9 Apr 2019 - 8:52 p. m.

El Hospital Universitario de Santander está saturado

El Hospital atiende casos que no le corresponden. El servicio de urgencias para adultos del centro médico se encuentra congestionado debido a la incapacidad asistencial de las EPS que remiten sus pacientes a la red pública hospitalaria.

Luz Bravo Bautista - - Periódico 15 de la Universidad Autónoma de Bucaramanga

Desde noviembre de 2018, el servicio de urgencias del Hospital Universitario de Santander (HUS) presenta una saturación en su capacidad de oferta frente a la demanda que se genera en la institución, debido a que varias EPS, al perder sus convenios por falta de pago, les niegan el servicio a sus pacientes y los remiten al HUS.

“Nosotros solo tenemos 90 camillas adaptadas para nuestros usuarios. Pero a diario están llegando aproximadamente 190. Esto genera que se presente un desborde en el servicio de urgencias para adultos, y como institución pública debemos prestar nuestros servicios ya que somos una empresa social del Estado”, dijo Javier Francisco Martínez Durán, coordinador del servicio de urgencias del HUS.

Desde 1993, el país se rige por la ley 100 que hace referencia al Sistema General de Seguridad Social en Salud y se divide en dos regímenes: el contributivo y subsidiado. En el primero se encuentran todas las personas que aportan una cuota mensual que consta del 4 % de su salario mínimo y, el 8,5 % para los que están vinculados a alguna empresa.

En el segundo régimen entran todos aquellos que no tienen la capacidad de pago y por lo tanto se distribuyen en el Sistema de Identificación y Clasificación de Potenciales Beneficiarios para los Programas Sociales (Sisbén). A partir de esto, el Estado contrata a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) que son las encargadas de proveer aseguramiento a todos los usuarios mediante la prestación de los servicios que estos requieran. Al mismo tiempo, estas empresas hacen convenios con las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS) que se ocupan de dar asistencia especializada.

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Los problemas en el sistema de salud son varios. “Para empezar, la corrupción ha sido el mayor, ya que el dinero que el estado aporta a las EPS no está llegando a tiempo a los hospitales públicos, lo que desencadena en la falta de atención integral a los pacientes y en la quiebra de varias instituciones", dijo el abogado César Ortega. Agregó que existe un sistema desequilibrado porque el régimen subsidiado "se financia del contributivo, y el porcentaje económico que proporcionan los del contributivo es menor a la cantidad de personas que se deben costear del subsidiado”.

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El problema del HUS no es una problemática reciente. “Actualmente la deuda del departamento con el Hospital Universitario está alrededor de los 60 mil millones de pesos, pero la deuda de las EPS con el HUS puede estar alrededor de los 70 mil millones de pesos”, afirmó Álvaro Clavijo, director de desarrollo de servicios, inspección, vigilancia y control de la Secretaría de Salud de Santander. Sin embargo, la oficina de desarrollo institucional del HUS asegura que la cantidad total que se le debe al hospital alcanza los 250 mil millones de pesos. 

El HUS, que es prestador de servicios de mediana y alta complejidad, está atendiendo a los pacientes con afecciones de baja complejidad que son remitidos por las EPS. “Lo que pasa es que el Hospital está atendiendo cosas que no le corresponden, por lo que todas las EPS están incumpliendo parcial o totalmente en sus obligaciones para con la población que deberían estar cuidando. Los pacientes deberían ser atendidos en estos niveles básicos de complejidad en las EPS y esto no pasa. Las personas con patologías tratables que podrían ser manejadas por un médico general en cada uno de sus municipios están llegando al Universitario”, explica Clavijo.

Este es el caso de María Isolina Duarte, quien fue remitida desde Zapatoca hasta el HUS porque en su municipio no hay médicos especialistas ni los equipos suficientes para el tratamiento que necesita. “Uno quisiera reclamar que la EPS tenga los equipos y el personal para un caso de emergencia, porque me ha tocado venir desde muy lejos y los gastos en estadía y en comida son altos. El hospital La Merced en Zapatoca tenía un excelente servicio y por malas administraciones se lo quitaron todo”.

Humberto Blanco también se encuentra afectado por esta situación ya que diariamente debe desplazarse desde la vereda Rosa Blanca, de Floridablanca, para ver a sus padres quienes están hospitalizados en el HUS. “Yo no entiendo por qué Medimás a mis papás no les da pañales, ni medicinas. Tampoco les asignan enfermeras. Es a mí a quien me corresponde cubrir todos esos gastos y lo único que hacen es mandarme de un lado para otro”.

Érika Barrero, vocera de la Superintendencia de Salud, menciona que esta problemática no le corresponde resolverla a Supersalud, sino que es labor de la Secretaría de Salud del municipio y departamento. “Ellos deben gestionar planes de promoción y prevención en cada de una de las EPS para que el servicio de urgencias del Hospital Universitario no se congestione con casos que no son críticos”.

Por su parte, el funcionario Clavijo afirma que esta situación no tiene una solución a corto plazo, y aunque aclara que el problema también es económico, la Secretaría de Salud Departamental solo está en condiciones de realizar una labor conjunta con la gerencia del hospital para que procure que los médicos sean más resolutivos, y para que desde cada EPS se promuevan programas que prevengan la complicación de enfermedades tratables, y se promocione la salud y el autocuidado de los pacientes.

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