4 Aug 2021 - 2:00 a. m.

Las tres apuestas para reactivar el turismo en Sucre

Desde la Gobernación del departamento han adelantado un plan para que los ganaderos y agricultores nativos puedan abastecer a los hoteles y sitios de comida y así crear una cadena para fomentar los tres sectores en la reactivación económica.

Uno de los sectores más afectados a causa de la pandemia por el COVID-19 en todo el mundo fue el del turismo. Según estimaciones de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), entre marzo de 2020 y mayo de 2021 hubo una disminución de ingresos cercana a los $10 billones debido a las restricciones de viajes y aforo de los principales destinos turísticos del país. En Sucre, un departamento conocido principalmente por las playas del golfo de Morrosquillo, la situación no fue diferente: hoteles vacíos, playas sin gente, parques de ecoturismo cerrados y sitios culturales desiertos.

Desde la Gobernación, la estrategia para reactivar el sector ha estado enfocada en unir con el turismo los sectores productivos, como la ganadería y la agricultura, y ampliar la oferta de sectores que puedan atraer turistas. De acuerdo con Marianella Peñaranda, gestora de Productividad e Innovación de la Gobernación de Sucre, el 80 % de la oferta hotelera de Sucre está en las playas, por lo que quieren adentrar a los turistas a subregiones como La Mojana o los montes de María.

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“Los productores que tenemos en el departamento son los que van a ayudar a abastecer el consumo local dentro de una cadena de valor en la que está el turismo. La idea es que los hoteles compren sus productos dentro del departamento y no tengan que salir a otros para adquirirlos. Queremos tener un sector sostenible donde generemos una red con el turismo cultural, el ecoturismo y el de sol y playa”, sostiene Peñaranda.

Ecoturismo

“Esta finca, acá en los Montes de María donde hoy tenemos el parque de ecoturismo de Roca Madre, era de mi papá. A él lo mataron y nosotros nos fuimos por temas de seguridad. Yo volví doce años después, cuando logré recuperarme y lo que quería era que estos terrenos no se perdieran y de ahí surge la idea de hacer este proyecto que ya lleva 16 años”, relata Myriam Fadul, dueña de Roca Madre. En este sitio de aventura las personas pueden practicar escalada de cascadas, canopy, puentes tibetanos y exploración de cavernas. La entrada cuesta $95.000 e incluye todas las actividades.

Durante la pandemia Roca Madre tuvo que cerrar sus puertas al público. La ventaja de este parque es que está constituido como una fundación y recibe aportes por parte de empresas privadas, como los otros negocios de Myriam y sus hijos. Gracias a este modelo lograron sobrevivir sin visitantes. “Con la reactivación nos ha ido muy bien. Volvimos a recuperar el flujo de personas. Ahora con el regreso nos tocó cambiar todos los equipos de seguridad para no tener algún accidente. Estas cuerdas y los cables llevaban un año sin ser utilizados, entonces nos tocó hacer una inversión de más de $150 millones, por lo que nos demoramos más en reabrir. Acá en los Montes de María hay mucho potencial para el ecoturismo”, dijo Andrés Giraldo, encargado de montar las atracciones de Roca Madre.

Turismo cultural

Uno de los grandes proyectos que aún está en construcción es la creación de la ruta garciamarquiana. Un homenaje al premio Nobel de Literatura, que vivió en municipios de Sucre y que, según Marianella Peñaranda, tiene 10.000 investigadores en todo el mundo, los cuales serían el público objetivo principal. “El objetivo es dar a conocer la vida de Gabriel García Márquez. Los dos sitios más importantes van a ser en Sucre y Sincé. Ya hay unas rutas y está la casa de la familia de él. Falta avanzar un poco más en esto, pero creemos que para el otro año ya va a estar. La idea es articularlo con el crucero por el río Magdalena, para poder llegar más fácil hasta estos lugares que no están bien comunicados”, explica Édgar Villarraga, coordinador de Turismo del departamento.

Aunque esperan que la ruta garciamarquiana sea el principal atractivo cultural, ya hay otros proyectos establecidos como Montucuy, un centro de interpretación cultural que busca dar a conocer las tradiciones principales que hay en el departamento y entenderlas a partir de la historia de los indígenas que habitaban estas zonas. Eventos como las corralejas y artesanías como el sombrero vueltiao, entre otras cosas, crean un espacio que busca recibir turistas que vayan con el objetivo de estar en las playa de Coveñas y darle un nuevo significado a este espacio de sol.

“Nosotros somos del Fondo Emprender. El montaje fue muy costoso. No habíamos podido abrir al público por el tema de la pandemia, pero logramos hacer la inauguración el miércoles 18 de julio. Durante las restricciones por el COVID-19 lo que hicimos fue hacer proyectos de concertación y montar otras salas para que la gente pudiera conocer mejor nuestra cultura. Ya tenemos ocho espacios diferentes. Estamos montando una tienda para que emprendedores del departamento puedan vender sus productos, en especial que tengan un valor cultural. El golfo recibe al año 50.000 visitantes y la idea es que se lleven una parte de nosotros con ellos”, señala Martha Castro, una de las propietarias de Montucuy.

Turismo de sol y playa

Este tipo de turismo, al ser el más apetecido en el departamento, fue el que más sufrió en medio de las restricciones. El golfo de Morrosquillo tiene alrededor de 40 kilómetros de playa en Sucre, haciéndolo un destino principal para quien quiere visitar el mar. De esta actividad dependen los guías turísticos de la ciénaga de la Caimanera, y también el 80 % del sector hotelero del departamento; las personas que tienen sus casonas de venta de comida y bebidas, entre muchas otras. El turismo de sol y playa en Sucre empezó a recibir visitantes nuevamente en noviembre de 2020.

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“No tener turistas a diario fue muy difícil y nos empezamos a preguntar qué hacer con esta situación. La Alcaldía de Coveñas no iba a dar abasto para atendernos a todos, pero hubo ayudas desde la administración municipal y departamental, como mercados. Estas colaboraciones fueron insuficientes, porque fue mucho tiempo y era difícil atender a tantas personas. Tuvimos que buscar en la pesca la forma de sobrevivir. Todos los días veníamos acá a la ciénaga de la Caimanera y nos fue bien, todos cogíamos de 10 a 20 kilos de mero, pargo, róbalo y mojarra, entre otros. Ahora todos los días tenemos turistas llegando aquí y eso nos ha ayudado mucho a volver a nuestra actividad y no depender solo de la pesca”, puntualiza José Pardo, miembro de la Asociación de Informadores Turísticos de la Caimanera.

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