30 Jun 2017 - 5:13 p. m.

Bocadillo veleño cuenta ahora con un cerrojo para preservar su origen y tradición

La Superindustria otorgó a este dulce colombiano la 'denominación de origen', una protección para que su uso –tanto comercial como cultural– quede a cargo de asociaciones de productores de guayaba y procesadores de hoja de bijao en Santander y Boyacá.

redacción Nacional

Como un esfuerzo por preservar sus cualidades y calidades, teniendo en cuenta su lugar de origen y la forma tradicional en que se elabora y produce, la Superintendencia de Industria y Comercio cobijó bajo la ‘denominación de origen’ al bocadillo veleño, un manjar típico que se elabora mayoritariamente en Santander y zonas del departamento de Boyacá.

La 'denominación de origen' es una indicación geográfica de una región o un lugar determinado, utilizada para designar un producto originario y cuya calidad, reputación u otras características se deben exclusiva o esencialmente al medio geográfico en el cual se produce, incluidos los factores naturales y humanos.

A través de una resolución, la Superintendencia otorga tal calidad al bocadillo veleño y delega la facultad para autorizar su uso –tanto comercial como cultural– a Fedeveleños (Federación de Empresarios de la Cadena Productiva del Bocadillo Veleño), que agrupa diversas asociaciones de productores de guayaba y procesadores de hoja de bijao.

“Este sello resguarda al bocadillo veleño de imitadores, además por ser un producto originario de esta provincia santandereana y contar con características específicas en su producción, lo hacen diferente de productos similares realizado en otros lugares del país y del mundo”, aseguró la Gobernación de Santander, destacando el reconocimiento como un paso para fortalecer las exportaciones departamentales, lo que sitúa a la región “en el radar a nivel mundial con uno de los mejores productos”. 

De acuerdo con la Superindustria, la declaración de protección tiene origen en la zona geográfica donde se produce, lo que le otorga ventajas en sus condiciones, puesto que la producción de guayaba se realiza con un mayor rendimiento y aromas especiales que la diferencian de otras regiones. “Además, la guayaba que se utiliza para el bocadillo proviene de cultivos que cuentan con suelos fértiles, profundos y bien drenados, generando la mejor calidad en el fruto”.

Con la declaratoria se beneficia a cerca de 80 fábricas dedicadas a la producción del bocadillo veleño, 47 de las cuales se encuentran agremiadas en Fedeveleños. "16 de estas fábricas se ubican en Boyacá y 64 en Santander”, agregó el organismo, al detallar que son cinco los municipios que se encuentran dentro de la zona geográfica donde se produce el bocadillo: Vélez, Puente Nacional, Barbosa, Guavatá (Santander) y Moniquirá (Boyacá).

Con este último nombramiento, el país suma 27 productos colombianos protegidos por la Superintendencia, lo cual les da a las regiones una producción exclusiva de los productos: “La protección conferida (…) implica que ninguna persona puede identificar con la denominación protegida productos iguales o similares a los amparados, cuando no provengan del verdadero lugar y no cumplan con las características o calidades que le han dado la reputación al producto reconocido con la 'denominación de origen'”.

Entre los 27 productos que la Superintendencia ha nombrado bajo 'denominación de origen' se encuentran artesanales y agrícolas como: Café de Santander, Bizcocho de Achira del Huila, Chiva de Pitalito y Arroz de la Meseta de Ibagué. 

El tradicional bocadillo veleño

Este bocadillo consta de una pasta resultante de una mezcla entre la pulpa de guayaba madura y azúcar blanca: “Se presenta con dos capas de guayaba blanca y en el centro una de guayaba roja, cuenta con un color uniforme, olor y sabor de la fruta con consistencia firme”, dijo la Superintendencia, que destaca que su proceso de elaboración ha sido transmitido de generación en generación.

En Santander es producido a partir de cultivos de guayaba propios de la región, que cuenta con suelos fértiles y bien tratados que permiten una calidad única del bocadillo.

El producto tiene una tradición que data del siglo XIX, “cuando se inició la producción casera para consumo familiar en el municipio de Vélez, que luego avanzó en Moniquirá. En esta época el bocadillo se elaboraba en pailas de cobre que se calentaban sobre hornos de leña. La hoja de bijao utilizada para su envoltura es un eslabón importante ya que alrededor de 500 familias en Santander se dedican a su procesamiento”, explica la Superintendencia.

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