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13 Jan 2016 - 4:00 p. m.

La física y los sonidos de la marimba de chonta

Una expedición interdisciplinaria siguió los pasos a este instrumento del Pacífico, en Guapí (Cauca) y realizó una intensa investigación sobre su relación con la ciencia.

Agencia de Noticias UN

En una de las zonas más húmedas del occidente colombiano, en medio de esteros y manglares, resuena la marimba tradicional, que se afina con las voces de las cantaoras del Pacífico y guarda en su construcción los secretos de los ríos y ritmos, que son todo un legado. 
 
Se trata de un xilófono construido con 18 y hasta 24 placas de chonta y resonadores de guadua que retumban al golpe de las baquetas, las cuales tienen una bola de caucho crudo en la punta. El bunde, la juga y el currulao berejú son algunos de los ritmos que cobran identidad propia con este instrumento ancestral. 
 
Los sonidos místicos que emite este instrumento siguen fascinando a cientos de personas, siendo conservados por conocedores y antiguos pobladores que aún se resisten a dejar los saberes ancestrales de la fabricación de la marimba de chonta, es por ello que un grupo interdisciplinar de la Universidad Nacional decidió investigar las afinaciones tradicionales para entender cómo se relacionan las propiedades físicas del sonido, producido por este instrumento, con las emociones que este tipo de música transmite al oyente.
 
El equipo está conformado por los profesores Rafael Hurtado, del departamento de Física; Federico Demmer Colmenares y Roberto García, del Conservatorio de Música; Carlos Miñana, de Antropología; y Jorge Eduardo Useche, egresado de los departamentos de Física y Música, y estudiante del Doctorado en Física. 
 
El físico Useche comenzó su encuentro con la marimba tradicional en marzo de 2015, cuando viajó a Guapí, en el Cauca. Allí encontró que la afinación del instrumento estaba en riesgo de desaparecer, debido al uso y la elaboración extensiva de la marimba temperada o de afinación occidental. 
 
En la cuna de la marimba tradicional colombiana, a 100 kilómetros de Buenaventura, se podían contar con los dedos de las manos las marimbas con afinación tradicional, en comparación con el número cada vez mayor de las temperadas, cuya afinación se podría equiparar a la de las teclas blancas de un piano. 
 
La influencia de estas últimas es tal que en Guapí, según cuentan, los muchachos cogían las marimbas tradicionales y las recortaban hasta que sonaran como las temperadas, para que “no se oyera tan raro”. 
 
Expedición profunda
 
Aunque desde el 2010, la marimba de chonta y los cantos del Pacífico hacen parte del patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad, según la Unesco, su preservación ha estado amenazada por el poco entendimiento que hay respecto a su afinación ancestral. Marimba y cantaoras no se pueden desligar, pues ellas cantan con la marimba y la marimba ‘canta’ con ellas. 
 
Dada la problemática, los investigadores se sumergieron en la historia de la marimba de chonta. A través de entrevistas, recopilación de datos y observación, documentaron la historia y la situación actual de este tipo de música tradicional.
 
El profesor Useche, físico y pianista, integró sus dos áreas de estudio para entender las lógicas de la marimba y su relación con la física. La vibración es el número de veces que la cuerda de un piano, guitarra o violín, oscila por segundo. Cuando el número de vibraciones por segundo es mayor, el sonido es más agudo; y cuando es menor, es más grave. El estándar de la música temperada es de 440 hercios, que representan 440 oscilaciones por segundo. 
 
Contrario a la marimba temperada, cuya afinación se puede replicar en cualquier otra, en la de chonta, afinada a oído, existen diferencias por regiones y constructor, incluso entre aquellas fabricadas en el mismo taller. 
 
La marimba de chonta cumple con un principio de transposición, en el cual el marimbero puede hacer un cambio casi instantáneo de tonalidad, según el registro o tono de cada cantaora. Esto indica que puede comenzar en cualquier tabla del instrumento y hacer la melodía partiendo de la nota que indique la cantaora. 
 
Para el constructor funciona la memoria interválica, pues él recuerda de qué manera cantaban las personas en una determinada región y reproduce el sonido en tres o cinco tablas, luego de lo cual continúa con las siguientes hasta completar la marimba. 
 
Afinaciones distintas
 
Basado en su tesis de maestría ‘Redes complejas y la mecánica estadística al estudio de la música clásica’, el profesor Useche determinó algunas afinaciones que podrían ayudar al compositor para crear melodías, a partir de lo cual llegó a los sistemas complejos, como la marimba de chonta. 
 
En su investigación ha evidenciado que la afinación de un instrumento está muy relacionada con la transmisión de emociones, puntualmente con el fenómeno de la consonancia. “Las emociones o sensaciones que la obra nos puede llegar a transmitir no las generan uno o varios sonidos, sino esta como un todo, la organización de sus elementos constitutivos”, afirmó el físico.  
 
Según esto, entender la lógica de la afinación de la marimba tradicional junto con el sistema compositivo propio de esta música, permitiría determinar cómo se lleva a cabo el proceso de transmisión de emociones en la música y qué características cambian al pasar de una a otra afinación. 
 
Los métodos de afinación tradicional pueden ser apreciados por ciertos músicos, pero corren el riesgo que se occidentalicen y cambien el sonido de una región e incluso, algunos ritos tradicionales que hacen parte del patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad. 
 
Ante esas amenazas, los profesores Useche, junto con Roberto García y Rafael Hurtado, del Conservatorio y del Departamento de Física, donaron a la Universidad una marimba de chonta tradicional de 24 tablas, como la que tocaban antiguamente. 
 
Desde el Conservatorio de la Universidad Nacional con el emblemático instrumento se podrán analizar sus sonoridades, pero sobre todo, se mantendrá como un ícono del patrimonio musical del país.

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