15 Jan 2022 - 2:00 a. m.

Por culpa del ómicron: ver Cartagena desde un crucero

Entre jueves y viernes dos cruceros no pudieron ingresar al puerto de Cartagena por incumplir la resolución 2383 del Ministerio de Salud, que exige como requisito la prueba PCR para todas las personas a bordo. La ciudad perdió ingresos, pero ganó porque se protegió la salud de sus habitantes.

Pedro Mendoza

Por culpa del ómicron: ver Cartagena desde un crucero

En la bahía de Cartagena estuvo el pasado jueves, sin llegar a puerto, el crucero Zuiderdam con su tripulación y 1.178 pasajeros. La situación se repitió ayer con el crucero Azamara. En ambos casos, los pasajeros se conformaron con ver la ciudad desde el mar, ya que no desembarcaron.

La razón: no cumplieron con la resolución 2383 del 28 de diciembre del Ministerio de Salud y Protección Social, que exige como requisito la prueba PCR para todas las personas a bordo.

“Todos los viajeros internacionales, sean connacionales o no, de 18 años y más que pretendan ingresar a Colombia por vía marítima a través de cruceros, deberán presentar, además, el resultado de la prueba RT-PCR con resultado negativo, expedido con una antelación no mayor de 72 horas antes de la fecha y hora de embarque inicialmente programada en el punto de partida”, dice un aparte de la norma.

Las consideraciones de la resolución son muy claras para este sector, adoptando medidas preventivas transitorias en el control sanitario para el ingreso al país de viajeros internacionales por vía marítima a través de cruceros.

“Es evidente que en los cruceros es mucho más difícil, y con frecuencia virtualmente imposible, guardar el distanciamiento físico durante las actividades de ocio y entretenimiento, las cuales representan una alta tasa de contactos estrechos en espacios frecuentemente cerrados y que, por ende, se pueden producir brotes rápidos con altas tasas de ataque, incluyendo casos asintomáticos”, señala la resolución en una de sus consideraciones para justificar las medidas adoptadas.

Agrega que según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), la posibilidad de contagiarse de covid-19 en cruceros es alta, porque el virus se propaga fácilmente entre personas que comparten espacios estrechos a bordo de los barcos.

El documento oficial también establece que en casos de necesidad de atención de emergencia o urgencia médica, “las autoridades sanitarias locales podrán exceptuar de los requisitos de forma excepcional a viajeros que requieran atención, previa autorización de la entidad territorial de la jurisdicción en la que se encuentre el puerto”.

En declaraciones para El Espectador, la autoridad marítima de la ciudad, el capitán de navío Darío Eduardo Sanabria Gaitán, explica que “este crucero no realizó desembarco ni embarco de personal, solo recibió visita de autoridades y zarpó. La agencia manifestó que la línea no cumple con el protocolo estipulado en la Resolución de Minsalud expedida el 28 de diciembre de 2021 en lo que respecta a pruebas PCR para todos los tripulantes y pasajeros que desean desembarcar”.

En cumplimiento de la norma “se desarrolla un protocolo en el que se interactúa con las demás autoridades que participan en el arribo de este tipo de naves: Departamento Administrativo Distrital de Salud (DADIS), Migración Colombia y Corpoturismo principalmente”, afirma el capitán Sanabria, quien añade que se realizó un trámite administrativo para registro de arribo a puerto y expedición del zarpe para su próximo destino.

Según el oficial naval, el crucero Zuiderdam, de bandera holandesa, hace la ruta hacia Puerto Caldera, en Costa Rica, siendo su próximo puerto Half Monn Cay, en Bahamas.

La embarcación, con una eslora (largo) de 285 metros, agenciada por Caribbean Shipping, estuvo un corto tiempo en una de las zonas de fondeo a la entrada de la bahía de Cartagena, ubicada entre el sector de Castillo Grande y cuatro calles. La distancia para llegar al terminal de cruceros en la sociedad portuaria es de una milla náutica.

En estas mismas coordenadas náuticas se previó que también estaría el Azamara, un pequeño crucero de lujo de la compañía naviera noruega-estadounidense Royal Caribbean Cruises, con un promedio de 400 pasajeros.

Esta situación ya se había presentado en la ciudad. El pasado 23 de diciembre el alcalde de Cartagena, William Dau, ordenó que se impidiera el desembarco de los 769 pasajeros del crucero Seven Seas Mariner, que cubría la ruta Miami, Key West, Cartagena y Panamá.

“Hay siete contagiados. Si tuviésemos certeza de que ningún pasajero tiene ómicron podríamos exigir la prueba PCR negativa o el esquema de vacunación completo, pero no podemos pelear con el ómicron. Esa vaina se propaga demasiado y no vamos a correr riesgos”, dijo el mandatario de la ciudad.

Cruceros en tiempos de pandemia

Para el regreso de los cruceros al país, se expidió la resolución número 1123 del 2021, que establece los protocolos de bioseguridad para un reinicio sostenible y seguro de las operaciones. Entre las decisiones que se tomaron para reactivar este sector se exige una ocupación máxima del 60 % de la capacidad del crucero. Ya no arriban con el total de pasajeros.

Según estudios elaborados por el Business Research and Economic Advisors (BREA), los pasajeros que se bajan en la ciudad de Cartagena cada uno, en promedio, gasta US$122 y permanece siete horas.

Cartagena es el puerto líder en Colombia en materia de cruceros. En la temporada 2018-2019 recibió cerca de 620.000 visitantes y 34 líneas de cruceros. Lo anterior generó un impacto económico cercano a los US$70 millones en la economía local.

La terminal de cruceros del puerto de Cartagena reinició su operación el 24 de agosto del 2021, luego de 17 meses de estar cerrada por la pandemia. No se hicieron 222 recaladas —término marinero que se usa cuando llega un buque a puerto—, y aunque el sector económico se resiente, es más prioritario proteger la salud de las personas.

Para Johana Bueno, directora del DADIS, de Cartagena, la resolución del Ministerio de Salud es un requisito para el desembarco. “Varias de las navieras decidieron, de manera voluntaria y autónoma, cancelar el desembarque o el arribo al puerto de Cartagena debido a que no se cumple en un ciento por ciento con la disposición expedida en esta resolución”, dice la funcionaria consultada por El Espectador.

“Como directora, estas medidas benefician mucho a la ciudad. Es una medida de control, preventiva; que nos ayuda a cortar con la cadena de transmisión del virus, sobre todo por la circulación de las nuevas variantes como la ómicron”.

Cartagena tuvo el 13 de enero 1.966 casos positivos, tres fallecidos y un porcentaje de ocupación de UCI del 64 %, con una disponibilidad de 119 camas.

Las medidas para controlar el ingreso de cruceros a los puertos se implementan con recelo también en otros países. Según una publicación de Forbes, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos investigan el brote en 68 cruceros en plena época navideña, pese a la vacunación casi total de la tripulación y los pasajeros

Y en este panorama, donde el mar se convierte en protagonista, ya hay navieras que están contemplando exigir a sus pasajeros la tercera dosis.

Según el magacín Crucero Adicto, Cunard Line y P&O Cruises son las primeras líneas de cruceros que exigen la tercera dosis de refuerzo para unas salidas concretas.

En Cartagena se espera que en esta temporada del 2022, que termina en junio, arriben líneas de cruceros como Celebrity Cruises, Royal Caribbean, Scenic Luxury Cruises, Carnival Cruise Lines y Holland America, entre otras, para un estimado de 122 recaladas.

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