10 Feb 2020 - 8:05 p. m.

Así operan los grupos ilegales en el Catatumbo

Durante los últimos dos años se ha identificado en el departamento de Norte de Santander la presencia de 12 estructuras armadas ilegales: 1 Grupo Armado Ilegal (GAI): Ejército de Liberación Nacional (ELN); 5 Grupos Armados Organizados (GAO): Ejército Popular de Liberación, Clan del Golfo o AGC, Los Rastrojos y tres grupos armados postFarc; además de 5 Organizaciones criminales: Cartel de Sinaloa, Banda La Línea, Banda La Frontera, Los Evander y Tren de Aragua.

Fundación Paz y Reconciliación

Durante los últimos dos años se ha identificado en el departamento de Norte de Santander la presencia de 12 estructuras armadas ilegales. / Archivo particular
Durante los últimos dos años se ha identificado en el departamento de Norte de Santander la presencia de 12 estructuras armadas ilegales. / Archivo particular

Ejército Popular de LIberación EPL- Los Pelusos

Esta estructura es histórica en el Catatumbo con una presencia político-militar. Los territorios donde poseen mayor control y fortaleza son Hacarí, San Calixto, Zona Rural de Abrego y La Playa, asimismo han buscado expandirse y controlar los territorios en los municipios de Tarra, Teorama, Convención, Tibú y Sardinata, sobre todo en lo que respecta el control de las actividades del narcotráfico en las que tienen que ver con la siembra, producción y comercialización de la coca, y la posición geográfica la cual es estratégica para sus acciones militares. Esto terminó desembocando en un fuerte enfrentamiento entre este grupo y la guerrilla del ELN desde el 2017. Esta disputa ha causado grandes afectaciones a la población civil y ocasionado desplazamientos forzados masivos en los municipios de Hacarí, San Calixto y Teorama, en 2019 principalmente en las zonas rurales del Abrego y La Playa. De igual forma, ha conducido a la amenaza y homicidio de líderes y lideresas, organizaciones sociales del Catatumbo y el movimiento comunal, al uso de minas antipersonas o MAP/ MUSE como estrategia militar para su enemigo ya sea ELN o Fuerza Pública del cual la población campesina de los municipios de San Calixto y Hacarí es la más afectada. (Puede leer:  Los civiles padecen la guerra entre el Eln y el Epl en el Catatumbo)

El EPL actúa en zona de frontera de Norte de Santander a partir de tres reconocidos frentes: el Frente Fronteras haciendo presencia en la ciudad de San José de Cúcuta, específicamente en la zona rural, y en los municipios de Puerto Santander y Villa del Rosario; el Frente Libardo Mora Toro en la zona fronteriza del Catatumbo, este con un fuerte control histórico en los municipios de Hacarí, San Calixto, Zona Rural de Abrego y la playa, tras la salida del frente 33 de las FARC-EP, han entablado su proceso de expansión y consolidación territorial en los municipios de Tarra, Teorama, Convención, Tibú y Sardinata; por último, el Frente Elisenio Torres, en los municipios de Curumaní, Chimichagua y Pailitas, en el Cesar, desde el 2018. El mayor radio de acción del EPL se encuentra en la sub región del Catatumbo con el frente Libardo Toro Moro, su máximo comandante después de la muerte de Víctor Ramón Navarro, alias “Megateo”, era Luis Antonio Quinceno San Juan, Alias “Pacora” quien fue dado de baja en el corregimiento de las Mercedes en Sardinata, en una operación conjunta entre las Fuerzas Militares (Ejército y Fuerza Aérea) y la Policía Nacional, desde este hecho se desconoce quién se encuentre como máximo comandante de esta estructura armada que se reconoce como un grupo insurgente, y que ha mantenido y fortalecido su accionar tanto en la sub región del Catatumbo , como en el departamento de Norte de Santander, sobre todo a lo que tiene que ver con las actividades del narcotráfico, cobros extorsivos a comerciantes, transportadores,  arroceros y vendedores informales de gasolina más conocidos como “pimpineros”.

 

Esta organización maneja una amplia porción de la comercialización del alcaloide en la frontera, tanto así que su expansión con la única finalidad de recibir la ganancia del narcotráfico, decide replegar su accionar hacia la zona rural de Cúcuta, Puerto Santander, Tibú y Villa del Rosario, en el denominado Frente Fronteras, el cual termina en una fuerte alianza con el grupo GAO de los Rastrojos que consiste en la NO confrontación respecto a los cobros extorsivos, pago del paso fronterizo en Río de Grita el cual es un paso irregular con Venezuela, y los municipios del estado Táchira Boca de Grita, La Fría, Orope y Coloncito donde se mantiene el accionar de los Rastrojos. Sobre toda la zona de frontera son comunes los homicidios, masacres, descuartizamientos, casas de pique, reclutamiento forzado y cobros extorsivos a quienes deben pasar estas trochas, a quienes trabajan de manera informal como maleteros, contrabandean con gasolina, autopartes de automotores, comercio de armas y desaparición forzada.

Por otra parte estos grupos, en alianza, recurren a prácticas paramilitares muy recordadas por estas comunidades en su mayoría víctimas de la fuerte incursión paramilitar que vivió esta zona del departamento de Norte de Santander, el cual se ejerce a través de modalidades como panfletos amenazantes en los cuales advierten las mal llamadas limpiezas sociales, en el que se amenazan de muerte a los consumidores habituales de droga o marihuana, a las trabajadoras sexuales, a la comunidad LGTBI, jóvenes y cualquier

expresión de liderazgo social o defensor de Derechos Humanos de estos territorios, asimismo se hace un “control social” a través de la imposición de horarios, cobros a comerciantes y trabajadores informales, prácticas como desmembramientos, decapitaciones, torturas, y la estrategia de desmembrar y dejar regadas las partes de los cuerpos en las vías o trochas de quienes son sus víctimas.

El objetivo es aterrorizar y ejercer control a través del miedo, esto se convirtió en el vivir diario de esta población, hasta llegar al punto grave de normalizarlo, como también la falta de presencia del Estado colombiano y venezolano de manera integral que le garantice la protección a la población presente y flotante en esta zona, los somete también a un total estado de indefensión que se traduce en un inminente riesgo a las siguientes poblaciones; población migrante venezolana, juntas de acción comunal, a las comunidades rurales de Cúcuta, Puerto Santander, y Villa del Rosario, líderes cocaleros reunidos en la COCCAM y como caso especial a las mujeres, niñas y adolescentes. Estas últimas víctimas de explotación sexual de una manera aberrante, muchas de ellas prostituidas de manera forzada, en situación de esclavitud y sometidas a los más inhumanos vejámenes.

La situación es tan inestable que el Frente Fronteras del EPL, que está aliado con Los Rastrojos, ha entrado en confrontación con el Frente Libardo Toro Moro. Todo derivado que el Libardo Mora Toro considera que el Frente Fronteras del EPL pasó de ser una organización insurgente que se caracteriza por no solo tener una estructura militar con capacidad de accionar, sino también una clara definición política, a un grupo armado aliado de los Rastrojos para mantener y fortalecer la actividad del narcotráfico, la trata de personas, el comercio sexual con mujeres, niñas y adolescentes migrantes venezolanas.

Por otro lado, y en la idea de seguir expandiéndose y controlar los territorios,  el EPL nuevamente decide fraccionarse en el 2018 y nace la estructura Frente Elisenio Torres, el cual tiene como objetivo expandirse y posesionarse en los municipios de Curumaní, Chimichagua y Pailitas del departamento del Cesar, municipios ubicados en la Serranía del Perijá corredor estratégico del narcotráfico.

 

Los Rastrojos

Este Grupo Armado Organizado, al mando de Wilfredo de Jesús Torres Gómez alias “NECO”, ha mantenido un dominio militar y el control de todos los aspectos de la economía mafiosa en la frontera y en sectores rurales de Tibú, con apoyo del Frente fronteras del EPL. Los principales hechos victimizantes asociados a este grupo criminal son desaparición forzada, reclutamiento, utilización de niños, niñas y adolescentes para violencia sexual, especialmente, en el municipio de Puerto Santander y en la zona rural de Cúcuta. Pero las alianzas no solo las han realizado en Colombia con una facción del EPL, también grupos de investigación social venezolanos, como KAVILANDO ORG, manifiestan que los Rastrojos son quienes poseen el mayor control y comercialización de narcóticos, pues manejan en esta parte de la Frontera entre Norte de Santander y los estados del Zulia, Táchira, y Apure travesando el País Venezolano, ayudados por un grupo categorizado en Venezuela como paramilitar en los estados de Deltamacuro y Monagas, conocido este como los EVANDER.

Los Rastrojos mantienen una fuerte presencia y control de los pasos irregulares o “trochas” entre Venezuela y los municipios de Cúcuta, Villa del Rosario, Puerto Santander y Tibú este último ubicado en el sector de la Cuatro y Campo 2, territorios ocupados anteriormente por el bloque paramilitar Fronteras. Del lado venezolano se ha conformado el grupo paramilitar los Evander, quien es un GAO que trabaja de la mano con los Rastrojos en Venezuela, teniendo como accionar proteger las redes y las actividades del narcotráfico de los Rastrojos en los estados Zulia, Táchira y Apure.

Este GAO sigue manejando las prácticas de terror paramilitar para quien se niega a cumplir sus órdenes en los territorios donde opera, tales como el pago de vacunas o quién se atreve a denunciarlos, las cuales se manifiestan con amenazas directas, panfletos que aparecen en la zona de frontera del lado venezolano sobre todo en el sector rural de municipios como de Boca de grita, La Fría, Orope, Coloncito, y Ureña. A estos grupos las autoridades les atribuyen los recientes casos de masacres ocurridas en Banco de Arena, zona rural de Puerto Santander, los homicidios de migrantes venezolanos que no pagan las cuotas impuestas para poder utilizar las trochas como la ubicada entre Boca de Grita y Puerto Santander, o la trocha la Marina, ubicada en el barrio de la Parada en el municipio de Villa del Rosario, donde se han encontrado personas decapitadas. De igual forma han aparecido y circulado mensajes de Whattsap, varios panfletos amenazantes en zona de frontera en el que amenazan con acciones de homicidios y acciones de limpieza social o exterminio social estos panfletos son firmados como autodefensas Unidas de Colombia Bloque Fronterizo y los Rastrojos, según la alerta AT 037 -19 emitida para el municipio de Puerto Santander por parte de la Defensoría del Pueblo, con gran preocupación en las veredas del Dave, Diamante y Brisas del Pamplonita.

(Lea también: ¿Cómo regresó la guerra al Catatumbo?)

El cierre de la frontera y el congelamiento de relaciones con el Gobierno Venezolano ha jugado a favor del accionar de este grupo y los distintos grupos armados en la frontera, además de los mercados criminales dentro de los que estos participan, tales como el narcotráfico. La débil presencia institucional de ambos Estados en estas zonas se ha traducido en la Consolidación de la supremacía del grupo armado Los Rastrojos en buena parte de la zona rural de Cúcuta y Puerto Santander, con el apoyo del EPL.

Respecto a las disputas sostenidas por Los Rastrojos con otras estructuras armadas ilegales se identifican dos principalmente. La primera contra el ELN, esta con el fin de llegar a controlar los pasos irregulares que estos manejan, el microtráfico, así como buscar posesionarse en el área metropolitana de Cúcuta. Por otra parte, se han enfrentado a las AGC o Clan del Golfo por el control territorial en la zona rural del Cúcuta, este último grupo tenía el control de dicho territorio para el año 2015-2016. Estas mismas disputas se presentan en Venezuela en Ureña, San Antonio, Rubio y Capacho del estado Táchira.

Las AGC o Clan del Golfo mantienen su accionar específicamente en los municipios de Cúcuta, Puerto Santander y Villa del Rosario, aunque han aparecido pintas en el municipio de Teorama específicamente en el corregimiento del Aserrío, con la intención de manifestar su presencia. Sin embargo, su presencia y acción delictiva se concentra en los municipios fronterizo del área metropolitana de Cúcuta, específicamente con el contrabando de gasolina y el narcotráfico en el municipio de Cúcuta en zona rural. Aunque las autoridades afirman que esta estructura es el antiguo Clan del Golfo que tuvo fuerte presencia en los años del 2007 al 2015, y comandado por el extinto líder criminal alias ‘Inglaterra’, quien fue dado de baja en una operación militar y policial en el municipio de Chinácota, hay quienes afirman que este grupo mutó y pasó hacer la temida banda delincuencial trasnacional de la Línea. Lo que sí es claro es que este grupo si opera en la zona de frontera con Norte de Santander y trata de mantener un control territorial y de actividades ilegales derivadas del narcotráfico, tráfico del combustible. (Le puede interesar: El nuevo panorama de la guerra en el Catatumbo)

Como ya se indicaba, este grupo sostiene disputas principalmente con Los Rastrojos y se presentan en los municipios del Zulia, los Patios, Villa del Rosario y Cúcuta, los cuales constituyen corredores de las actividades del narcotráfico, contrabando de combustible, tráfico de armas a través de la frontera con Venezuela.

 

Grupos Armados Post-Farc

Tres grupos han sido identificados. Por un lado, el GAPF liderado por alias Jhon Catatumbo, el cual representa el sector de Gentil Duarte y fue el primer grupo en rearmarse y tomar posición en la subregión del Catatumbo, principalmente en el municipio de Tibú, donde tiene amplia incidencia. Por otro lado, el GAPF comandado por Enrique Muñoz, alias Villa, exmando medio del antiguo grupo guerrillero que estuvo participando activamente en el proceso político de la FARC luego de la desmovilización, pero que desapareció de la escena política en el 2018 para reaparecer formando parte de la Dirección Política de la autodenominada “FARC-EP: Segunda Marquetalia”, constituida entre el 22 y 25 de agosto de 2019, que corresponde al sector de Iván Márquez, Jesús Santrich, El Paisa, Romaña, entre otros. Por último, el GAPF liderado por alias Roldán, producto del surgimiento de una disidencia al interior del grupo liderado por Jhon Catatumbo y que tiene lugar luego de la expansión de este al municipio de Sardinata, en apoyo al ELN ante el repliegue del EPL a este municipio, donde la proliferación de los proyectos mineros configura este territorio en un actual escenario de disputa.

El primer GAPF se presenta en el municipio de Tibú, corresponde a combatientes de las FARC-EP que no se acogieron al proceso de paz y que continuaron en armas, al mando de Jhon Cuarenta o Jhon Catatumbo. El segundo GAPF se encuentra ubicado en la zona alta del Catatumbo, es decir, se encuentra ubicado en los municipios del Tarra, Teorama, Hacarí, Convención, y el Carmen. Este grupo, comandado por Jorge Villa, ex comandante medio de la columna móvil Antonia Santos de la extinta FARC-EP del Frente 33, tiene como principal característica estar conformado por combatientes que habían ingresado en el proceso de reincorporación y suscrito al proceso de paz con el Estado colombiano.

No obstante, como consecuencia de los incumplimientos y la falta de implementación de los acuerdos, decidieron rearmarse inicialmente como mecanismo de protección, pues a los suscriptores del proceso fueron declarados como traidores por los grupos insurgentes que hacen presencia en la región del Catatumbo, así como por la facción disidente que no se acogió al proceso de paz. Se rearmaron además interesados en continuar con las actividades del narcotráfico en la región del Catatumbo.

El tercer grupo GAPF, en proceso de conformación, se ubica principalmente en el municipio de Sardinata, también zona baja del Catatumbo, desde donde actúa con el fin de controlar las actividades del narcotráfico y la minería. Esta otra facción disidente de las FARC-EP también es conformada por ex reincorporados y firmantes del acuerdo de Paz.

 

Ejército de Liberación Nacional - ELN

Este Grupo Armado Ilegal hace presencia en la frontera con el Frente Urbano Carlos Germán Velasco Villamizar en los municipios de Cúcuta, Villa del Rosario, y el municipio fronterizo de Ureña, ubicado en Venezuela; el Frente Juan Fernando Porras Martínez en la región del Catatumbo y el Frente Efraín Pabón Pabón, el cual hace presencia parcialmente en los municipios de Toledo, Ragonvalia y Herrán, en estos municipios su accionar es más de corredor para refugiarse en Venezuela o en los departamentos de Santander, Arauca y Boyacá, donde hacen algunos cobros extorsivos a los mineros artesanales. Asimismo este grupo tiene presencia en el municipio de Pedro María Ureña, Venezuela, en este sitio presenta conflictos con algunos colectivos chavistas, así como el enfrentamiento en zona rural del Cúcuta y su área metropolitana contra la alianza entre el EPL y RASTROJOS con la finalidad de posesionarse en el territorio en mención.

Igualmente, hace presencia y control en las distintos pasos irregulares o “trochas” a través del cobro extorsivo a quienes utilizan estas trochas en su gran mayoría población venezolana migrante, y también ellos utilizan estas trochas para el paso y posterior envió y comercialización de droga, armas, contrabando de gasolina en dos líneas una para la transformación y cristalización de la pasta de coca y la otra para la venta en toda la línea fronteriza desde Cúcuta hasta el municipio de Convención en la zona alta del Catatumbo.

Para las comunidades, organizaciones sociales presentes en el territorio y las instituciones gubernamentales es claro que el ELN es ahora el grupo insurgente más grande y fuerte en el departamento de Norte de Santander y en especial en la subregión del Catatumbo. Pues, tras la firma de los acuerdos y una vez ingresado al proceso de reincorporación y desarme de los ex combatientes de las FARC-EP, el control territorial y la actividad del narcotráfico manejada por las extintas FARC-EP, debía ser tomada por alguno de los grupos insurgentes presentes en la región.

Por lo tanto desde finales de 2017 el ELN y el EPL inician una violenta disputa y violan el pacto de NO agresión existente entre ambos grupos desde el 2015, esto con dos principales objetivos. El primero, ocupar los territorios históricos controlados por las FARC-EP. El segundo, controlar en su totalidad las actividades del narcotráfico. El ELN ha logrado avanzar y fortalecerse de manera especial en este enfrentamiento, consiguiendo posicionarse en mercados ilegales como el narcotráfico, las extorsiones y el control de las trochas, así como reclutamiento forzado, especialmente en territorios donde abundan las actividades de raspa de coca y cristalización de la hoja de coca, donde muchos jóvenes son seducidos por las fuertes sumas de dinero y las armas y terminan sumándose a las filas de este grupo armado.

A partir del año 2017, cuando se inicia la disputa territorial por el Catatumbo contra el EPL, se reportan graves violaciones a los derechos Humanos denunciadas por las organizaciones sociales de la región reunidas por la Comisión Por La Vida, La Reconciliación Y La Paz Del Catatumbo. Dicha plataforma o espacio social, que surge como mecanismo de protección y denuncia a la grave crisis humanitaria que se estaba viviendo en el Catatumbo durante la confrontación del ELN Y EPL, denunció los hechos más graves y alertó a las autoridades locales, regionales y nacionales sobre los enfrentamientos diarios entre estas estructuras armadas ilegales: desplazamientos forzados, amenazas a líderes de las organizaciones sociales de este territorio, intimidaciones y amenazas a líderes comunales, hechos violentos contra defensores de derechos humanos del Catatumbo, comerciantes, atentados contra integrantes del Pueblo Motilón BARI, como el ocurrido en convención en el año 2017 que no solo dejo el temor en medio de los Barí, si no que genero un espacio de discordia y tención entre campesinos colonos y la comunidad indígena, entre quienes se generó desconfianza mutua.

Es tanta la crisis humanitaria creada con la expansión del ELN y su disputa por el control del territorio en la región del Catatumbo, que la gobernación departamental se vio en la obligación de viajar a Cuba y buscar un espacio con el máximo comandante del ELN para intentar una solución pacífica y mediada para que se bajara el nivel de las confrontaciones y pedir se excluyera a la población civil del conflicto librado en la región del Catatumbo. Adicionalmente, para principios de año del 2019 la Procuraduría General de la Nación en acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, decidió realizar una MESA POR LA VIDA en la ciudad de Ocaña con presencia de todas las instituciones del Estado garantes de la protección de los Derechos Humanos, y la sociedad Civil, en las cual se expuso la problemática así como las solicitudes pertinentes para que se le garantizara el goce de derechos a la población catatumbera. Además, se hizo la solicitud formal de reactivar la mesa de negociación con el ELN y buscar diálogos exploratorios con el EPL, pues los campesinos y la población rural catatumbera ve esta como la única salida al conflicto.

 

Organizaciones criminales

En la frontera de Norte de Santander se han identificado tres bandas de carácter transnacional: CARTEL DE SINALOA. JALISCO NUEVA GENERACION Y EL TREN DE ARAGUA, según información de inteligencia de la Fuerza Pública, las dos primeras organizaciones criminales llegaron a la región del Catatumbo y Norte de Santander de la mano de los dos capos de la mafia más grandes de la Ciudad: Megateo y otro a quien la justicia no pudo comprobarle sus nexos con el narcotráfico. Ambas organizaciones operan en la región del Catatumbo y, aunque en su territorio nacional (México) son grandes enemigos, en la región del Catatumbo operan en un espacio de No agresión y tienen delimitado su accionar.

El cartel de Sinaloa opera en los municipios de Tibú y Sardinata, además tiene una de sus rutas de comercialización en Puerto Santander y utilizan dos pasos fronterizos ilegales: Boca de Grita, para sacar la droga por Venezuela custodiados por Los Rastrojos y el EPL; y el Cubo- Casigua, ubicado en Venezuela. Por su parte, el Jalisco Nueva Generación opera en el Municipio del Tarra, allí trabajan con el apoyo de los distintos grupos armados que operan en el Catatumbo y la zona de frontera, estos son los encargados de custodiar esta actividad hasta el país de Venezuela. En una reciente investigación periodística realizada por el medio de comunicación regional la Opinión, se vincula a la fuerza pública y se afirma que todos los grupos armados trabajan con ellos en las actividades del narcotráfico.

 

El tren de Aragua

Esta temida banda transnacional se dedica a la trata de personas desde Venezuela y Colombia. Con ofertas de supuestas oportunidades de trabajo de tipo formal engañan a mujeres a quienes les retienen sus documentos una vez se desplazan desde Venezuela a Colombia y son obligadas a trabajar en actividades sexuales. Las mujeres, las niñas y las adolescentes venezolanas son en su gran mayoría las víctimas de esta banda.

Esta organización criminal se encuentra ubicada en el estado Táchira, además de Colombia, también lo hace en países como Brasil y Perú; se le atribuyen homicidios cometidos en La Parada en Villa del Rosario, Norte de Santander, en busca del control territorial y narcotráfico. En Colombia esta banda también controla las trochas de Los  Mangos y el sector de Cortina Roja en Villa del Rosario. Según fuentes del territorio, su ingreso al país se dio con ayuda del Clan del Golfo.

Además de estas tres organizaciones transnacionales, se identifica una banda de carácter local muy reconocida en zona de frontera, La Línea. Su accionar se basa en el control de las rentas ilegales derivadas del contrabando y del paso irregular de migrantes venezolanos, se encuentran ubicados en la frontera entre Cúcuta y las poblaciones Venezolanas de San Antonio y Ureña a 400 kilómetros. Según información de inteligencia y de medios de comunicación regionales, este es un grupo residual del Clan del Golfo que surgió entre los años 2013 y 2014 con una fuerte injerencia criminal en 6 barrios de Cúcuta, especialmente, en las comunas 3 y 4. Todos estos barrios con una principal característica y es que son barrios ubicados en zona de frontera con Ureña.

El jefe de esta temida banda Local es alias Cepillo, el cual fue capturado, pero sigue delinquiendo desde la misma cárcel, y controla las trochas del Águila, La Carbonera Y El Escobal a pocos metros del puente internacional Francisco de Paula Santander, en esta trocha se presentan hechos delictivos como reclutamiento a migrantes, extorsión, contrabando, homicidios, masacres y torturas. Otro de sus temidos lideres es alias Causa a quien se le atribuye la masacre ocurrida en el barrio Torcoroma. ‘Causa’ es quien controla la trocha el Águila y es el jefe de sicarios de esta temida banda. Junto con las AGC, Los Rastrojos, Los Evander, poseen el control de los pasos irregulares o “trochas” donde funciona actividades de narcotráfico, contrabando de gasolina, armas y partes automotores en municipios como Cúcuta, Villa del Rosario, Puerto Santander y Tibú.

 

Repertorios de violencia

Desde el cierre de la frontera y el fortalecimiento de estos grupos armados se han presentado grandes violaciones a los derechos humanos, de los cuales las comunidades más vulnerables son las más afectadas, los hechos más denunciados son desplazamiento forzado, amenazas, masacres, descuartizados, homicidios y desapariciones forzadas, también casos de violencia sexual y explotación sobre todo en los pasos irregulares que desembocan en Puerto Santander y zona rural de Cúcuta donde tienen el control por parte de los rastrojos y los grupos criminales de carácter transnacional y local como el tren de Aragua, La Línea.

Desplazamiento forzado como es el caso del mes de abril del año 2018, en el cual se rompe la tregua existente entre el EPL Y ELN, por querer controlar y ocupar los antiguos territorios FARC-EP, se inician unos fuertes combates en los municipios de Hacarí, San Calixto, y Teorama de los cuales se genera el desplazamiento forzado de 770 familias de estos tres municipios salen desplazadas forzadas, posteriormente en el 2019 , para el mes de enero la ONU nuevamente alerta del desplazamiento forzado de 400 personas en el Catatumbo, por los enfrentamientos ocurridos entre el ELN Y FF.MM.

En el municipio del Tarra se llevó a cabo una masacre en la que murieron nueve (9) personas que se encontraban departiendo en un establecimiento público del municipio, esta masacre ocurre en horas del día, en uno de los municipios más militarizados de la región del Catatumbo, en estos hechos mueren cuatro ex combatiente en proceso de reincorporación de las FARC, un líder social de la Asociación Campesina del Catatumbo ASCAMCAT, y cinco civiles de los cuales dentro de las investigaciones de la fiscalía se han capturado a cinco (5) personas todas del EPL, pero dentro de ellas existe una curiosa captura la cual corresponde a un soldado bachiller que se encontraba adscrito al batallón número 37 de la guardia presidencial. Otra masacre perpetuada en la zona de frontera fue la ocurrida en la trocha del Infierno en banco de arena en la zona rural de Cúcuta donde se encontraron apilonados cinco (5) hombres que, según las investigaciones, son los cuerpos de un presunto cabecilla del EPL, junto a su anillo de seguridad ocurrido en el mes de septiembre del año 2019. Para este mismo mes también las comunidades de la zona rural de Cúcuta nuevamente informan de la presencia de dos cuerpos desmembrados en una trocha que conduce hacia Puerto Santander.

Así mismo en febrero de 2019 se presenta una masacre en la zona urbana de Cúcuta específicamente en el barrio Torcoroma II en la ciudadela de la libertad , en el cual mueren cinco (5) personas que se encontraban departiendo y tomando licor esta masacre, según investigaciones se le atribuye a la organización criminal de La Línea, y como característica es que estos barrios de la zona urbana de Cúcuta; son barrios límites con Ureña y San Antonio lo que se ven afectados por el control de estos grupos y organizaciones armadas.

Respecto a estos casos las autoridades se han pronunciado y atribuyen los hechos a los grupos armados y organizaciones criminales que hacen presencia en la larga línea fronteriza, dentro de las cuales las investigaciones judiciales atribuyen estos hechos al EPL, La Línea y Los Rastrojos.

Desaparición forzada: aunque estas son de las practicas más utilizadas en esta zona de la frontera, estas no son denunciadas, pero a diario en las calles de Cúcuta y los municipios de Villa del Rosario, Puerto Santander y Catatumbo se escucha a la ciudadanía hablar de la desaparición de personas, de las cuales las de mayor vulnerabilidad son la población migrante venezolana y las mujeres, pero uno de los casos de más impacto fue la del ex combatiente DIMAR TORRES, en el municipio de Convención. Fue organizada, y perpetuada por miembros del Ejército Nacional. A Dimar se le torturó, asesinó y se pretendió desparecer su cuerpo el cual fue recuperado por la comunidad de la zona.

Frente a este caso hay un capturado, que corresponde al soldado que lo agredió y le quitó la vida.

Amenazas: Esta es la práctica de control social y amedrentamiento más utilizada la cual se hace en todos los casos a través de panfletos, en los cuales se les exige a ciertos grupos sociales se vayan del territorio o que dejen sus liderazgos, como es el caso para los sectores de la zona rural de Cúcuta, Puerto Santander, Villa del Rosario y los municipios de Venezuela, por parte de miembros del ELN, Rastrojos, Los Evander.

 

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