17 Apr 2018 - 7:39 p. m.

Estudiantes universitarios escucharon a las víctimas del conflicto armado

La Alta Consejería para los derechos de las Víctimas, Paz y Reconciliación; la Fundación Compartir y la Universidad de los Andes, organizaron un encuentro entre estudiantes de esa universidad y víctimas del conflicto. Los universitarios se comprometieron a dedicar sus esfuerzos para que estos hechos violentos no vuelvan a ocurrir.

Michelle González Macea

Fundación Compartir
Fundación Compartir

Conocer las historias de las víctimas es una preocupación de La Fundación Compartir; el proyecto ‘Estalla la burbuja’ de la Universidad de los Andes y  la Alta Consejería para los derechos de las Víctimas, Paz y Reconciliación. Estas tres entidades se unieron para organizar el encuentro (el cual fue registrado en seis videos) donde se muestra el momento en que las víctimas tuvieron una conversación personal con los estudiantes. La dinámica fue organizar parejas — víctima y estudiante— para que estos últimos escucharan las historias de los que vivieron el conflicto armado en Colombia.

Según Arturo Charria, coordinador del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, este proyecto se puede denominar como "Diálogos improbables". Para explicar este término Charria cita a John Paul Lederach, un experto en investigaciones de paz y reconciliación, “el cambio no surge de espacios de personas que piensan igual, el cambio sustantivo y duradero surge cuando logramos espacios de personas no muy probables (…) de personas que vienen de formas de entender, percibir, ver el mundo muy distintas. Personas tan diferentes que cuando logramos un diálogo entre ellas, podemos decir que ya se da un milagro”.

Charria dijo respecto a esta experiencia que "es muy significativo entender la paz y la reconciliación como un diálogo entre distintos actores de la sociedad. En el caso de este encuentro improbable se evidencia cómo la memoria es un puente que nos hace personas más empáticas y, especialmente, llena de sentido la palabra solidaridad".

Los seis videos que se divulgaron después del encuentro entre las víctimas y los estudiantes fue publicado en el canal de Youtube de la Fundación Compartir. La presidenta de esta organización, Luisa Gómez, expresó “queremos hacer todo lo que tengamos que hacer para cumplir los acuerdos de paz. Los estudiantes eran las personas jóvenes que nos podían colaborar con esta campaña. Nosotros queríamos aportar en la educación para la paz, realmente lo que queríamos era poner un granito de arena. Mostrar cómo los jóvenes están participando en la reconciliación en todo el país”.

Carlos Beltrán, director del comité estudiantil de los Andes, explicó: “las víctimas hoy en día en Colombia necesitan ser escuchadas, los colombianos nos hemos dedicado a pelear por un montón de cosas. Yo creo que en Colombia hace falta lo que estamos haciendo, que es escuchar lo que las víctimas nos tienen por decir. Además al salir de la burbuja, podemos aportar y aprender de otros”.

Juan Paz, es una de las víctimas que participó en este proyecto. Paz tiene una editorial independiente que se llama Cartongrafías, son ilustraciones que las mismas víctimas plasman en cartón y diferentes materiales.

Juan nunca conoció a su papá. Lo crió su abuelo en el campo en el Huila, por lo que creció con animales, como los micos que veía bajar en manada de las montañas. Eran su única diversión, pues no habían niños donde él vivía y solo estudió hasta segundo de primaria. Cuando se convirtió en adulto, las cosas se complicaron, porque las Farc llegaron a donde vivía.

Él se negó a participar en las reuniones que organizaba el grupo guerrillero, y por esta razón lo amenazaron para que se fuera del territorio. Huyó a San Agustín y allí aprendió a hacer artersanías. Al poco tiempo, las Farc descubrieron que estaba ahí, por lo que tuvo que huir otra vez. Llegó con su familia a Bogotá, donde comenzó el proyecto de Cantografías, que ya lleva cinco años.

Beatriz Méndez perdió a su hijo y a su sobrino por los falsos positivos. Ella relata que una tarde del año 2004, sus familiares salieron de la casa a dar una vuelta, pero nunca regresaron. Tiempo después los encontraron en Medicina Legal. A cada uno le dieron más de 30 disparos. Mientras Beatriz le regala una flor nomeolvides  (símbolo de la conmemoración de las víctimas del conflicto), a la estudiante que escuchó detenidamente su historia,  le pide que por favor no olvide su testimonio. La universitaria se comprometió a no olvidarla a ella ni a las otras víctimas. Además, a que dedicará su vida a que no se vuelva a repetir la guerra en Colombia. 

Beatriz le envía un mensaje a aquellos jóvenes que se encuentran ajenos a los relatos de los que sufrieron injustamente la violencia: “salgan de esa burbuja. Se vio que a los jóvenes los cambió en su forma de pensar y de comprometerse. La niña que trabajó conmigo, muy bonita, me dijo que lo que estuviera a su alcance iba a ser todo lo posible para que no volvieran a ocurrir estas injusticias”. 

Todos los actores que estuvieron involucrados en esta experiencia llegan a la misma conclusión, y es que quieren aportar para que Colombia se concientice sobre los relatos de las víctimas, no para revictimizarlas, sino para que estos hechos jamás se vuelvan a repetir.

 

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