30 May 2014 - 3:30 p. m.

“Ahí va el hijo del camarada ‘Manuel Marulanda’”

Un equipo periodístico de El Espectador visitó el sur del Tolima, donde se desarrolló la ‘Operación Marquetalia’, con la que se pretendió aniquilar la guerrilla de ‘Manuel Marulanda Vélez’, un reportero del El Espectador encontró a un peculiar personaje que según los habitantes de Gaitania (Tolima) es uno de los hijos de 'Tirofijo'.

Publicada del 23 al 29 de mayo de 2004

A sus 41 años, ‘El Pote’ no necesita mucho de lo material para poder vivir contento. Salvo tener el estómago lleno, reír por cualquier cosa, hacer mandados y poder subir feliz a formar parte de los racimos humanos que se cuelgan de los camperos que arañan las empinadas montañas de su natal Gaitania, en el sur del Tolima. Eso lo hace feliz y el más ramoso del pueblo. Ese es ‘El Pote’, a quien no le importa saber que se llama Héctor Julio López Perilla o que, como dice todo el mundo en Gaitania -incluidos los subversivos-, es uno de los hijos mayores del legendario guerrillero ‘Manuel Marulanda Vélez’.

El hombre se pasea alegre por las calles del pueblo sin apuros al lado de Aforro, su perro y fiel compañero. Carga bultos de café y lavaza para cerdos. Arrastrándola vida y su pierna derecha, producto de una meningitis que lo apaleó desde niño y que lo dejó con cierto retardo mental. “Ahí va el hijo del camarada ‘Manuel’”, dicen los milicianos de las Farc que vigilan Gaitania. ‘El Pote’ cree o le han dicho que es dicho que es hijo de ‘Tirofijo’. “Papá ‘Marulanda’. No me da nada. Tacaña tacaño", responde cada vez que los habitantes del pueblo lo exhiben orgullosos como el ser humano local mis importante.

La verdad sobre los padres biológicos de Héctor Julio sólo la sabe su tía Hilda Perilla, quien se rehúsa a hablar del tema, a pesar de la autorización que dio ‘Teófilo’, uno de los comandantes guerrilleros de las Farc que tienen el dominio sobre la región. El Espectador intentó acercarse a doña Hilda, pero no fue posible. “No quiero hablar. Todo el mundo quiere entrevistas para hacer plata a costillas de ‘El Pote’”.

Sin embargo, los ancianos que conocen la historia de Gaitania y del paso de ‘Marulanda’ por el pueblo dicen que ‘El Pote’ nació producto del desplazamiento de campesinos locales hacia Marquetalia, cuando en 1962 “la cosa se puso dura por aquí". La mamá, de la que nadie recuerda su nombre -y que sólo hace esporádicas visitas clandestinas-, tuvo una “relacioncita con ‘Tirofijo’ y de ahí nació el bobo”, dicen los ancianos. Verdad o mentira que a Héctor Julio no le afecta para ser uno de los más felices habitantes de Gaitania.

Y no le afecta porque para ser feliz no necesita apellidos simples o importantes. Él tiene su propia historia y mundo, que refrenda cada vez que la policía local lo viste con el uniforme verde oliva y le da una pistola de juguete para que ejerza la autoridad y cuide las calles.

Pero al niño, al adulto y al entrañable hombre lúdico que exhibe orgulloso la camiseta de la “Barra Firme” del Atlético Huila, la vida no le ha sonreído con cariño. Producto del trago que le dan los pobladores para verlo borracho y hacer locuras, varias veces ha estado a punto de perder la vida. Tiene cicatrices por todo el cuerpo y casi pierde un ojo en una agresión. Es por eso que algunos habitantes dicen que es igualito al papá. De todas se salva. “Tiene las vidas del gato”, dicen.

El último incidente grave se le presentó hace tres años en Planadas, cuando ‘Rigo’, el jefe de las Milicias Bolivarianas en el municipio, le disparó en las piernas y lo dejó andando en muletas. Esto le significó al miliciano la expulsión de las Farc. Y mientras la vida pasa a fuego lento en Gaitania, ‘El Pote’ únicamente quería una cosa: “Diga que yo juego con Mateo”.

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