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Valle del Cauca, la segunda mejor región del país

Sólo Bogotá le supera en cuanto a la satisfacción de las necesidades básicas de sus habitantes, pero aún debe mejorar en democracia.

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El Espectador
14 de agosto de 2008 - 09:48 p. m.
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Pese a los problemas de violencia y pobreza que azotan a varios municipios de la región, Valle del Cauca ocupa el segundo lugar en el país en cuanto a su Índice de Desarrollo Humano, siendo superado sólo por Bogotá.

Así lo confirma el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que será revelado hoy en Cali, según el cual el indicador vallecaucano es de 0,80, mientras que el de la capital de la República está en 0,83.

Más allá de las cifras, lo que refleja el informe es que la región ha tenido avances importantes en cuanto a la construcción de democracia y atención a la ciudadanía, aunque aún necesita trabajar mucho para alcanzar niveles óptimos.

Según los expertos del PNUD, la debilidad de la región está por el lado de la exclusión, flagelo que ha impedido que las franjas más pobres de la población accedan a los beneficios que tiene el resto de los habitantes. En los términos del informe, lo que se presenta en el Valle son “grandes contrastes entre crecimiento económico, condiciones de vida, recursos y oportunidades”.

Esa misma exclusión social, dice la investigación, es el factor limitante del desarrollo humano en el departamento.

El trabajo de investigación comenzó en 2006 y algunas de sus sugerencias alcanzaron a ser planteadas a los candidatos de los 42 municipios del Valle postulados para las elecciones de alcaldes y gobernador en 2007. Incluso, 33 de los alcaldes elegidos en enero pasado asumieron el compromiso de mejorar los indicadores.

Gustavo de Roux, director del informe, aseguró que la idea no es quedarse en el diagnóstico, sino “presentar una herramienta útil en la que todos los vallecaucanos puedan apoyarse para la construcción de un proyecto de región que ofrezca más oportunidades a sus habitantes”.

Lo mejor del Valle

Son muchos los avances hallados en el estudio sobre la región. De un lado, el índice de condiciones de vida es de 87,7, superior incluso al de Antioquia, que está en 87,1 y al promedio nacional, que es de 78,8. Mientras en el país el nivel de población con necesidades básicas insatisfechas es del 27,6%, en Valle del Cauca es del 15,6%.


De igual modo, los expertos de Naciones Unidas que trabajaron en asocio con el Centro de Investigación y Documentación Sociológica de la Universidad del Valle— dan cuenta de que la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes del departamento pasó de 102 en el año 2000 a 77 al final del año pasado.

En materia económica las cifras resaltan que Valle aporta el 11% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y que en 2007 creció a niveles del 7%. Los sectores que más aportaron para dicho crecimiento fueron el terciario (transporte), con el 65%; el secundario o industrial, con el 23%, y el agropecuario, con el 8%.

Incluso las tendencias de disminución de la indigencia del departamento están por encima de las del país, pese a que las manifestaciones de exclusión se conservan y tienen a 1,5 millones de vallunos sumidos en la pobreza.

La mejoría en los indicadores económicos del departamento se debe a la preocupación por dos aspectos que el informe califica como una “apuesta estratégica”: el incremento de la competitividad y el crecimiento con base en el mercado externo. El impacto de dichas acciones se manifiesta especialmente en la disminución del desempleo y la pobreza.

“Es cierto que hay cosas por mejorar, pero el informe también muestra que cuando hay esfuerzos en la dirección indicada es posible superar los problemas”, señaló De Roux.

Para él, los puntos en los que el departamento tiene que preocuparse ahora son la competitividad (para incrementar el crecimiento económico) y la conciliación entre el incremento de la riqueza con la equidad, es decir, el desarrollo humano.

En palabras de Bruno Moro, representante del PNUD para Colombia, “si se lo propone, el Valle del Cauca puede marcar la pauta de la inclusión y enseñarnos cómo cerrar la brecha entre las dos Colombias”.

Otro de los llamados urgentes que hace el informe tiene que ver con la necesidad de garantizar la llegada de educación de calidad a los 42 municipios del departamento y preocuparse por hacerle seguimiento para evitar fenómenos como la deserción. El PNUD asegura que se necesitan por lo menos 12 años de escolaridad para superar la pobreza. La población vallecaucana de entre 15 y 24 años está 2,4 años por debajo de esa meta.

Salud y derechos humanos

En materia de salud hay avances en cobertura, pero también muchas críticas a la calidad del servicio.


El índice de adolescentes madres o embarazadas en Valle es de 18,7%, aún distante del 15% al que se comprometió Colombia con las Metas del Milenio. La cobertura de la vacunación mejoró y contribuyó a la reducción de mortalidad infantil por enfermedad diarreica aguda e infección respiratoria aguda.

También hay mejoría en la mortalidad por deficiencias nutricionales y anemias, pero con fuerte diferencia entre unos municipios y otros. La drogadicción no cede y la muerte por VIH/Sida ya alcanza signos alarmantes.

El informe también destaca avances y problemas en materia de derechos humanos: “Los homicidios son la expresión más aberrante de la violencia. En el Valle del Cauca, en línea con la tendencia nacional, han disminuido desde 2002, pero siguen siendo superiores a la media nacional”.

Según el documento, las mayores dinámicas generadoras de violencia y exclusión son el narcotráfico, el conflicto armado, el crimen organizado y la delincuencia común.

En lo que al conflicto armado se refiere, Valle ha sido lugar de entrenamiento y formación militar de los niños y jóvenes más que de reclutamiento.  De los 3.500 menores de edad desvinculados de los grupos armados, cerca del 5% ha sido atendido en centros del ICBF de ese departamento.

Otro aspecto que preocupa tiene que ver con el bajo nivel de denuncia que hay en la región. Sólo el 23,9% de los ilícitos cometidos son reportados ante las autoridades, situación que contrasta con el crecimiento de delitos presentado entre 1997 y 2006.

Por El Espectador

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