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En una vivienda del barrio Sucre, en pleno centro de la ciudad, una mujer identificada como Ana Velasco Riascos, de 40 años, fue asesinada con arma de fuego, el pasado martes 10 de febrero. De acuerdo con información de las autoridades, el presunto responsable sería su pareja sentimental.
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Tras cometer el crimen, el hombre habría intentado quitarse la vida, causándose heridas de gravedad, pero alcanzó a ser trasladado de urgencia a un centro médico, donde permanece en estado crítico y bajo custodia, mientras se adelantan las diligencias judiciales correspondientes.
Autoridades investigan un nuevo feminicidio
Testigos del hecho señalaron que el disparo se escuchó al interior de la vivienda en horas de la mañana, lo que alertó a vecinos del sector, quienes dieron aviso inmediato a las autoridades. Al llegar al lugar, los organismos de emergencia confirmaron el fallecimiento de la mujer y auxiliaron al presunto agresor.
Las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer las circunstancias del crimen y establecer si existían antecedentes de violencia intrafamiliar o denuncias previas relacionadas con la pareja. Este hecho se convierte en el primer feminicidio registrado en Cali en lo que va del 2026. De acuerdo con datos del Observatorio de Seguridad de la ciudad, durante el 2025 se registraron cinco feminicidios.
El llamado institucional de proteger la vida de las mujeres
Desde la personería de Cali, el personero Gerardo Mendoza rechazó de manera contundente lo ocurrido y reiteró la gravedad de este tipo de crímenes. “La violencia contra la mujer constituye una flagrante lesión contra los derechos humanos”, señaló el funcionario, al tiempo que insistió en la urgencia de reforzar las medidas de protección para las mujeres en situaciones de riesgo.
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Una alerta que no puede normalizarse
Más allá de las cifras, cada feminicidio representa una falla colectiva en la protección de los derechos fundamentales. Este nuevo crimen, ocurrido en el corazón de Cali, interpela a las instituciones y a la sociedad en su conjunto sobre la necesidad de actuar de manera decidida frente a la violencia de género.
Nombrar el feminicidio, rechazarlo y prevenirlo no es solo una responsabilidad de las instituciones, sino un compromiso ético con la vida, la dignidad y la seguridad de las mujeres.