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5 Jan 2021 - 9:32 p. m.

Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, una tradición que no se detiene ni por la pandemia

La virtualidad ha sido la principal aliada de la fiesta más grande e importante del sur de Colombia, que se celebra desde el 2 al 6 de enero. El Carnaval, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, este año deja claro que la unión es clave para preservar las tradiciones.
Martín Elías Pacheco

Martín Elías Pacheco

Periodista Colombia
El Carnaval de Negros y Bancos nació en el siglo XVI, en el año 1546.
El Carnaval de Negros y Bancos nació en el siglo XVI, en el año 1546.
Foto: Cortesía

Este año a los pastusos la pandemia del COVID-19 no les permitió salir a las calles para deleitarse con la fusión de las expresiones de los Andes, la Amazonia y la cultura del Pacífico, que se reúnen bajo el nombre del Carnaval de Negros y Blancos. Sin embargo, ni la pandemia detuvo a los organizadores de la fiesta más grande e importante del sur de Colombia, quienes hicieron uso de las tecnologías para llevar a cabo la celebración del Carnaval. Aunque no es igual sentirlo en las calles que desde una pantalla, lo importante es que se mantiene viva una tradición declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2002.

Para Andrés Jaramillo, director del Carnaval, todo ha sido un reto, pues es la primera vez que se hace virtual. “No hay un antecedente que nos muestre cómo sería el carnaval en medio de la virtualidad. Sin lugar a duda tener el apoyo de los artistas ha sido fundamental. Poder contar con ellos en cada uno de los días del Carnaval. Sin el trabajo de ellos no hubiese sido posible nada de esto”, asegura Jaramillo.

“Nos ha tocado trabajar muy duro por el mismo hecho de estar en pandemia. Pero hemos unido voluntades desde distintos colectivos y como pudieron darse cuenta, poner tantos artistas bajo la Concha Acústica ha sido dispendioso pero muy gratificante (...). Nosotros como danzantes, como músicos, no podíamos quedarnos quietos. El arte libera, el arte permite nuevas posibilidades”, cuenta Rubén España, del Colectivo Agualongo.

La mayoría de los eventos dejaron de ser en las calles, para tener cabida en la Concha Acústica “Agustín Agualongo”, donde bailarines, cantantes y actores hacen sus interpretaciones que son transmitidas por plataformas digitales, radio y televisión. “Realizar el trabajo o el carnaval sin las multitudes y los asistentes es bastante nostálgico. El carnaval y las obras que hacen parte de este Carnaval necesitan de la gente. De esa interacción que se evidencia en los aplausos, en los gritos y en la euforia”, explica Jaramillo.

La planeación del Carnaval virtual comenzó hace dos meses. En 15 días se llevó a cabo el plan, que hasta el momento deja buenos resultados: desde el 2 de enero, cuando iniciaron con la Ofrenda Floral Virgen de las Mercedes, Patrona de Pasto y el Carnavalito, hasta este martes 5 de enero, donde se celebra el Día de Negritos.

“La estructuración del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto nace, precisamente, en el momento en el que se declara la pandemia (...). Prima la vida, las medidas de bioseguridad y todo lo que implica la protección para nuestros artistas”, afirma Guisella Checa Coral, Secretaria de Cultura de Pasto, quien asegura que el Carnaval también se hace con el objetivo de dinamizar la economía de la ciudad.

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Antes de la pandemia, la inversión para la ejecución del Carnaval era de más de $6.000 millones, este año solo se invirtieron $1.200 millones. De acuerdo con la organización del Carnaval, esos recursos se están invirtiendo mayormente en el tema cultural. “Una inversión de recursos desde la Alcaldía de Pasto que va dirigida a los incentivos de los artistas, maestros y cultores. precisamente porque el golpe económico para ellos en todo el año ha sido muy fuerte”, sostiene Coral.

El 3 de enero, se le rindió un homenaje a la vida y a ala naturaleza, tradicionalmente colectivos coreográficos conformados por cientos de danzantes cruzan la senda en su homenaje de danza y música a la madre tierra. Este año, aunque menos numeroso pero igual de importante, se contó con algunos colectivos en la Concha Acústica.

“Este es un proceso que se viene desarrollando desde hace mes y medio. Hay que tener en cuenta la norma por la emergencia que estanos pasando, estuvimos trabajando cerca de 80 danzantes y 100 músicos”, cuenta Iván Santander, director de la Fundación Cultural Surkunina.

Pese a que el Carnaval no se detuvo, la economía si sufrió un bajón pues este año solo se pudo contar con la participación de 1.200 artistas, en una celebración que antes de la pandemia reunía aproximadamente a 14.000 artistas. Muchos de ellos, no participaron por miedo a la pandemia. Sumado a eso, la generación de empleos también se vio afectada. “Hay un estudio de la Cámara de Comercio que nos dice que por cada peso invertido en el Carnaval de Negros y Blancos la tasa de retorno es del más del 13%. Es un bajón bastante grande. Aunque se puede cuantificar sólo hasta después de que finalice”, agrega el director del Carnaval.

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El 4 de enero, se rindió el tradicional homenaje a la Familia Castañeda y se realizó el Festival del Cuy y la cultura campesina. Productores de los 17 corregimientos se presentaron en la Concha Acústica, escenario del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto 2021, en la etapa final del festival que premió al cuy exótico, al mejor disfraz y al más veloz en el cuyodromo.

“Como una forma de estimular la cadena productiva que lideran principalmente las mujeres y para que no se pierda la tradición, en el festival se premia a los 3 mejores galpones de criaderos, con quienes la Secretaría de Agricultura realiza acompañamiento técnico para el mejoramiento de su actividad productiva que, a su vez, abre otros mercados”, explicó el Secretario de Agricultura de Pasto, Luis Pérez.

Asimismo, se llevó a cabo el homenaje a la familia Castañeda, uno de los eventos más importantes de esta emblemática fiesta del sur de Colombia. Según la historia, la Familia Castañeda arribó a tierras nariñenses en 1939 y desde entonces su aparición advierte el inicio oficial del Carnaval de Negros y Blancos. Este año, debido a las restricciones adoptadas para hacer frente a la pandemia, el tradicional desfile con estampas que reflejan las tradiciones campesinas de la región, se transformó y se integró a la puesta en escena “Epifanía de Carnaval” dirigida por el Maestro Freddy Hidalgo, un encuentro con la historia del Carnaval de Negros y Blancos.

Este martes 5 de enero, se lleva a cabo el Día de Negritos, otro de los eventos que le dan vida al Carnaval de Negros y Blancos. “El día de Negritos nace a mediados del siglo XIX en Popayán, lugar donde se rememora el día de la historia de esta manifestación (...); el día de libertad se pide como un día especial para expresar toda la cultura de la raza negra. En aquella época la corona española les daba un día de libertad a la raza negra y salían ellos con carbones a pintar a los blancos, en ese momento comienza todo un juego de lúdicas frente a pintarse de negro. Esta tradición pasa hacia la ciudad de pasto, se dice en aquella época que fue por el flujo de comerciantes”, explica la secretaria de Cultura de Pasto.

Entre los eventos que más extrañaran los pastusos está el Desfile Magno del 6 de enero, uno de esos eventos donde la participación del público es importante, pues la ciudad se divide en dos. “La ciudad se semiparaliza con todo este desfile que empieza a las 7 de la mañana y acaba a las 4 de la tarde. Eso lo vamos a extrañar”, concluye Jaramillo. Para este año, habrá una puesta en escena de lo que se vive normalmente en un desfile Magno y luego, cierra con una presentación de los colectivos coreográficos.

El Carnaval de Negros y Blancos tiene su origen en la fusión de múltiples culturas de los Andes, la Amazonia y la cultura del Pacífico. De acuerdo con la Corporación del Carnaval, esta tradición nació en el siglo XVI en el año 1546. Una tradición que cada año escribe su guión en las calles, pero que este año tuvo que escribirlo en medio de la virtualidad, para mantener viva las tradiciones culturales que lo acreditaron como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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