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El Clan del Golfo —autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)— le envió un mensaje al presidente electo, Abelardo de la Espriella para mantener abierto el proceso de diálogo que adelanta con el Gobierno Nacional y permitir que el proceso continúe durante la transición hacia la nueva administración.
El grupo armado afirmó en un comunicado que los resultados de las elecciones del pasado 21 de junio no modifican su disposición de seguir en la mesa y afirmó que entiende las conversaciones como un proceso con el Estado colombiano y no con un gobierno en particular.
“Entendemos este proceso como un acuerdo con el Estado colombiano y con la sociedad, y no con un gobierno de turno. Por ello, los resultados electorales del pasado 21 de junio no modifican nuestra voluntad ni nuestra disposición de avanzar”, afirmó.
El pronunciamiento se dio el mismo día que De la Espriella advirtiera a los grupos armados ilegales que tendrán un mes para organizar su sometimiento a la justicia y asegurara que en su gobierno “no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables”, en un giro frente a la política de paz total del gobierno saliente.
En ese contexto, el Clan del Golfo insistió en que el proceso debe continuar y pidió al mandatario electo vincularse directamente a su seguimiento.
“Solicitamos al gobierno entrante que designe observadores que acompañen y conozcan de primera mano el desarrollo de este espacio. No tenemos nada que ocultar y sí mucho que mostrar sobre lo construido”, señalan en el comunicado.
El grupo armado también hizo un balance de los avances alcanzados durante las conversaciones. Aseguró que ya funcionan grupos de trabajo en doce de los dieciséis municipios focalizados, que se avanzó en la construcción de los protocolos para la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) y que unos 400 integrantes permanecen preagrupados a la espera de la orden de movilización.
Sin embargo, el jueves tanto el Gobierno como el Clan del Golfo confirmó que el ingreso a la ZUT previsto para el 25 de junio fue aplazado porque aún no existen las garantías necesarias para ponerla en marcha.
El documento concluye reiterando la voluntad de continuar las conversaciones y asegurando que el futuro del proceso debe estar por encima de la coyuntura política.
“La paz de los territorios —y la suerte de las comunidades que esperan dejar atrás el sufrimiento del conflicto— está por encima de cualquier cálculo electoral o mediático”.
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