1 Oct 2015 - 2:00 a. m.

Grito de independencia electoral

Aunque la mayor parte de los elegidos pertenecen a castas políticas y son llevados al poder por las maquinarias, hay ciudades y departamentos del país donde la independencia ganó en las urnas.

Redacción nacional

En la mayor parte de los casos se trató de peleas inequitativas contra maquinarias políticas que se han repartido el poder durante años. No obstante, varios candidatos a alcaldías y gobernaciones se alejaron de estas empresas electorales, asumieron el reto de lanzarse con pocas expectativas y el malestar ciudadano se tradujo en su victoria en las urnas, el pasado domingo 25 de octubre.

Contra todos los pronósticos, se dieron auténticos “palos” electorales en departamentos como Quindío, donde la clase política estaba del lado de Sandra Suárez, de quien se dijo incluso tenía el apoyo de la actual gobernadora, Sandra Hurtado. Pero de a poco, el padre Carlos Eduardo Osorio, con su eslogan “Quindío sí tiene cura”, fue creciendo y al final obtuvo más de 125 mil votos, 20 mil por encima de su rival. No fue una campaña fácil. Osorio se había inscrito por firmas, la Registraduría no les dio validez, pero la Procuraduría ordenó una revisión y le dio vía libre a su aspiración. En las encuestas, a pocos días de las elecciones, era un claro perdedor, pero finalmente ganó.

En la capital de este departamento también se dio un golpe de opinión. Ganó Carlos Mario Álvarez, a quien su rival José Manuel Ríos de forma despectiva lo llamaba el “filosofillo” por su profesión: filósofo. Sin embargo, en alianza con el padre Osorio lograron imponer su idea de que la política se puede hacer de forma independiente y exitosa, y obtuvo más de 70 mil votos que lo llevaron a la Alcaldía.

En Bucaramanga también se dio un “palo”. Rodolfo Hernández acabó con la hegemonía liberal con un apretado triunfo sobre Carlos Arturo Ibáñez, a quien superó por cinco mil votos. “Yo no soy político, para mí, administrar es construir”, decía en campaña. Dos años estuvo trabajando con su movimiento Lógica Ética y Estética y contra todos los pronósticos fue electo. En la Gobernación de Santander la independencia no dio para tanto. El ganador fue Didier Tavera, pero se destaca el segundo lugar del candidato independiente Pedro Leonidas Gómez, quien sí estuvo por encima de los candidatos de la casa Aguilar, que llegó dividida.

Cartagena nuevamente se inclinó por un periodista, como en el pasado lo había hecho con Campo Elías Terán. Se trata de Manuel Vicente Duque, a quien la Registraduría también le había anulado su inscripción independiente. Todo apuntaba a que el exconcejal Quinto Guerra sería el ganador, pero luego de una dura batalla jurídica, Duque logró validar su aspiración, se catapultó en las encuestas y finalmente ganó por más de 26 mil votos.

En Neiva la sorpresa la dio Rodrigo Lara Sánchez, hijo del inmolado exministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. A juicio de la senadora Claudia López, “Lara el bueno”. No era su primera incursión en la política, pues antes había buscado, sin éxito, llegar al Congreso. Pero esta vez las urnas le dieron el triunfo.

Con más de 74 mil votos se convierte en una de las revelaciones de las elecciones. Médico de profesión, quienes lo conocen lo consideran un hombre “templado” y honesto. Lo apoyaron en su campaña dirigentes como Antanas Mockus y Claudia López y rechazó donaciones millonarias para no quedar empeñado. Estos factores hicieron crecer el voto de opinión, que finalmente derrotó a las maquinarias.

También de la Alianza Verde, en Boyacá ganó la Gobernación Carlos Andrés Amaya, quien ya había sido representante a la Cámara y se había quemado en su intento de reelección. Acostumbrado a usar ruana como homenaje a su departamento, es uno de los dirigentes más jóvenes del país: tiene tan solo 31 años de edad. El centro de su propuesta política es la educación.

En Santa Marta las castas políticas no pudieron recuperar la Alcaldía que perdieron cuando Carlos Caicedo los derrotó hace cuatro años. Resultó electo Rafael Martínez, quien fue su gerente de campaña, luego secretario de Gobierno y es la cuota de continuidad de la actual administración. Aunque la campaña fue compleja y las maquinarias políticas se movieron hasta el último día, obtuvo más de 90 mil votos y duplicó a su seguidor, Rubén Darío Jiménez, del Partido Conservador.

En Cali también se dio una sorpresa. Hasta hace unos meses, todas las proyecciones apuntaban a que Angelino Garzón sería imbatible, pero se fue desinflando y al final la disputa fue entre Maurice Armitage y Roberto el Chontico Ortiz. El apoyo de los empresarios fue clave para que Armitage ganara como independiente.

Aunque el no ser elegido con las maquinarias tradicionales no es garantía de un buen gobierno, ganar en las urnas sin compromisos políticos o partidistas da un margen de maniobra mayor. Sobre la mesa están los ejemplos y ahora serán sus gestiones las que demostrarán si los ciudadanos realmente acertaron o no.

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