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El colapso del puente Mendihuaca, en el kilómetro 37+700 de la Troncal del Caribe, provocado por una creciente del río, mantiene incomunicados a los departamentos del Magdalena y La Guajira, generando una crisis social, económica y humanitaria en una zona que depende casi en su totalidad del turismo.
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Desde hace dos días, la estructura presenta un grave socavamiento en una de sus bases, lo que obligó al cierre total de la vía. Ante la falta de una solución inmediata, decenas de personas se han visto forzadas a cruzar caminado por el propio puente agrietado o por el río en pequeñas lanchas.
“Tengo mucho miedo de que suceda una tragedia. La pata del puente está hundida y sigue bajando. No deberían dejar pasar a nadie. Permitimos el tránsito y puede pasar algo muy grave”, expresó una líder social de Mendihuaca, visiblemente afectada.
“Nos quedamos sin nada”
Las lluvias no solo afectaron la infraestructura vial. En varias veredas y corregimientos cercanos, la creciente arrasó con viviendas, hostales, hoteles y cultivos. “Somos campesinos, vivimos de lo que deja el turismo. La creciente borró los hostales, los hoteles, en mi vereda no quedó nada. No tenemos comida y todo se va a encarecer”, relató otra habitante de la zona.
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De acuerdo con líderes comunitarios, al menos 25 familias quedaron sin vivienda en Mendihuaca, mientras que en otras localidades como el corregimiento de Guachaca se reportan cerca de 150 familias damnificadas.
Baudilio Valencia, presidente de Asocumunales de la Troncal del Caribe, señaló que la emergencia supera lo vial: “El río se llevó todos los enseres de muchas familias. La movilidad está colapsada, el turismo se está yendo y no está llegando. La cancelación de reservas supera el 90%. Esto no es solo turismo, también es agricultura, fincas bananeras y comercio”.
Un golpe directo al sustento de más de 2.500 familias
La región depende en más del 90 por ciento del turismo. Hoy, ese motor económico está prácticamente detenido. “Este es un golpe regional. Somos más de 2.500 familias afectadas. No tenemos salario fijo, vivimos del día a día. Si esto se prolonga, nuestras empresas van a colapsar”, advirtió un líder de los operadores turísticos.
A la crisis se suman problemas de inseguridad, fallas en el servicio de energía y dificultades para el abastecimiento.
“No tenemos luz, necesitamos una brigada. Pedimos mano dura y agilidad. Esperar muchos días significa perderlo todo”, agregó el líder.
Pese a la emergencia, los operadores insisten en no abandonar la región: “Hacemos un llamado al turismo nacional e internacional. Esto no es el final, es un fenómeno natural. Con apoyo institucional podemos salir adelante”.
Transporte, alimentos y comercio: todo se encarece
El cierre de la Troncal del Caribe obligó a habilitar un desvío por la Y de Ciénaga, Puente Ariguaní, Bosconia, La Paz, Villanueva y Riohacha, un recorrido que incrementa tiempos y costos.
“Si tomamos otra vía, todo se encarece. Nuestros campesinos no tienen cómo sacar sus productos. Se afecta el turismo, el microcomercio, el transporte especial. Es una afectación total”, explicó un líder de transportadores.
Según estimaciones locales, más de 2.000 vehículos transitan diariamente por este corredor, considerado la principal arteria comercial entre Magdalena y La Guajira.
La apuesta institucional: un puente militar
Ante la magnitud de la emergencia, la gobernadora del Magdalena, María Margarita Guerra, lidera las gestiones para la instalación de un puente militar, considerado la solución más rápida.
“Estamos uniendo esfuerzos para conseguir la autorización de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y que el Ejército instale el puente lo más pronto posible”, afirmó.
La mandataria advirtió que el riesgo no es solo económico: “La economía y la salud están en peligro. También hay un riesgo ambiental. Si no actuamos rápido, esto puede convertirse en una emergencia mayor”.
Según explicó, una vez se otorgue el permiso, la instalación podría tardar entre 10 y 15 días, aunque ingenieros militares estiman que el proceso podría extenderse hasta 30 o 45 días.
“No podemos permitir que esto se demore. Hemos hablado con el gobernador de La Guajira porque no puede pasar de 10 días. Pedimos celeridad”, insistió la mandataria.
Además, informó que se instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) y que se declaró la calamidad pública departamental tras un Consejo Extraordinario de Gestión del Riesgo.
Llamado urgente desde La Guajira
El gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar, se sumó al llamado al Gobierno Nacional y a la Unidad de Gestión del Riesgo. “Firmamos un documento pidiendo que actúen de manera pronta. Solo deben autorizar a los ingenieros militares. La Troncal del Caribe es la arteria que conecta nuestros departamentos”, manifestó.
Aguilar advirtió que la parálisis vial ya está cerrando establecimientos comerciales, “es una tragedia. Los comercios están cerrados, es muy costoso dar la vuelta por Cesar. Pedimos que miren esta situación con ojos de piedad”.
Riesgo en otros puentes
Las autoridades y líderes comunitarios alertaron que otros puentes de la zona presentan deterioro, por lo que solicitaron un plan urgente de mantenimiento para evitar nuevas emergencias. “Esto puede repetirse. Hay varios puentes en riesgo. Necesitamos prevención, no solo reacción”, señaló Baudilio Valencia.
Mientras avanzan los trámites en Bogotá, en Mendihuaca y sus alrededores la incertidumbre crece. Familias sin ingresos, negocios cerrados, viajeros arriesgando sus vidas y comunidades incomunicadas resumen una emergencia que va más allá de la infraestructura.
“No tenemos nada. Vivimos del turismo y hoy estamos paralizados. Solo pedimos que nos ayuden rápido”, resume una habitante.
La instalación del puente militar se perfila como la única alternativa inmediata para restablecer la movilidad. Para miles de personas, cada día de espera significa más pérdidas, más desempleo y un futuro cada vez más incierto.