Colombia + 20

16 Mar 2022 - 1:00 p. m.

Elecciones 2022: ¿Cómo será la agenda de paz en el nuevo Congreso?

Expertos afirman que aún con una bancada alternativa fortalecida para el período de 2022-2026, esto no necesariamente se traduce en una agenda que impulse la implementación del Acuerdo de Paz.
María de los Ángeles Reyes Mesa

María de los Ángeles Reyes Mesa

Periodista Colombia+20
El nuevo Congreso tiene grandes retos en materia de paz. EFE/ Mauricio DueÒas CastaÒeda
El nuevo Congreso tiene grandes retos en materia de paz. EFE/ Mauricio DueÒas CastaÒeda
Foto: EFE - Mauricio DueÒas CastaÒeda

Los resultados de las elecciones legislativas cambiaron la composición del Congreso. Por primera vez desde la Constitución de 1991 el Legislativo tendrá una bancada alternativa grande, con alrededor de 67 representantes a la Cámara y 30 senadores. A simple vista, esto podría significar que la legislación sobre el Acuerdo de Paz esté de nuevo en la agenda legislativa desde julio de 2022. Según análisis de la organización Congreso Visible, la implementación de ese pacto fue muy floja en el Congreso del gobierno Duque.

Sin embargo, la mayoría de las curules de paz no quedaron en manos de las víctimas, sino en las de partidos tradicionales, que han tenido posiciones ambivalentes sobre estas. Esteban Guerrero, politólogo y abogado que hace parte de la comisión de verificación al Acuerdo en el Congreso, afirma que es muy difícil predecir lo que sucederá en temas de paz con el nuevo Congreso y que dependerá también de quién termine encabezando el Ejecutivo.

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Los retos del nuevo Congreso en temas de paz

Como registró Colombia+20, el Congreso saliente solo tramitó cinco de 40 normas pendientes que contribuyen a la ejecución de lo pactado entre el Estado y la extinta guerrilla de las Farc. En el gobierno de Juan Manuel Santos se tramitó, por vía legislativa y por decretos presidenciales, cerca del 70 % de esas. Por el contrario, el gobierno de Iván Duque solo lideró una propuesta —la de jueces rurales—, que la bancada oficialista en el Legislativo dejó hundir, según el informe “No enreden la paz”.

Por eso uno de los principales desafíos del nuevo Congreso será avanzar en las 34 normas pendientes dentro de la implementación del Acuerdo. Pero, según Guerrero, no es sensato pensar que todas estas normas serán tramitadas entre 2022 y 2026 por la forma como quedó conformado el Congreso. “Hay reformas grandes y estructurales como la reforma política o temas agrarios en los que no es clara la posición de varios movimientos políticos”, explica.

A pesar de que movimientos como el Pacto Histórico y la Alianza Verde, que han trabajado por la implementación de los Acuerdos, aumentaron su número de curules en ambas cámaras, no son mayoría en ninguna y ellos solos no podrán sacar adelante proyectos de ley de esta magnitud. Dependerán entonces de la posición de partidos como el Liberal, la U y Cambio Radical, que han sido variables en su posición frente a la paz, pero que, según Guerrero, frenaron varios de los avances que podrían haber tenido lugar en este período legislativo que termina. Su comportamiento este cuatrienio está por verse.

Otro de los grandes retos será acompañar y escuchar a los 16 nuevos congresistas que llegarán a la Cámara de Representantes a ocupar las Circunscripciones Transitorias Especiales de paz. Como ha documentado Colombia+20, estos 16 representantes llegarán a aprender cómo se mueve el complejo mundo legislativo. Según representantes de Congreso Visible y la Misión de Observación Electoral (MOE), tendrán que aliarse y alinearse con otras bancadas para tener mayor influencia en el Congreso. Además, como también se ha denunciado desde este diario, al menos siete de estas circunscripciones fueron ocupadas por personas señaladas de tener apoyo de clanes políticos y partidos tradicionales. Esto quiere decir, según Guerrero, que si las 16 curules tenían el potencial de ser aliadas para la implementación y “que han vivido en carne y cuerpo el conflicto y desde allí iban a legislar por sus regiones”, no es claro si será posible contar con las ellas como una fuerza política unida en favor de la paz.

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Guerrero dice que el tercer gran reto para el nuevo Congreso será asegurar que en el Plan Nacional de Desarrollo quede presupuesto suficiente para la implementación y asegurarse que quede bien ejecutado. Cabe recordar que una de las labores del Congreso es justamente hacer control político, y que su comportamiento en ese sentido dependerá de quién quede elegido presidente.

Las elecciones presidenciales: otra clave para la implementación

Como explica la organización Congreso Visible, en Colombia lo que se mueve en el Congreso está muy influenciado por las propuestas del presidente. Guerrero dice que, como no hay mayorías absolutas en el Congreso, se puede pensar en dos posibles escenarios: que se posesione un gobierno continuista que no impulse la agenda de paz o que llegue uno que le invierta a la implementación.

Por ejemplo, el gobierno de Duque intentó modificar temas centrales que habían sido pactados en La Habana, como el funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Por eso, mucho del trabajo de la bancada de paz del Congreso fue, como decía la congresista Juanita Goebertus, “tapar goles” y proteger lo que había sido acordado. Si llega al poder un gobierno continuista, el Congreso y su bancada de paz podrían tener que continuar esta tarea.

Si llegara a la presidencia un aliado de la implementación, “los congresistas se podrían mover más en ese rol de representación y podrían articular las demandas de las comunidades que representan para que sean introducidas como políticas públicas”, dice Guerrero.

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Una paz “despolarizada”

Otro factor importante para entender cómo se mueve la agenda de paz en Colombia son las posiciones políticas que se han sentado alrededor de ella; es decir, afirma Guerrero, las posiciones sobre la paz estaban extremadamente polarizadas en las elecciones de 2018. Esta es quizás una de las diferencias más grandes entre las campañas de 2018 y 2022. Según Dejusticia, mientras en 2018 había dos posiciones: la propaz y la que tenía reservas o se oponía al Acuerdo, este año hemos visto posiciones matizadas o incluso la ausencia del tema de la paz en algunas campañas.

Para Guerrero, esto podría incluso jugar a favor de la implementación del Acuerdo, porque “ya estamos hablando de temas que afectan directamente la implementación, como reformas agrarias, pero sin ese tinte polarizado que existió al principio de este período electoral”. Sin embargo, también existe el riesgo de que los temas de la implementación queden relegados detrás de las banderas con las que los congresistas se eligieron, como la atención a la crisis social y económica que deja la pandemia.

En cualquier caso, el nuevo Congreso y quién sea elegido nuevo presidente recibirán un país desgastado por el recrudecimiento de la violencia, que organizaciones como el instituto Kroc atribuyen a su lenta implementación, que estuvo influenciada por el escaso avance legislativo. Además, añade Guerrero, tendrán que tomar decisiones claves en materia de paz, como la salida negociada al conflicto con el Eln y la seguridad en los territorios que están bajo el control de grupos armados organizados.

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