Publicidad

El terremoto también destruyó parte del norte del Valle

Recorrido por los municipios más cercanos al epicentro del terremoto, donde centenares de personas quedaron sin vivienda y las ayudas son una prioridad. En las zonas urbanas colapsaron los centros y hay cientos de familias damnificadas.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Santiago Valencia
16 de agosto de 2026 - 03:00 p. m.
En municipios como Argelia, en la foto, Bugalagrande, Cartago y El Águila requieren ayudas para reconstruir los cascos urbanos.
En municipios como Argelia, en la foto, Bugalagrande, Cartago y El Águila requieren ayudas para reconstruir los cascos urbanos.
Foto: Gobernación del Valle
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Yo soy de Palmira. El lunes en la mañana, luego del sismo de 7,4 de magnitud, lo primero que hice fue comunicarme con mi familia y luego con mis amigos. Dos de ellos no aparecían: Joan Arboleda, que es de Guacarí, y Juan José López, que vive en Argelia. A las cinco de la tarde nos pudimos contactar con el primero, pero al día siguiente seguíamos preocupados por el segundo, porque Argelia está muy cerca del epicentro del terremoto; es decir, el municipio de San José del Palmar, que está a una hora y media de camino.

Lea: La historia de José Juan Vivas, el joven beisbolista que murió con sus abuelos en el sismo

Buscando formas de tener información de él, entré a las redes de la Alcaldía y vi que publicaron que no había personas heridas ni muertas, por lo que nos tranquilizamos. Nos fuimos a ayudar con mi familia a un lugar cercano a la Universidad de Santiago de Cali. Luego leí un mensaje de Joan, el de Guacarí, donde me preguntaba: “¿Por qué no vamos a buscar a Juan José a Argelia?”.

Salimos el miércoles temprano en mi moto. Cuando llegamos a Bugalagrande, empezamos a ver la devastación. “Los techos de las casas se derrumbaron, las casas están en mal estado, hay muchas grietas, sobre todo por la avenida quinta y la carrera sexta. Es muy nostálgico ver todo esto, porque los más afectados son los de bajos recursos”, dijo Luis Fernando Lozano, habitante de la zona.

El norte del Valle ha sido de las zonas más afectadas por el terremoto. En municipios como Sevilla, la Alcaldía ha reportado 1.100 viviendas afectadas, además de 260 con colapso total. El 80 % de las edificaciones de Roldanillo tienen daños significativos, incluyendo la Alcaldía, el hospital regional y el famoso Museo Rayo, mientras que parte del centro histórico de Cartago, incluida la cubierta de la Basílica Menor Nuestra Señora de la Pobreza, se vino abajo.

A ese municipio llegamos el miércoles en la tarde. Allí compramos un par de mercados, porque no podíamos con más en mi moto, que es pequeña, y una batería portátil para que Juan José y su familia pudieran conectar sus celulares y contactarse con sus familiares fuera de Argelia.

Le puede interesar: Confirman muerte de Valentina, madre del bebé Salomón, rescatado tras terremoto en Cali

Continuando el camino, la vía comenzó a cambiar, los derrumbes producto del sismo hicieron que el paso se convirtiera en una trocha en la que en varios tramos solo había un carril para pasar. Algo parecido a lo que está pasando en la vía que conduce a San José del Palmar.

A las 7:00 p. m. llegamos a Argelia. Nos encontramos con Pamela Hoyos, concejal y prima de mi amigo. Ella ha estado gestionando ayudas para las personas afectadas en el municipio y dirigiendo la entrega, que se concentra en el centro de acopio ubicado en el Polideportivo Villa del Sol. Ella fue quien nos llevó a la casa de Juan José, donde hemos estado desde ese día. El panorama es desolador.

La casa en la que estamos está bien, pero la mayoría alrededor está en riesgo. La parte central de Argelia está destruida. Hay toda una cuadra del parque central que van a tener que demoler. A simple vista se ven en buen estado las fachadas de los locales, pero adentro está todo destrozado. Varios comercios y la iglesia tuvieron graves afectaciones y, según nos dicen, como la tierra está suelta y se siguen presentando réplicas, el riesgo aumenta y siguen cayendo vitrales de la iglesia.

“Hay que evacuar todo el barrio Monserrate porque, además de que todas las casas colapsaron, el terreno se está yendo hacia abajo (de la montaña), lo único que pedimos es frazadas, colchones y linternas, porque la gente lo perdió todo”, indicó Gerardo Loaiza, habitante de Argelia.

Las casas las han estado revisando. Se sabe porque les ponen números con aerosol rojo. Del 1 al 3 son viviendas habitables, mientras que las de 4 y 5 tuvieron que ser evacuadas. Las personas sacan lo poco que pueden, buscan lo poco que quedó servible y luego salen a refugiarse con familiares cercanos o se ven obligadas a irse hasta Cartago.

La situación es similar en Ansermanuevo. Sobre la vía vimos varias casas destruidas. En una zona, donde al parecer quedaba un taller, vimos a la gente que vivía ahí sobre los escombros, recibiendo comida que llegaron a regalarles. Ellos estaban sentados en sillas que ubicaron sobre los escombros de lo que quedaba de la vivienda.

El Cairo hay que volverlo a construir

“Si usted camina por las calles, la mayoría de las casas están marcadas con 4 y 5 (la marca roja). Se pueden contar con los dedos de las manos las que no. Y ahora nos toca esperar a que evalúen el terreno”, dice Laura Restrepo, una líder comunal de El Cairo. Lo dice porque el viernes cayeron dos casas cerca de la plaza central. No solo se desestabilizaron las edificaciones, sino también el terreno, por lo que temen que más viviendas se deslicen ladera abajo.

Desde el primer momento ha habido agua potable en el municipio, por lo que han estado llevando a San José del Palmar para ayudar, pero tuvieron problemas de escape de gas y la luz es intermitente. “De cuatro colegios, de pronto sirva medio. No tenemos albergues porque se supone que para eso eran las escuelas, por lo que se habilitó el polideportivo y los hoteles pusieron habitaciones”.

El viernes estuvo la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien dijo que la plata que se había asegurado para la construcción de un mirador en el municipio se utilizará para volver a levantar el pueblo. Allí se han recibido ayudas de todas partes, por lo que ahora piden que se piense en materiales de construcción que les permitan comenzar a trabajar. “Aquí no se necesitan médicos, no hubo víctimas; necesitamos hojas de zinc y plásticos para tapar los techos. Nosotros nos estamos organizando para visualizar cómo nos vamos a levantar”, concluyó Restrepo.

Por Santiago Valencia

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.