En menos de una semana, la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) le ha propuesto dos veces al Gobierno Nacional un “acuerdo nacional” como salida a la “crisis estructural y al conflicto social, político y armado que ha marcado a Colombia”.
La primera vez fue el pasado 12 de enero mediante un comunicado donde el grupo armado explicaba que ese acuerdo tendría como propósitos centrales “consensuar una política de soberanía nacional y popular, erradicar la pobreza, la persecución política, la corrupción y el paramilitarismo, así como diseñar un nuevo modelo económico orientado a atender las necesidades de la población y de las comunidades”.
Ese comunicado se dio apenas cuatro días después de la llamada que tuvo el presidente Gustavo Petro con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, y tras la cual el mandatario colombiano endureció el discurso con el ELN y dijo que había que “quitar el mayor factor de violencia entre Colombia y Venezuela”.
Este martes, la propuesta del “acuerdo nacional” volvió a hacerla esa guerrilla a través de su máximo comandante, Antonio García. De acuerdo con el jefe guerrillero, las iniciativas de negociación adelantadas durante décadas —incluida la del actual Gobierno— no han logrado ni transformar estructuralmente el país ni poner fin al conflicto armado.
García sostuvo que el ELN plantea una “estrategia invertida” y dice que en lugar de firmar acuerdos de paz para luego impulsar cambios, propone que primero se construyan transformaciones profundas mediante un consenso amplio de la sociedad, y que la paz sea el resultado de esos cambios.
“Tendríamos que buscar acuerdos con toda la sociedad para que formulemos los cambios que el país necesita, hagamos un acuerdo, que es lo cambiable, y en el camino de buscar los cambios para el país, también vamos a construir la paz para el país. Pues hemos visto que diversos gobiernos han limpiado la estrategia de búsqueda de la paz, pero ni han conseguido la paz ni tampoco se han hecho los cambios”, señaló García.
Según explicó, esta propuesta retoma de manera directa las iniciativas históricas del ELN, en particular la Convención Nacional, que plantea la participación activa de la sociedad en la definición de las salidas a la crisis política, social y económica del país. En ese sentido, señaló que el llamado “acuerdo nacional” sería una continuidad de los diálogos iniciados con el gobierno de Gustavo Petro, los cuales —según el ELN— quedaron truncados por incumplimientos al cese al fuego, limitaciones a la participación social y presuntas alianzas del Estado con sectores paramilitares. Ese proceso está suspendido desde hace un año por la crisis en Catatumbo.
“El Ejército de Liberación Nacional (ELN) retoma sus propuestas históricas desde que formuló la convención nacional y posteriores iniciativas que tienen que ver con la vinculación de la sociedad en la búsqueda de soluciones para abordar las crisis estructurales y el conflicto social. En esta oportunidad, lo que reflexionamos es hasta dónde una propuesta de solución política ha contribuido o no para que el país cambie, a tal punto que siempre hemos dicho que la paz debe llevar a cambios para el país”, dijo en una entrevista difundida este martes por esa guerrilla.
Para el ELN, el acuerdo nacional debería construirse mediante un diálogo amplio con sectores sociales, políticos y regionales, con el objetivo de consensuar una agenda de transformaciones estructurales.
El comandante insistió en que estos cambios no pueden depender únicamente del Congreso ni del régimen político actual, al que calificó como incapaz de transformarse desde adentro. En su visión, se requiere una fuerza social y política que impulse una participación directa de la ciudadanía, más allá de los mecanismos electorales tradicionales.
Relación con la mesa de paz
En la grabación, García sostuvo que la propuesta del “acuerdo nacional” es una continuidad y no sustituye la búsqueda de una solución política negociada, sino que la redefine. Según García, la paz solo será viable si los cambios estructurales se materializan, y no como promesas posteriores a un acuerdo. En ese sentido, afirmó que las políticas de paz del pasado fracasaron porque no abordaron las transformaciones de fondo y terminaron en incumplimientos.
“Es una continuidad. Ha trabajado el ELN en la búsqueda de las transformaciones para Colombia por la vía de solución política, solamente que ahora decimos, es necesario que el país cambie, es necesario que haya un acuerdo nacional de toda la sociedad para imputar a Colombia por los cambios. Solamente la medida que los cambios sean una realidad, podemos tener paz. No puede ser una promesa de buscar un acuerdo de paz para que la sociedad cambie, porque se va se va a seguir tirando promesa. Ya lo hemos visto durante décadas, una política de paz no aborda las transformaciones, se hacen incumplimientos”.
Como ya lo había explicado Colombia+20, esta propuesta no es nueva. Los temas planteados coinciden con los del Acuerdo de México, alcanzado en marzo de 2023, que recogía en seis puntos la agenda pactada inicialmente entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y el ELN.
Uno de los puntos del acuerdo planteaba examinar, desde una perspectiva democrática, el modelo económico, el régimen político y las doctrinas que —según el documento— han impedido la unidad y la reconciliación nacional.
El acuerdo de México también contempló como eje central la participación de la sociedad en la construcción de la paz. En medio de la negociación con el Gobierno Petro, se realizaron cerca de 80 encuentros territoriales que reunieron a 8.465 ciudadanos, con el objetivo de recoger propuestas sobre cómo involucrar a la sociedad en los diálogos.
“El ELN dice que no tiene nada ver que con narcotráfico”
En el video, García también hace referencia a los vínculos del ELN con el narcotráfico y aseguró que no existen pruebas que comprometan a la organización con cultivos, laboratorios, rutas o comercialización de drogas, y afirmó que las agencias estadounidenses y las autoridades colombianas conocen esa realidad.
“Tanto las agencias norteamericanas, la DEA, la CIA, el FBI, las agencias de inteligencia, las fuerzas militares colombianas, la policía, saben, tienen información suficiente que el ELN no tiene que ver nada de narcotráfico, tiene información. Además, todas las acusaciones son suposiciones, no hay informaciones precisas de contextos, de personas, de sitios, de infraestructuras. Por lo tanto, el ELN siempre ha estado tranquilo, que no debe nada ni tiene nada, le interesa las acusaciones”
Eso sí, reconoció que el ELN cobra un “impuesto” a compradores en zonas bajo su influencia, al igual que —según dijo— ocurre con otras actividades económicas, pero negó cualquier participación directa en el negocio. También responsabilizó a sectores empresariales, políticos, estatales y financieros de haberse beneficiado históricamente del narcotráfico y sostuvo que varios gobiernos han financiado la guerra con esos recursos.
Finalmente, reiteró la disposición del ELN a que se conforme una comisión de verificación independiente que evalúe su política frente al narcotráfico y afirmó que uno de los objetivos centrales del acuerdo nacional sería la superación definitiva de ese fenómeno, al que calificó como un problema estructural que no se resolverá con “mentiras” ni con las políticas tradicionales.
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