16 Sep 2021 - 5:01 p. m.

Unidad de Búsqueda ha recuperado 13 cuerpos de desaparecidos en Puerto Berrío

La entidad desarrolla una intervención en tres pabellones de caridad del cementerio La Dolorosa, en ese municipio de Antioquia, que tiene medidas cautelares de la JEP por solicitud del Movice, pues allí reposarían cuerpos de víctimas de desaparición forzada durante el conflicto armado.

La Unidad de Búsqueda de personas dadas por Desaparecidas ha recuperado 13 cuerpos en la intervención que desarrolla desde el 13 de septiembre en el cementerio La Dolorosa, de Puerto Berrío (Antioquia). Allí, se espera encontrar a más de un centenar de víctimas de desaparición forzada, cuyos cuerpos fueron recuperados por la comunidad luego de ser arrojados al río Magdalena por los grupos armados de la zona.

La intervención hace parte del Plan Regional de Búsqueda de los Puertos, en los municipios de Puerto Berrío, Puerto Triunfo, Puerto Boyacá, Puerto Nare y Puerto Salgar, ubicados a lo largo del río Magdalena. En sus cementerios, los pobladores destinaron espacios de las bóvedas de caridad (donde normalmente son enterrados quienes no pueden pagar, como habitantes de calle o personas de la tercera edad sin familia) para resguardar los cuerpos no identificados o denominados “NN”.

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Durante los años más crudos de la guerra, en Puerto Berrío, en particular, se creó la tradición de “adoptar” a estos cuerpos sin nombre que bajaban por el río, y pedirles favores “milagrosos” a cambio del cuidado de su tumba, e incluso, les asignaban un nombre. En muchos casos, esta práctica generó la doble pérdida de cuerpos e impedía que las autoridades pudiesen rastrearlos, recuperarlos y devolverlos a sus familias.

Por esto, en 2018 el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y el Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda le pidieron a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que el cementerio La Dolorosa y otros 16 sitios ubicados en cuatro departamentos fueran cobijados por medidas cautelares de protección para evitar mayores dificultades en la búsqueda, como la intervención de grupos armados o el desarrollo de proyectos hidroeléctricos y mineros que pudieran generar la pérdida de los cuerpos.

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Para Luz Marina Monzón, directora de la entidad, además de abordar los cementerios como espacios de búsqueda, “es importante que la comunidad pueda contribuir a que sepamos cómo llegaron estos cuerpos, cuáles eran sus características, y que quienes los recuperaron puedan ayudarnos a aproximarnos cada vez más a esa persona que hoy se encuentra desaparecida y que solo la hallaremos, como hemos dicho, cuando la identifiquemos y la entreguemos dignamente a sus familiares”.

La búsqueda cuenta con el apoyo de un “animero” que, según explicó Monzón, hace parte del proceso de diálogo e inclusión para la generación de confianza que le permita a la entidad comprender las necesidades de quienes han adoptado y establecido una relación espiritual con los cuerpos durante años, y para los adoptantes poder comprender cuáles son las necesidades de quienes buscan a sus seres queridos

Según la Unidad de Búsqueda, los cuerpos recuperados hasta ahora en los pabellones de caridad tienen signos de violencia, entre otras características, que les permiten inferir que corresponderían a víctimas de desaparición del conflicto armado.

La intervención va hasta el 26 de septiembre y los cuerpos que se recuperen serán entregados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para que avancen en su identificación y en la entrega a sus familiares.

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