Conflicto

23 Jun 2022 - 12:00 p. m.

¿Qué tan viable es retomar la negociación de paz con el Eln?

El triunfo de un gobierno de izquierda en Colombia parece abrir la posibilidad de reactivar diálogos de paz con esta guerrilla. Perfeccionar el acuerdo de cese al fuego, tener en cuenta las lecciones aprendidas de procesos pasados y restaurar las relaciones con los países garantes, como Cuba y Venezuela, son algunos puntos claves para iniciar un pronto diálogo.
Silvia Corredor Rodríguez

Silvia Corredor Rodríguez

Redactora Colombia +20
Al final del gobierno Santos, en 2018, se instaló una mesa de diálogo con el Eln en Cuba. En 2019 Iván Duque rompió los diálogos con esta guerrilla. / AFP
Al final del gobierno Santos, en 2018, se instaló una mesa de diálogo con el Eln en Cuba. En 2019 Iván Duque rompió los diálogos con esta guerrilla. / AFP
Foto: YAMIL LAGE

Apenas un día después de que Gustavo Petro y Francia Márquez se impusieran en la segunda vuelta como presidente y vicepresidenta de Colombia, la guerrilla del Eln se pronunció. En un comunicado firmado por el Comando Central (Coce), anunció su “plena disposición para avanzar en un proceso de paz que dé continuidad a la mesa de conversaciones iniciada en Quito en febrero de 2017”.

Organizaciones sociales, académicos y antiguos negociadores de paz con el Eln consultados por Colombia+20 creen muy posible que este diálogo se establezca con el gobierno de Gustavo Petro, pero alertan sobre la urgencia con la que debe hacerse. León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), sostiene que tanto el Eln como el electo presidente deben tomar acciones inmediatas para retomar la mesa de diálogo para la negociación de paz.

“Lo primero que tiene que hacer el Eln es tomar la decisión de asumir la paz, porque la negociación de un acuerdo parte en el 80 % de la guerrilla y el 20 % de voluntad del Gobierno, y el primer eje del presidente Petro es la paz junto con la justicia social y ambiental”, resaltó Valencia.

El cese al fuego es una de las acciones más urgentes y que según Valencia puede ser implementado con rapidez como punto de partida para estos diálogos. “El acuerdo de cese al fuego con el gobierno Santos estaba maduro, sería coger ese acuerdo, mirar las condiciones de hoy en el país y adecuarlo”, resaltó el analista.

Para Socorro Ramírez, integrante de la delegación de paz del gobierno de Juan Manuel Santos para los diálogos con el Eln, esa medida también es central para aliviar la situación humanitaria en los territorios donde esta guerrilla hace presencia, como en la Costa Pacífica, donde se han presentado desplazamientos en el sur de Chocó y Buenaventura, por las disputas entre esa guerrilla y las Agc o Clan del Golfo.

Juan Camilo Restrepo, antiguo jefe del equipo gubernamental de negociación con el Eln 2017-2018, le dijo a Colombia+20 que el gobierno del presidente Petro tiene que entrar pisando duro a esta negociación, revisar el archivo de los antiguos procesos de diálogo y llevar a esta guerrilla a que cese las violaciones a los derechos humanos. “No se pueden adelantar negociaciones si el Eln insiste en estar violando el Derecho Internacional Humanitario (DIH), como atentar contra civiles no combatientes, secuestrar con fines extorsivos o contaminar sus fuentes de agua, y a mi modo de ver, esa debe ser una condición previa para sentarse a negociar con el Eln”, enfatizó.

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Según el antiguo jefe negociador, otra recomendación para el gobierno entrante es que debe ser realista y no iniciar un diálogo partiendo de la entrega de armas por parte del Eln. “A juzgar por la experiencia que tuvimos en las negociaciones en el Ecuador entre 2017 y 2018, es imposible que el Eln deje de ser un grupo alzado en armas antes de sentarse a negociar con él (Petro), eso no lo va a aceptar nunca el Eln. Es importante que revise los documentos de negociaciones anteriores donde podrá entender cuál es el ADN negociador del Eln y por dónde debe orientarse para que sea exitosa esa negociación”, expresó Restrepo.

Una guerrilla diferente a las Farc

El gobierno entrante debe comprender que no negociará con una guerrilla como las Farc, porque su desarrollo militar, organizacional y reivindicaciones son totalmente distintas. Socorro Ramírez explica uno de los principales elementos diferenciadores de esta guerrilla con las Farc: “El Eln es una organización federal, es decir, está compuesta por distintas unidades, que les genera dinámicas distintas y aunque existe un Comando Central (Coce), que dice estar unificado y coordinar toda la estructura, no es así, pues cada vez se ven más diferencias entre ellos y en particular sobre si negociar o no”.

Andrés Aponte, coordinador y autor del libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el Eln? del Cinep, e investigador de la FIP, le dijo a Colombia+20 que la falta de consenso en el interior de esa guerrilla en su postura sobre la paz responde a dinámicas de toma de decisiones muy particulares del Eln y que difieren de cómo funcionaban las Farc. “A diferencia de esta guerrilla, que tuvo una cúpula que decidió emprender un proceso de negociación y luego envió ese mensaje hacia sus bases, la paz en el Eln es consensuada, se debate y al ser parte de un ejercicio de deliberación quienes se oponen a eso tienen la capacidad de cuestionarlo”.

Petro manifestó en su plan de gobierno retomar “lecciones aprendidas del Acuerdo con las Farc”, para ser implementadas en este nuevo diálogo. Luis Eduardo Celis, asesor de la Fundación Pares y conocedor en la materia, resaltó que el principal paso en esta vía es darle cumplimiento integral al Acuerdo con las Farc, porque la paz en Colombia es una sola. “El compromiso del gobierno del presidente Petro y de la vicepresidenta Márquez es darle desarrollo al acuerdo final con las Farc, que en estos cuatro años ha estado en el congelador en lo sustancial, porque la paz de Colombia es una sola y esa paz tiene también como eje los territorios que más han sufrido y donde hoy permanece también el Eln”.

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León Valencia destacó dos puntos claves que fueron contemplados en la agenda construida con el gobierno Santos en 2017, y que según él tienen cabida dentro del plan de gobierno planteado por Petro: “Un diálogo nacional minero-energético, para hacer un cambio en la legislación, y los diálogos regionales, porque la principal aspiración del Eln es transformar las regiones donde está. A diferencia de las Farc, que tenían una visión de poder nacional, el Eln aspira a mejorar las regiones donde está y crear planes de desarrollo para Catatumbo, Chocó, Bajo Cauca antioqueño y Cauca, que son las regiones más importantes para ellos”.

Otro llamado que le hace Juan Camilo Restrepo al gobierno de Gustavo Petro es realizar un diálogo con esta guerrilla sin sacrificar el Estado de derecho ni la Constitución del país. “La llave de la paz no se puede tirar al fondo del mar, es un deber del gobierno buscarla sin entregar el Estado de derecho, sin entregar la Constitución y sin hacer concesiones inmoderadas o innecesarias para buscar la paz y crear las bases para reiniciar con el Eln las negociaciones que el gobierno saliente suspendió abruptamente en 2019”.

El Eln que se sentará a negociar con el gobierno de Petro es muy distinto al que rompió diálogos con el gobierno de Iván Duque en 2019. “El Eln que llega a esta mesa es un poco más grande, con más presencia territorial, pero que hace un tiempo dejó de ser una amenaza militar, sino más bien un conflicto que se vive en 184 municipios del país donde fundamentalmente es un Estado paralelo y donde efectúa un control territorial hacia labores de justicia, seguridad y tributación de forma ilegal”, afirmó Luis Eduardo Celis.

Pares registró, a diciembre de 2021, la presencia de esta guerrilla en 16 departamentos del país, con un pie de fuerza de aproximadamente 2.200 combatientes (ver gráfica). Sin embargo, el asesor de Pares resaltó que se ha evidenciado una pequeña incursión del Eln en el departamento del Huila, antigua zona de incidencia de la Farc, y una presencia menguada en departamentos como Chocó, Cauca y Nariño donde las disputas con otros grupos armados ilegales como las Agc o Clan del Golfo, están relegando al Eln como un actor secundario.

Según información suministrada por la Fundación Paz y Reconciliación, el Ejército de Liberación Nacional hace presencia en 184 municipios del país, ubicados en los siguientes departamentos.

Victoria de Petro deslegitima la lucha armada

Esta es la primera vez que el país tendrá un gobierno de izquierda, que responde a las solicitudes históricas de las guerrillas sobre la apertura democrática a corrientes de izquierda. Además, la agenda que plantea el Pacto Histórico hacia la paz, la justicia social y la justicia ambiental no va en contravía de los puntos planteados por la guerrilla del Eln en el diálogo con el gobierno de Santos en 2017, donde se buscó priorizar la participación de la sociedad.

Para Andrés Aponte, ese panorama político puede brindarle un empujón al Eln para definir su apuesta por la paz. “El Eln ha negociado con grupos o sectores políticos de derecha, pero no tenemos ningún precedente de sectores políticos de izquierda, y es bien importante porque esta victoria de Petro podría deslegitimar aún más la vía armada y estaría mostrando que otros canales son posibles y que el sistema político les está dando cabida a otras expresiones alternativas, lo que podría ser un empujón para el Eln, porque es ya o nunca”.

Para el director de la Fundación Pares, es clave brindarles garantías reales a los combatientes para hacer un tránsito digno a la vida civil, y para ello hay que cumplir el Acuerdo de Paz con las Farc, porque así se le brindan garantías al Eln de que no se repetirá una historia de incumplimientos.

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Restaurar relaciones con Cuba y Venezuela

Ambos países han sido garantes que han aportado a los cinco intentos históricos del Eln por entablar diálogos y negociaciones de paz con el Gobierno colombiano. El presidente electo, Gustavo Petro, publicó este miércoles en su cuenta de Twitter: “Me he comunicado con el gobierno venezolano para abrir las fronteras y restablecer el pleno ejercicio de los derechos humanos en la frontera”.

Este mensaje fue tomado por los expertos consultados como un buen primer paso, porque la región del Catatumbo y Arauca, fronteriza con Venezuela, es la zona con más control territorial por parte del Eln y donde el relacionamiento de esta guerrilla con el vecino país ha sido central. “Algunas personas mencionan que la paz pasa por Arauca, pero sin duda también pasa por Venezuela, porque no solo se necesita restablecer relaciones, sino también idearse estrategias de seguridad y acciones conjuntas para ocupar la erosión institucional que ha habido de lado a lado de la frontera por la crisis económica y el auge del conflicto”, explicó Aponte.

Con Cuba existe una deuda no resuelta desde 2019, cuando el presidente Duque decidió romper los diálogos con el Eln y relaciones diplomáticas con este país porque no extraditó a Colombia a la delegación negociadora, encabezada por Pablo Beltrán, tras el atentado a la Escuela de Cadetes General Santander.

Intentos de diálogo entre el Eln y el Gobierno de Colombia

Desde 1991, la guerrilla del Eln ha tenido acercamientos para entablar diálogos con los presidentes César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos sin llegar a un fin del conflicto. El mayor avance que realizó el Eln en materia de paz con el Gobierno de Colombia fue durante el mandato de Juan Manuel Santos, en el que se estableció una agenda con seis puntos (participación de la sociedad en la construcción de la paz, democracia para la paz, transformaciones para la paz, víctimas, fin del conflicto e implementación), una mesa de diálogo en Ecuador que se mantuvo durante un año y medio, y el cumplimiento de un cese bilateral del fuego que duró 101 días.

En 2019, luego del atentado con un carro bomba en la Escuela de Cadetes General Santander, el 17 de enero de ese año, realizado por el frente de guerra oriental Domingo Laín, el gobierno de Iván Duque rompió toda posibilidad de dialogar con el Eln.

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