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Aunque parezca un acto cotidiano, para familias rurales en Cundinamarca, cocinar los alimentos todavía está asociado al uso de pipetas de gas que no solo tienen un riesgo latente de fugas, explosiones e incendios cuando no se cumplen los estándares de seguridad, sino por los altos costos.
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Para cambiar esta desigualdad, la Gobernación viene avanzando en el acceso a redes de gas natural, alcanzando los 8.000 usuarios, cumpliendo la mitad de la meta programada.
La cobertura ya alcanza 27 municipios, entre ellos Topaipí, El Peñón, Villagómez, Cucunubá, Subachoque, Madrid, Tenjo, Fusagasugá, Ricaurte, Tocaima, Pacho y Sibaté, con la construcción de 203 kilómetros de redes de distribución y una inversión de COP 51.700 millones.
Precisamente, en Cucunubá, el gobernador Jorge Emilio Rey entregó este fin de semana 107 kilómetros de redes de distribución que benefician a 3.000 personas de nueve veredas del municipio, alcanzando allí una cobertura rural del 80 %.
“A nuestra llegada a Cucunubá, lo primero que hicimos fue visitar a doña María Ángel, en la vereda Buita, para comprobar cómo el gas natural transforma la economía de los hogares. Como ella, 840 familias dejaron de comprar gas GLP en cilindro para pagar una factura de gas natural domiciliario”, resaltó Rey.
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La administración departamental estima que los hogares beneficiarios podrían registrar un ahorro mensual cercano al 41 % frente al costo del cilindro de gas de 40 libras, cuyo valor ronda los COP 110 mil, cálculo que además incorpora subsidios otorgados por el Gobierno nacional al consumo de gas combustible.
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