14 Nov 2014 - 3:59 a. m.

'Gabo se mandaba a sí mismo'

El Espectador dialogó con la mano derecha del Nobel Gabriel García Márquez en la publicación del diario Comprimido hace 63 años, en Cartagena.

Óscar Domínguez G. /Especial Para El Espectador

El único colombiano vivo que puede decir que en 1951 fue linotipista de García Márquez con quien editó “Comprimido”, el periódico más pequeño del mundo, sigue vivito trabajando y se presenta así: Guillermo “El Mago” Dávila, linotipista-periodista.

¿Cómo nació la amistad con el Nobel?

El ser linotipista de Garcia Márquez, me daba la oportunidad no sólo de compartir las inquietudes del momento, sino también en los espacios de descanso cuando salíamos al atrio de la iglesia de San Pedro Claver. Hablábamos de su espera de noticias procedentes de Argentina en relación con su novela “La Hojarasca”; también, de la presencia en el periódico de aquellos censores que velaban porque no se dijese nada contra el gobierno nacional, a lo cual él siempre le “mamó gallo”. Teníamos también nuestras conversaciones sobre los culebreros que enviaban la abarca para detener la muerte de los pacientes mientras ellos llegaban, los muertos felices, La Princesita y las Leyendas de las Sabanas de Bolívar, los gaiteros y las cumbias y disfrutábamos en algunas noches las exquisitas comidas de la cueva en donde siniguales maricones en suecos, servían frutos del mar y guartinaja con arroz con coco.

¿Cuáles son los antecedentes de Comprimido?

Gabriel García Márquez llega a trabajar en El Universal de Cartagena como periodista, comentarista y editorialista en el periódico de Domingo López Escauriaza. Guilermo Dávila, “El Mago”, llega por esa época, 1951, como linotipista. Ahí nos conocemos.

Dice García Márquez en “Vivir para contarla”: “En uno de aquellos amaneceres en las bóvedas, Dávila me contó su idea de hacer un periódico de veinticuatro por veinticuatro…sería el periódico más pequeño del mundo, para leer en diez minutos…lo escribía yo en una hora a las once de la mañana, lo armaba y lo imprimía Dávila en dos horas...”.

¿Por qué Comprimido?

Se trataba de exponer ideas en pocas palabras. Economizar también tinta y papel. El propósito era darle a Cartagena un diario vespertino que sustituyera a “El Fígaro”, que dejó de circular.

¿Por qué en Cartagena?

Coincidimos Gabriel y yo en llegar a La Heroica, a El Universal para “escampar” cada quien de las preocupaciones que tenían en las ciudades donde estaban trabajando. Gabriel en Barranquilla y yo en Bogotá.

¿Y qué hay de lo metafísico?

Las dimensiones físicas de Comprimido, media carta, le hacen escribir a Gabriel en el editorial de nuestro sexto número, “La última piedra”: “Comprimido seguirá circulando en su formato ideal, que ciertamente merecen para sí muchos periódicos. Desde este mismo instante empieza a ser –para honra y pres de nuestros ciudadanos” el primer periódico metafísico del mundo”.

¿Cómo fue su relación con García Márquez?

García Márquez me veía como “mago” y lo dijo: “para mí, compartir con una mago la rutina diaria fue como descubrir por fin la realidad”. Yo veía en García Márquez a un compañero superior por su manera de escribir y el convencimiento que tenía de que debía llegarle un premio por “La Hojarasca” procedente de Argentina. A esto hay que sumarle que ni Gabriel ni yo, en ningún momento, pensamos en cómo sería retribuido económicamente el tiempo que invertiríamos en hacerlo.

¿Por qué nació un 18 de septiembre?

Porque fue la fecha en que la gobernación de Cartagena, que estaba a cargo en ese momento de Fulgencio Lequerica Vélez, nos hizo saber que nuestro diario había sido registrado en el libro de publicaciones de esa gobernación.

Describa al Gabo director.

Extraordinario, se mandaba a sí mismo. Ejemplo, la narración de una corrida de toros se limitaba a decir buena o mala. Un discurso de Alfonso López Pumarejo, que le merecía dos o tres páginas de El Tiempo en Comprimido simplemente se registraba: “López dijo que los Conservadores….

¿En qué consistió la gerencia de “El Mago” Dávila?

En levantar los originales como linotipista. Dirigir la armada de las cuatro páginas. Sacar $28.oo de su cuenta de ahorros para pagar cada edición. Visitar a los turcos de Cartagena pidiéndoles un aviso de un peso o cincuenta centavos, que nunca se lo dieron.

¿Cuál fue el aporte a la causa del gobernador Lequerica?

Que a diferencia de los actuales mandatarios, tomaba en cuenta los memoriales que se le dirigían.

¿Cuántas ediciones circularon?

Seis.

¿Qué noticias dieron en Comprimido?

“Yo acabo con tiburones”, dijo Tito Bechara; “Veinte mil pesos aporta el municipio a Cartagena”, “Hagamos del turismo una industria y de Cartagena la meca del turismo”.

¿Por qué dejó de circular?

Se acabaron los $128 pesos que se habían economizado y en la Caja Colombiana de Ahorros no dejaban sacar un peso más. 

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