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Las autoridades investigan las causas de la muerte de Daniel Ballesteros, un niño de 10 años, que fue encontrado en el río Chiscas, en la zona rural del municipio de Tona, Santander. El menor de edad había salido en la mañana del domingo a hacerle un mandado a su madre, pero nunca regresó a su casa.
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Horas después de su desaparición, un familiar recibió una llamada alertando sobre una bicicleta abandonada en un puente. Al llegar al lugar, relatan que fue posible ver el cuerpo del niño entre las rocas del río, en un punto distinto a donde apareció su bicicleta, lo que aumentó las dudas de sus parientes sobre lo ocurrido.
“Desde el puente se veía el niño, encima de unas rocas. La cicla estaba en otro lado, más lejos de la casa”, mencionó a medios locales un familiar.
El hallazgo que abrió más preguntas
En medio del duelo, los familiares de Daniel insisten en que su muerte resulta extraña. Aseguran que el niño solía hacer mandados con frecuencia y regresaba en pocos minutos. “Él siempre obedecía, iba y volvía rápido. Algo pasó en el camino”, afirmó su tío Diego, quien pidió a las autoridades investigar a fondo lo sucedido.
La Policía realizó el levantamiento del cuerpo y señaló que será Medicina legal la entidad encargada de determinar las causas de la muerte. Por ahora, no se ha emitido un dictamen oficial. El alcalde de Tona, Jesús Santiago Gutiérrez, expresó solidaridad y aseguró que se está intentando darle claridad frente a lo ocurrido.
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El caso ha generado indignación entre los habitantes de Tona, quienes solicitan mayor vigilancia, cámaras de seguridad y presencia institucional en la zona. Mientras avanzan las investigaciones, la familia de Daniel exige respuestas claras y justicia por la muerte del menor, cuya desaparición y posterior hallazgo siguen rodeados de interrogantes.