Las calles que rodean la Arena USC, el escenario donde este viernes se realizará la primera posesión presidencial, están lejos de estar tranquilas. Vallas metálicas, controles de acceso y decenas de policías y militares ocupan las vías cercanas, donde por momentos la presencia de uniformados supera ampliamente a la de peatones. Mientras algunos operarios ultiman labores de limpieza y adecuación, el resto de la ciudad empieza a adaptarse a un operativo que transformó la movilidad y la rutina de miles de caleños.
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La capital del Valle llega a esta jornada con un Puesto de Mando Unificado (PMU) activo, medidas extraordinarias de seguridad y con las primeras delegaciones internacionales instalándose en la ciudad. Representantes de países como Marruecos, Guatemala, Honduras, Curazao y Estados Unidos ya comenzaron a arribar a Cali para asistir a una ceremonia que mandatarios locales aseguran que proyectará a la ciudad como escenario de eventos internacionales.
Una ciudad bajo máxima vigilancia
La transformación no solo se percibe en las vías cerradas. A pocas horas de la posesión, el ambiente alrededor de la Arena USC es tenso. Cada persona que intenta ingresar al perímetro debe detenerse para ser identificada. La presencia de la Fuerza Pública domina un sector que normalmente está marcado por el movimiento de estudiantes, buses y comercio.
“Se siente mucha tensión, un ambiente pesado”, comentó una trabajadora del sistema MÍO que presta servicio en la zona y que, como otros empleados del sector, asegura no recordar un despliegue de seguridad de esta magnitud. Los funcionarios de la alcaldía siguen trabajando en los detalles. En las estaciones cercanas continúan las labores de limpieza y adecuación mientras avanzan los preparativos para la ceremonia.
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Una ciudad que ajustó su rutina
Más allá del despliegue policial, la posesión también modificó el funcionamiento de Cali. El sistema MÍO implementó cierres temporales de estaciones y desvíos sobre el corredor de la calle Quinta, mientras este viernes operará con tarifa cero debido a que se habrá jornada de Día sin carro.
Por el Día de la Movilidad Activa y Sostenible se limitará la circulación de vehículos particulares; además, habrá ley seca, restricciones para el transporte de carga y cierres viales alrededor de la Arena y los corredores por donde se movilizarán las delegaciones oficiales.
Las medidas hacen parte del operativo diseñado para garantizar el desarrollo de una ceremonia que movilizará a miles de asistentes, entre las que se encuentran autoridades nacionales, delegaciones diplomáticas y equipos logísticos.
Una ciudad que espera una jornada en calma
La meta principal es que no haya alteraciones al orden público. El PMU permanecerá activo durante toda la jornada para hacer seguimiento en tiempo real a la movilidad, la seguridad y cualquier eventualidad que pueda presentarse durante el evento, así como sigue activa la recompensa por información de ataques que se puedan dar en la ciudad.
La ceremonia, sin embargo, también llega en medio de expectativa y debate. Mientras el alcalde Alejandro Eder ha defendido la realización del acto como una oportunidad para proyectar a Cali ante el país y el mundo, distintos sectores de la oposición han cuestionado los costos del evento y el verdadero impacto que podría generar para la ciudad.
Por ahora, la expectativa se concentra en la posesión que por primera vez sale de Bogotá y que tiene a todo el país con los ojos puestos en Cali.