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Durante años, en San Sebastián de Buenavista, en el sur del Magdalena, la educación superior fue un privilegio lejano. Para generaciones enteras, terminar el bachillerato significaba también despedirse de cualquier posibilidad de seguir estudiando. En ese escenario creció Luis Fernando Hostia, con una certeza que lo sostuvo incluso en los días más difíciles: estudiar era su única forma de cambiar el rumbo de su historia.
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A los 26 años, y con una condición genética que lo obliga a movilizarse en silla de ruedas, Luis Fernando no solo enfrentó las limitaciones de su entorno, sino también las físicas, que nunca vio como un límite. Por el contrario, la convirtió en una razón más para insistir.
Se graduó como bachiller en 2016 y, para no quedarse detenido, cursó un técnico en sistemas mientras buscaba una oportunidad mayor. Tocó puertas, lo intentó más de una vez, y fue solo hasta 2021, después de cinco años de espera, cuando logró acceder al programa ‘Becas del Cambio’. Ese momento, silencioso pero decisivo, empezó a reescribir su destino.
Hoy, ese esfuerzo tiene un nombre y un título: trabajador social. Luis Fernando hace parte de los 189 jóvenes que se graduaron de esta iniciativa, alcanzando un sueño que durante años pareció inalcanzable. Más que un logro individual, su historia se entrelaza con la de miles de jóvenes que encontraron en la educación una salida posible.
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“Más que vernos como cifras, este programa está dignificando la vida de familias enteras”, cuenta. Mientras habla, no se refiere solo a su caso. Piensa en su municipio, en otros jóvenes que aún dudan si intentarlo, en quienes necesitan una oportunidad para creer que sí es posible.
Durante su formación, Luis no solo estudió: también trabajó en distintas entidades de su municipio. Con ello, comenzó a aportar a su hogar, a aliviar cargas y a demostrar que la educación no solo transforma a quien la recibe, sino a todo su entorno.
Su historia, aunque única en sus detalles, refleja una realidad más amplia: el acceso a la educación superior puede cambiar destinos individuales y también el futuro de comunidades enteras que por años estuvieron al margen.
Una oportunidad que cambia vidas
El programa ‘Becas del Cambio’ ha permitido que 9.689 jóvenes de escasos recursos accedan gratuitamente a la educación superior entre 2021 y 2026. Con más de 45 programas académicos disponibles, la iniciativa ha llegado incluso a zonas apartadas del Magdalena mediante modalidades virtuales y presenciales.
En territorios donde durante más de dos siglos estudiar una carrera universitaria fue una posibilidad remota, este tipo de políticas ha comenzado a cerrar brechas profundas. Para muchos, representa la primera vez que alguien en su familia logra un título profesional.
Más allá de un título
Para Luis Fernando, graduarse no es el final del camino. Es, más bien, el inicio de una nueva responsabilidad: demostrar que su historia puede repetirse en otros.
“Sería muy valioso que muchos jóvenes que vienen detrás de mí puedan acceder a esta oportunidad”, dice. Y en esa frase, sencilla pero contundente, queda resumido todo: no se trata solo de llegar, sino de abrir camino.