25 Aug 2011 - 12:00 a. m.

De Armenia a Bogotá a pie para que lo atienda EPS

La historia del quindiano que marcha contra el sistema de salud es otro ejemplo de la problemática de los males del sector. Protesta es innecesaria, dice Cafesalud.

Olga Lucía Garzón Roa

Con el dolor que le produce el cáncer de médula ósea que le fue diagnosticado desde hace 17 meses, con unas pesadas muletas puestas y la esperanza de enviar un mensaje que pueda ayudar a muchas personas desatendidas por el sistema de salud, Arcadio Marín Franco, a sus 68 años, emprendió una marcha de Armenia a Bogotá.

Salió del barrio Villa Carolina, de la capital del Quindío, el lunes a las 6:00 de la mañana, y con una maleta en la que empacó tres mudas de ropa, su medicina y la bendición de su esposa, María Irianda, comenzó a recorrer las carreteras que lo llevarán a su destino.

La noche de este martes la pasó en Ibagué y ayer llegó a Chicoral y El Espinal.

El Espectador lo contactó en Coello, a 15 minutos de Ibagué, luego de cruzar la fría Línea y Cajamarca, vías muy difíciles, pero donde ha sido acogido por los habitantes.

La marcha de Arcadio se torna más tortuosa porque hace años sufre de dolores provocados por varias vértebras rotas, como consecuencia de su trabajo de cotero y por lo cual ha sido intervenido quirúrgicamente cuatro veces.

Arcadio descansa un poco, se quita su cachucha, con sus manos peina su cabello cano, se limpia el sudor y dice que sabe que el mieloma múltiple o cáncer avanza más rápido de lo que sus pies caminan para llegar a Bogotá, y es consciente de que cada vez tiene más cerca la muerte. Pero esto, dice, no es razón para que su EPS (que no quiere identificar) lo desatienda.

Ángela Reyes, directora de Cafesalud, despeja la duda. Dice que es él quien no ha reclamado sus medicinas y que prefirió la vía de la tutela (le han negado cuatro) a la solicitud directa de ayuda en la entidad.

Según el viejo caminante, aunque se le deben realizar quimioterapias cada 18 días, para aminorar el dolor y posibilitar una cura, pasan hasta dos meses sin que se le haga algún tratamiento.

“Me dicen que no ha llegado el medicamento, que soy un paciente de alto costo y que mi enfermedad es terminal…”.

La queja de Marín Franco es contra todas las EPS: “No quiero hablar de una sola, quiero aprovechar esto que me pasa  para evitarle el mismo padecimiento a mucha gente, especialmente de la tercera edad, que debe someterse a la falta de atención”.

Arcadio espera ser escuchado por el Gobierno y llamar su atención.

Aún no ha logrado llamar la atención de las autoridades centrales, pero el país ya conoce su caso, que recuerda al de tantos colombianos que han tenido que emprender largas marchas en busca de ayuda para resolver sus tragedias. El último de ellos, el profesor Gustavo Moncayo, cuyo hijo estuvo secuestrado por las Farc.

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