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Durante décadas, los habitantes del Caribe colombiano se acostumbraron a ver pasar trenes cargados de carbón. Vagones pesados que cruzaban poblaciones sin detenerse y que, para muchos niños, eran apenas una imagen cotidiana desde la puerta de sus casas o desde el patio de sus escuelas.
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Ahora, uno de esos vagones llegará con un destino completamente distinto. En lugar de transportar minerales, llevará pinceles, pinturas, libros, historias y actividades que buscan despertar la imaginación de cientos de niños que pocas veces tienen acceso a escenarios culturales.
Ese es el propósito del Tren de la Cultura, una iniciativa que recorrerá municipios del Magdalena y Cesar con un aula itinerante sobre rieles para acercar el arte a las comunidades vecinas de la línea férrea en Sevilla, Fundación, Aracataca y Santa Marta, donde el acceso a programas culturales continúa siendo limitado para buena parte de la infancia.
Un aula que viaja sobre rieles
El proyecto transforma un vagón ferroviario en un espacio interactivo donde los niños podrán pintar, participar en actividades artísticas y descubrir referentes culturales de diferentes partes del mundo.
Cada jornada tendrá capacidad para recibir aproximadamente 150 menores, quienes vivirán una experiencia diseñada para estimular la creatividad y fortalecer procesos de aprendizaje fuera del aula tradicional.
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Más que una actividad recreativa, el proyecto busca que los niños encuentren nuevas formas de expresar sus ideas, desarrollar habilidades y ampliar su visión del mundo.
La primera parada dejó sonrisas
El recorrido comenzó en Bosconia, Cesar, donde decenas de niños subieron por primera vez a un tren para encontrarse con una experiencia completamente diferente.
Dentro del vagón había colores, pinceles y actividades que los llevaron a conocer monumentos, culturas y expresiones artísticas de distintos países mientras desarrollaban ejercicios de creatividad.
“Fue un evento maravilloso. A los niños les encantó la idea de aprender sobre el arte y la cultura y más porque fue en un tren. La actividad de la pintura fue muy divertida y educativa. Todo estuvo muy bien organizado y fue hermoso ver la atención y el interés de los niños mientras les hablaban del arte. Sin duda, fue una gran iniciativa para fomentar el amor por la cultura”, aseguró Cindy Juliet Aguilar Escorcia, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio La Estación.
Otra de las voces que respaldó la iniciativa fue la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Valparaíso, quien destacó el impacto educativo que tendrá para los menores. “Para nuestra comunidad esta iniciativa es muy importante porque permite que nuestros niños viajen con su imaginación, conozcan otras culturas y aprendan sobre lugares emblemáticos del mundo como la Torre Eiffel, la Gran Muralla China o las pirámides. Son experiencias muy valiosas para su formación”.
Cuando el arte también transforma vidas
Detrás del proyecto existe una convicción compartida por quienes impulsan esta estrategia: el acceso al arte también puede convertirse en una herramienta para transformar comunidades.
“Cada niño tiene el potencial de transformar su futuro cuando encuentra oportunidades para aprender, crear y soñar. Con esta convicción iniciamos un recorrido que conecta cultura, aprendizaje y oportunidades; un recorrido donde cada parada abre una nueva ventana al mundo”, afirmó Diana Peláez, directora de la Fundación Tiempo Feliz.
Desde Fenoco S.A., empresa que lidera la iniciativa junto con la fundación, consideran que “con el Tren de la Cultura queremos que cada menor de nuestra zona de influencia descubra que sus sueños pueden llegar tan lejos como las mismas vías del tren. Queremos expandir su conocimiento, abrir su imaginación y acompañarlos a vivir un momento lleno de sonrisas, pinturas y aprendizaje”, señaló Andrés Soto, presidente de Fenoco.
En una región donde muchas comunidades aún enfrentan dificultades para acceder a escenarios culturales permanentes, este vagón busca demostrar que la educación también puede llegar sobre rieles.