasado se lanzaron más de 300 cohetes, casi cuatro veces más que hace una década. EFE/ RAGUL KRISHNAN
Foto: EFE - RAGUL KRISHNAN
Una tarde de diciembre, el cielo se desgarró y un pedazo de metal en llamas, más ancho que un autobús escolar, cayó a toda velocidad.
Sonó más fuerte que un trueno cuando se estrelló en un terreno agrícola y asustó a todos en el pueblo de Mukuku, a unas tres horas al sur de Nairobi, Kenia.
“La gente pensaba que era el fin del mundo”, dijo John Mukunuu, quien vive cerca.
Por Selam Gebrekidan / The New York Times
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