El próximo 7 de agosto, cuando Abelardo de la Espriella asuma la Presidencia, heredará un conflicto armado muy distinto al que enfrentaron gobiernos anteriores.
Varias de las principales organizaciones ilegales se han fragmentado, pero también han ampliado su presencia territorial, fortalecido sus economías criminales y consolidado formas de control sobre las comunidades.
Contener ese crecimiento será uno de los principales desafíos del presidente electo, quien durante la campaña prometió una estrategia de confrontación armada y un regreso de la “mano dura” que rompe con la paz total de Gustavo Petro y descarta las negociaciones con los grupos ilegales.
Así lo advierte un informe de la Fundación Conflict Responses (CORE), que analizó la evolución de los principales actores armados entre 2018 y 2025 y concluyó que la mayoría se fortaleció en lo militar, económico y político. En el organizacional, en cambio, predominaron las divisiones internas y las fracturas entre mandos.
Este es el estado actual de las estructuras que el nuevo gobierno ha prometido acabar.
Clan del Golfo
Con 9.915 integrantes y presencia en 292 municipios, el Clan del Golfo –la organización armada ilegal más fuerte del país– se convertirá en uno de los principales desafíos para Abelardo de la Espriella en materia de seguridad.
El grupo, que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y que sostiene una mesa de diálogos con el Gobierno Petro, opera bajo el mando de Chiquito Malo, El Cura, Gerónimo, Rodrigo, Richard y Monseñor. Su presencia está principalmente en el Caribe, el Urabá antioqueño, el Pacífico y algunas zonas de la frontera oriental.
De acuerdo con CORE, desde 2018, el EGC ha ganado poder “en lo militar, organizacional, económico, político e ideológico”.
El informe sostiene que este crecimiento no puede explicarse solo por la política de paz total porque “su proceso empezó tardíamente y mucho después de muy buena parte de su fortalecimiento, el proceso de expansión de las EGC responde principalmente a la implementación sostenida y relativamente exitosa de sus propios planes de crecimiento territorial y consolidación armada”.
Esta idea contradice hasta cierto punto que el grupo haya crecido en medio de las gabelas que, según reveló Noticias Caracol, ofreció Danilo Rueda en septiembre de 2022 al grupo armado: frenar bombardeos, desescalar operaciones de la Fuerza Pública y retirar capacidades de inteligencia en zonas de influencia del Clan del Golfo.
Para la fundación CORE, su éxito no depende únicamente de su capacidad militar, sino también de “su habilidad para administrar alianzas, regular conflictos locales y procesar tensiones derivadas de su propio crecimiento”.
Uno de los factores clave para consolidar su poder –añade el centro de investigación– ha sido la flexibilidad de su operación y el uso de los llamados “puntos”, encargados de labores de inteligencia y vigilancia de la población.
El informe expone, además, la capacidad del grupo para imponerse en escenarios de confrontación “como ocurrió frente a Los Caparros, en el Bajo Cauca; contra el ELN en Chocó; y contra el ELN y el EMBF en el sur de Bolívar, mientras que en otras regiones —como el suroccidente antioqueño y Montes de María— avanzaron con niveles mínimos o indirectos de confrontación”.
CORE advierte, sin embargo, que la expansión del EGC también enfrenta límites. Los casos del Atlántico, el Magdalena Medio y el oriente antioqueño muestran las dificultades que tiene la organización para consolidar su gobernanza criminal en territorios donde existen otros actores armados.
Estado Mayor Central (EMC)
La disidencia de las FARC al mando de Iván Mordisco, conocida como Estado Mayor Central (EMC), llega al gobierno de De la Espriella con 4.176 integrantes y presencia en 131 municipios, según el informe de CORE.
De acuerdo con los investigadores, el grupo “se ha fortalecido durante el gobierno de Petro en varias partes del país”, particularmente en zonas de Amazonas, Huila, Tolima y Valle del Cauca. En el gobierno de Iván Duque, su expansión se concentró principalmente en Guaviare, Vaupés, Arauca, Cauca y Nariño, territorios donde aún conserva una importante capacidad de influencia.
Según el informe, eso se refleja en que el EMC “ha incrementado sus miembros, sus municipios de injerencia, su economía y su gobernanza”. Uno de los factores que contribuyó a ese crecimiento fue el proceso de negociación adelantado con el Gobierno entre septiembre de 2022 y abril de 2024. Durante ese periodo, en el que estuvo vigente un cese bilateral al fuego, el grupo logró fortalecer “su gobernanza en varias partes del país, como Cauca, Nariño y Guaviare y aumentar sus integrantes”.
CORE también atribuye su expansión a “las economías criminales que maneja, el envío de combatientes entre sus zonas de control y el hecho de que, por mucho tiempo, en varias áreas de injerencia, no tenía grandes disputas con otros grupos armados”. Ese fue el caso de territorios como Guaviare, el río Naya, Huila y el sur de Tolima.
En Guaviare –uno de los principales bastiones de Mordisco–, sin embargo, el EMC se ha debilitado durante los últimos dos años por la confrontación que sostiene con el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), al mando de Calarcá Córdoba, y la Fuerza Pública.
La disidencia de Calarcá surgió justamente de una fractura interna del EMC que, según dice el informe, derivó en un debilitamiento organizacional en 2024. El quiebre del grupo armado se dio cuando las estructuras encabezadas por Calarcá rompieron con Mordisco por diferencias sobre si continuar o abandonar el proceso ante la decisión del presidente Petro levantar el cese.
Desde entonces, el EMC quedó por fuera de la política de paz total y su máximo comandante pasó a ser objetivo prioritario de las operaciones militares en medio de la presión del gobierno de Donal Trump.
Además de Mordisco, dos de sus principales jefes son Antonio Medina y Dionisio Rayo.
Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF)
El Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF) –que tiene una mesa de paz con Petro–, está conformado por 2.837 integrantes y hace presencia en 104 municipios. Además de Calarcá Córdoba, tres de los comandantes principales del grupo armado son Danilo Alvizú, Jhon Mechas y Andrey Avendaño.
Según el informe de CORE, el EMBF tiene incidencia principalmente en la Amazonía, los Llanos Orientales, Antioquia –donde recientemente ha perpetrado varios hechos de violencia.
Aunque su origen está marcado por esa fractura interna del antiguo Estado Mayor Central, el informe sostiene que durante el gobierno de Petro el EMBF se convirtió en “quizá el ejemplo más claro de fortalecimiento”, impulsado en buena medida por el proceso de negociación con el Gobierno.
CORE señala que la organización aprovechó el cese bilateral al fuego para “expandir y proteger sus avances territoriales”, especialmente en departamentos como Huila.
“La baja presión militar del Estado ha facilitado la consolidación de su control territorial en la Amazonía y los llanos orientales, principalmente, lo cual ha aprovechado para profundizar su gobernanza. También, la falta de líneas rojas predefinidas y consecuencias por sus acciones en territorio permitió que la mesa contribuyera a facilitar sus planes de fortalecimiento en vez de contenerlos”, añade el informe.
En contexto: Los actos de violencia que sacuden, pero no han hundido, la mesa de paz con disidencia de Calarcá
El documento también advierte que el grupo ha diversificado sus fuentes de financiación más allá del narcotráfico, con otras actividades como la minería ilegal, la deforestación y la extorsión.
Sin embargo, CORE recuerda que algunas de sus estructuras han sufrido golpes recientes. El Frente 33, por ejemplo, ha perdido fuerza desde enero de 2025 por la confrontación armada en Catatumbo.
Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB)
La Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), al mando de Walter Mendoza, tiene una de las mesas de paz con más avances. El pasado 18 de junio, 99 de sus integrantes ingresaron a la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en Valle del Guamuez, Putumayo, donde iniciaron su tránsito a la vida civil.
Aun con ese paso, uno de los pocos avances concretos de la paz total de Petro, el grupo tiene 2.045 combatientes en armas -eran 2.144, pero se restan los 99 que ingresaron a la ZUT- y presencia en 42 municipios. Conflict Responses señala que sus principales fuentes de financiación son el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
Esta organización ilegal –que se separó de la Segunda Marquetalia– está conformada por los Comandos de Frontera, con presencia en Putumayo, y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, en Nariño. Además de Mendoza, entre sus principales comandantes figuran Allende y Araña.
De acuerdo con el informe, el fortalecimiento militar de la CNEB se produjo principalmente durante el gobierno de Duque, cuando los Comandos de Frontera se expandieron hacia Caquetá, Amazonas e incluso Huila. “Durante el gobierno de Petro, se ha expandido menos - principalmente en Nariño, en municipios como Ricaurte, Andes Sotomayor, La Llanada, Samaniego y algunos otros - como parte de una alianza con los Comuneros del Sur y las Autodefensas Unidas de Nariño, conocida como ‘La Triada’, para enfrentar al EMC”, señala el informe.
En el marco de la mesa de diálogos que sostiene con el Gobierno desde junio de 2024, la CNEB “no ha tenido ningún cese bilateral formal”. Sin embargo, CORE encontró que en algunas de sus zonas de influencia “las operaciones militares en su contra han bajado, incluso desde antes de que empezara su negociación”. Esto –añaden los investigadores– habría contribuido a consolidar su presencia territorial.
Segunda Marquetalia
La disidencia de Iván Márquez, conocida como Segunda Marquetalia, cuenta con 573 integrantes y presencia en 21 municipios, principalmente en zonas de frontera con Venezuela. Además de Márquez, entre sus principales comandantes están Jhon 40 y Gerson González.
Según CORE, la organización “no se ha fortalecido” durante los últimos años. “Aunque intentó aprovechar sus negociaciones al hacer reuniones para aumentar su cohesión interna entre las tres alas de la organización, no fueron efectivas y la alianza interna se rompió”, se lee en el informe.
El documento señala además que “su dinámica militar dentro de Colombia ha dependido principalmente del Frente Acacio Medina y la Columna Teófilo Forero; otras unidades han desaparecido”. Esto se explica, en parte, porque la Segunda Marquetalia ha priorizado su presencia y poder en Venezuela, donde residen varios de sus principales comandantes.
ELN
El pie de fuerza del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es de 6.877 integrantes y tiene presencia en 217 municipios del país. Sus principales comandantes son Antonio García, Pablo Beltrán y Pablito, y su economía depende del narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el secuestro.
De acuerdo con el informe, desde 2018 el ELN “se ha fortalecido militar, económica y políticamente”. Sin embargo, -dice CORE- aunque hoy opera en más municipios que en 2018, su presencia militar parece ser menor que la que alcanzó en 2022.
Conflict Responses asegura que uno de los principales cambios ha sido la expansión de su influencia política. Según el centro de investigación, la promesa de participación en la mesa de negociación –suspendida desde enero de 2025 por los ataques en Catatumbo– y el cese al fuego que mantuvo con el Gobierno durante un año contribuyeron a que el grupo aumentara “su poder sobre la sociedad civil local en diferentes partes del país donde ya operaba”.
En cuanto al fortalecimiento militar, el ELN ganó terreno en regiones como Catatumbo y Arauca, donde ha logrado imponerse en disputas con el EMBF y el EMC, respectivamente. En contraste, se ha debilitado en zonas como el sur de Bolívar y Chocó.
El informe hace énfasis en que los territorios donde más se ha fortalecido tienen frontera con Venezuela, donde el ELN ha construido durante años una retaguardia funcional para sus economías ilegales y capacidad de repliegue.
Debilitar –o acabar– al ELN será uno de los principales retos de De la Espriella, sobre todo si se tiene en cuenta que los gobiernos de los últimos 60 años han intentado distintas fórmulas para que este grupo salga de la guerra.
Comuneros del Sur
Según CORE, Comuneros del Sur –el frente que se separó del ELN– cuentan con una estructura de 251 integrantes y presencia en 14 municipios, principalmente en el departamento de Nariño, donde mantienen su mayor nivel de influencia territorial y donde el Gobierno Petro tiene previsto instalar una ZUT, aunque hasta ahora no se conocen avances.
El grupo está comandado por HH, Jairo y Fercho, y, según exponen los investigadores, tiene una economía basada en actividades ilegales como el narcotráfico, la minería ilícita y la extorsión.
“Los mandos medios tienen autonomía frente al liderazgo. Su cohesión y voluntad de la paz está en duda por las Autodefensas Unidas de Nariño, que nacieron con miembros de Comuneros del Sur”, añade la fundación.
Conflict Responses señala que no hay información suficiente para comparar si el grupo ha tenido un crecimiento.
Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN)
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) –un grupo heredero del paramilitarismo– cuentan con un pie de fuerza estimado de 594 integrantes y presencia en 22 municipios, principalmente en la región Caribe.
La organización está comandada por Pinocho, Cholo y Bendito Menor -quien se ha convertido en una de las caras más visibles de las ACSN-, y obtiene sus principales recursos del narcotráfico y la extorsión.
CORE señala que su cohesión interna depende de los lazos familiares y personales que mantienen varios de sus integrantes con el exjefe paramilitar Hernán Giraldo. Sin embargo, no existe información comparable que permita establecer con precisión si el grupo se ha fortalecido o debilitado en los últimos años.
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