La accidentalidad en Cali es un tema que preocupa, en el último mes, en un solo fin de semana hubo nueve muertes viales, así como dos jóvenes resultaron heridos en piques ilegales sobre el kilómetro 18. No se trata de un hecho aislado, los piques ya no solo se registran sobre esta carretera sino también en otras de la ciudad. A esto se suman advertencias de la Secretaría de Movilidad por el uso de redes sociales para coordinar y organizar los piques ilegales.
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Durante años, en Cali las carreras ilegales se concentraban sobre la vía al mar. Esa lógica permitía a las autoridades anticiparse y realizar operativos en terreno. Hoy, ese esquema ha cambiado. De acuerdo con la Secretaría de Movilidad, los participantes se organizan a través de grupos cerrados en redes sociales, donde definen puntos de encuentro que funcionan solo como referencia. Desde allí, se desplazan en caravana hacia los lugares destinados para las carreras. “Es una práctica mutante”, explicó a el subsecretario de Servicios de Movilidad, Luis Fernando Escobar, quien resalta que esta dinámica busca generar desconcierto y dificultar la reacción institucional.
Los que han identificado se han hecho en sectores como Bochalema, Pasoancho entre las carreras 66 y 70, la avenida Circunvalar, la calle Primera con 70 (conocido como “La mazamorrera”) y el corredor hacia los tanques de Miraflores han empezado a concentrar estas prácticas, especialmente en la noche.
Este cambio ha obligado a replantear las estrategias de control. Cuando las autoridades llegan a un punto, en muchos casos los motociclistas ya han cambiado de ubicación o se han dispersado tras ser alertados.
Una práctica organizada y difícil de frenar
“Esto se volvió una moda en toda la ciudad, especialmente en horas de la noche. Ya no es solo la vía al mar; se nos expandió a varios sectores, explicó el gestor operativo de la Secretaría de Movilidad, Alex Zuluaga, quien añadió que la información que circula en “grupos de WhatsApp que permiten definir qué día salen, a qué hora y cómo se mueven”.
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En la última semana, se realizó un operativo conjunto entre agentes de tránsito, Policía Metropolitana y la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) que dejó como resultado la inmovilización de cerca de 50 motocicletas y la imposición de aproximadamente 300 comparendos. Sin embargo, las autoridades reconocen que el fenómeno persiste. Además, el secretario de Movilidad reconoce que se han identificado varios vehículos utilizados en los piques que presentan modificaciones no autorizadas, especialmente en sistemas de escape y potencia, lo que incrementa el riesgo de accidentes.
El riesgo: velocidad, imprudencia y muerte
El impacto de los piques ilegales va más allá del incumplimiento a las normas de tránsito. Estas carreras suelen realizarse en corredores de alto flujo vehicular, poniendo en riesgo a otros conductores y peatones.
En algunos casos recientes, estas prácticas han terminado en accidentes graves e incluso mortales. Videos difundidos en redes sociales muestran motocicletas circulando a más de 120 km/h, realizando maniobras extremas y ocupando varios carriles. El riesgo aumenta en escenarios como el Túnel de la Avenida Colombia, donde la visibilidad es limitada. “Compiten por el que llegue primero al 18 sin casco, de noche, con gafas oscuras, eso es lo que están haciendo. Y ahí es donde se nos están matando los jóvenes”, advirtió Zuluaga.
Según las autoridades, en muchos casos estas prácticas están asociadas al consumo de alcohol o sustancias psicoactivas, y a dinámicas de presión grupal en las que los participantes buscan velocidad y reconocimiento. “Casi todos son muy muchachos, pierden la vida en estas prácticas ilegales”, advirtió el subsecretario de Servicios de Movilidad de Cali , quien aprovechó para hacer un llamado a la conciencia sobre las consecuencias de estas conductas.
Sanciones y control
El Código Nacional de Tránsito establece sanciones por realizar maniobras peligrosas que superan los COP 1.750.000, además de la inmovilización del vehículo e incluso la suspensión de la licencia. A pesar de esto, las autoridades insisten en que el control debe ir más allá de la presencia en vía. La estrategia actual apunta a combinar operativos físicos con seguimiento digital para anticiparse a las convocatorias y desarticular los grupos.
“En los últimos operativos desplegados entre las 7:00 de la noche y las 4:00 de la mañana, se han implementado “planes candados” en varios puntos de la ciudad, con apoyo incluso del helicóptero de la Policía para hacer seguimiento en tiempo real. Nosotros no estamos para perseguir, estamos para salvar vidas” insistió el gestor operativo, al explicar que la presencia institucional busca disuadir estas prácticas antes de que terminen en tragedia.
El desafío, sin embargo, sigue abierto. Mientras las autoridades ajustan sus mecanismos de control, los piques continúan adaptándose, en una dinámica que pone a prueba la capacidad de respuesta de la ciudad.