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Las autoridades de Ibagué pidieron a turistas, montañistas y habitantes abstenerse de subir hacia el sector de los termales El Rancho, en la parte alta del Cañón del Combeima, después de que se detectaran tres derrumbes sobre el camino de acceso como consecuencia del terremoto del 10 de agosto de 2026.
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Tras el sismo, los organismos de socorro recibieron múltiples reportes sobre desprendimientos de tierra en el sector, por lo que los equipos de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo realizaron recorridos aéreos con drones que permitieron ubicar los puntos donde la montaña cedió y evaluar el estado del terreno.
Humberto Leal, secretario de Ambiente y Gestión del Riesgo de Ibagué, detalló que tras los sobrevuelos del dron “se identificaron al menos tres deslizamientos que comprometieron la ruta de ingreso a El Silencio, que conduce a El Rancho”. Por esa razón, la Alcaldía de Ibagué insistió en que nadie debe transitar por ese trayecto mientras no se completen otras evaluaciones técnicas que permitan establecer el estado del cañón.
Por ejemplo, el riesgo que representa el sector quedó demostrado un día después del sismo, cuando ocho excursionistas fueron rescatados con vida tras permanecer incomunicados por uno de los deslizamientos causado por el terremoto. El grupo hacía una caminata en el Cañón del Combeima, en cercanías del Nevado del Tolima, cuando el temblor ocasionó un derrumbe que les cerró la vía de retorno. La Defensa Civil en el Tolima localizó a las personas, las evacuó del sitio y les prestó primeros auxilios.
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La Alcaldía aprovechó para recordar las prohibiciones que la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) mantiene sobre esta reserva forestal: por el predio El Palmar no se autoriza el paso de personas a lomo de caballos o mulas, ni el ingreso de motocicletas, cuatrimotos, camperos de turismo u otros vehículos similares.
Está vetada la caza, el encendido de fogatas, la recolección de plantas, animales o material del suelo, el camping, el ingreso y consumo de licor, arrojar basuras y realizar paseos de olla.
Mientras avanzan las labores de monitoreo, la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo de la ciudad se comprometió a informar a la comunidad ante cualquier variación en las condiciones de seguridad de la zona.