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Si usted ve en un supermercado o en un refrigerio escolar néctares o leche Marca Cundinamarca, debe saber que detrás hay una historia que comienza en las carreteras de las veredas de municipios como Cachipay, Anolaima, Apulo, Tena, El Colegio, Girardot, Sibaté, donde antes se perdían toneladas de mango, fresa y mora por falta de compradores o precios bajos. Hoy hay toda una estrategia diseñada no solo para comprar cosechas a precios justos, apoyando a cientos de familias campesinas, sino para transformarlas en productos que representan su arduo trabajo.
Así lo planificó el gobernador Jorge Emilio Rey hace dos años y ahora se ven los resultados. Una flota de camiones recoge y transporta el fruto hasta una planta, donde se selecciona y se transforma, para luego llevarlo al mercado con el respaldo de un sello regional que se proyecta como un salvavidas económico para quienes destinan tiempo y recursos a labrar la tierra. El cambio en el territorio es evidente, al evitar que se pierdan litros de leche o toneladas de fruta a través de un programa con beneficios que van más allá de los estantes, al permitirles a los campesinos seguir trabajando sus territorios con la tranquilidad de saber que la venta de su cosecha está asegurada.
El gobernador Rey resalta su impacto: convertir potenciales pérdidas en oportunidades. “Es una estrategia, que viene acompañada con precios justos y un valor agregado a los productos. Esto podría ser referente nacional, al demostrar cómo el departamento puede tenderles la mano a los productores y lecheros de la región”. Y así lo reconoce Víctor Castillo, miembro de Asoanolaima y residente en la vereda San Jerónimo, quien destaca que el programa llega en buen momento “porque cuando hay producción elevada, desafortunadamente compran a precios muy bajos y no compensan la de producción. Por eso, este acompañamiento es importante”. Algo similar piensa Noe de Jesús Beltrán Martínez, representante de Asofruguasimal, quien agradece el auxilio de la Gobernación “comprando el mango común, que es el que más se nos pierde”, o Rosalba Castro, de Asomango, quien asegura que esto mejora las asociaciones y los ingresos de las familias campesinas.
Así funciona el programa
La semilla que se sembró hace dos años se materializa principalmente a través de Agromaquila+, programa que articula la compra de alimentos frescos con su transformación agroindustrial. A través de la Agencia de Comercialización, Competitividad y Desarrollo Regional (ACODER), la Gobernación destinó COL 1.400 millones y en esta primera fase trabajan con 10 asociaciones de mango, fresa, mora y productores de leche, entre ellas Asfruma, Asoanolaima, Asofruguasimal, Aspromancol y Aspromango (Mango); El Campo Siempre Será Bello, Cosechas De Nuestra Tierra y Los Muiscas (Fresa); Y Colactabio (Leche), a las que les compran 14 toneladas de mango, 10 de fresa, 10 de mora y 7.200 litros de leche. Si bien parece poco frente a la gran producción de Cundinamarca, es la primera fase de un proyecto con gran oportunidad de crecer.
A gran escala
La idea surgió para apoyar a los pequeños productores que, ante la alta capacidad productiva de Cundinamarca, que cosecha al año 89.041 toneladas de mango, 61.531 de fresa, 45.295 de mora y produce 6,86 millones de litros diarios de leche, enfrentan dificultades a la hora de vender. En los picos de cosecha, los precios bajan y su trabajo genera pérdidas. Para cambiar el panorama, el programa llega a comprar parte de la producción.
Pero no se trata solo de comprar, sino de una estrategia sostenible e integral, con canales para poner esos alimentos transformados en el mercado, que apunta a reinvertir las utilidades en más compras, para ampliar la participación de las asociaciones rurales. “De esta manera, el modelo busca generar un circuito en el que la comercialización de los productos transformados contribuya a financiar nuevas operaciones y a incorporar progresivamente a más productores”, explica el gobernador Rey.
Otra ruta, mismo destino
Ante la alta producción de leche en el departamento, se creó la Red de Maquilas para el Fortalecimiento Agroindustrial de Cundinamarca (RED MAQ). Aunque comparte el objetivo de Agromaquila+, funciona distinto, pues no compra directamente la leche; solo conecta a las asociaciones campesinas con las plantas procesadoras que cuentan con infraestructura y capacidad industrial. Su misión es que las organizaciones puedan convertir sus materias primas en productos lácteos transformados, abriendo más oportunidades comerciales, sin asumir individualmente los costos de mantener instalaciones propias.
En este programa se invirtieron inicialmente $5.000 millones y ya se trabaja con 18 asociaciones de pequeños productores de leche, a quienes conectaron con Colfrance. De esta manera “estas iniciativas responden a una necesidad del campo cundinamarqués: que los campesinos no dependan exclusivamente de vender sus productos frescos y puedan participar en cadenas comerciales que generen mayor valor”, agrega el mandatario departamental.
Como queda claro, el departamento tiene capacidad para producir grandes cantidades de alimentos. No obstante, uno de los principales retos es lograr que esa producción se aproveche y se comercialice en mejores condiciones a través de Agromaquila+ y la RED MAQ, programas que responden a un mismo propósito: que el trabajo campesino no pierda valor cuando llega el momento de vender.
Al final, la apuesta de la Gobernación es fortalecer el campo para que los productores de frutas y leche no tengan que vender solo materia prima, sino que tengan más oportunidades económicas a través de la transformación y la comercialización, y de esta manera lograr que el fruto de su esfuerzo llegue cada vez a más mesas en el país bajo un solo sello: Marca Cundinamarca.
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Carlos Arturo(92784)•Hace 4 horasDesconozco si es publicidad politica pero independientemente de ello es una gran estrategia del gobernador y su gente y es digna de implementar en otras regiones.