La Dirección de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil entregó el informe preliminar del grave accidente aéreo que se registró el 28 de enero en el municipio de La Playa de Belén, en Norte de Santander, donde un avión Beechcraft que operaba para Satena se estrelló, causando la muerte de dos tripulantes y 13 pasajeros, entre los que se encontraba el congresista Diógenes Quintero.
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Los datos presentados parten del análisis que se logró hacer de la información hallada en los grabadores de voz y de datos de vuelo, que están dentro de la caja negra, entre los que se destacan las últimas comunicaciones entre el piloto con el control aéreo y el ATC, que fueron pocos minutos antes del accidente.
“La tripulación reportó que estaba a 15 millas náuticas y el control aéreo le ordenó cambiar a frecuencias de autoanuncios. O sea, hasta ese momento fue esa última comunicación. Después de eso, no hay comunicación registrada”, explicó en rueda de prensa la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas.
El avión de Satena iba a baja altura
Adicional a lo mencionado por la ministra, el informe indica que el último dato que se tiene del avión fue a 6.500 pies de altura con una velocidad de 234 kt, cerca del lugar en el que se registró el accidente.
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Junto a esta información se conoció que la zona donde se hallaron los restos del avión estaba a una elevación de 6.881 pies. “La última traza marcó una velocidad de 234 nudos (…) pero aquí está un dato fundamental, estaba a 6.500 pies de altura; acuérdense de que la anterior era 6.900 pies de altura (…) ¿y eso qué quiere decir? Que estaba por una altura inferior a la altura de las montañas en esa zona”, añadió Rojas.
Restos encontrados del avión de Satena
Sobre el accidente, la investigación evidencia que no hubo explosión tras el choque, así como fue la comunidad la que encontró los restos, dispersos en un tramo de 145 metros de terreno irregular a 22° de inclinación. “La evaluación preliminar del sitio evidenció, en sentido lateral, una marca continua y pronunciada de daño en la vegetación, con una trayectoria ascendente desde el punto inicial del impacto hasta el punto final, donde se localizaron los restos principales de la aeronave”.
De igual forma, el informe indica que, por la forma en que se hallaron los restos, el choque habría sido frontal/ventral contra el terreno montañoso. A esto se suma la alteración de la escena por parte de las personas que hallaron el avión, así como se habría dado el hurto de elementos como la planta motriz derecha y la sección estructural del tren principal derecho, que no fueron hallados en el lugar.
Condiciones del avión e información de los pilotos
Entre los primeros análisis de las autoridades, se corroboró que la aeronave fue construida en 1995 y contaba con todos los requisitos técnicos para operar. Adicionalmente, había recibido mantenimiento entre el 3 y el 20 de diciembre, y no tenía registros recientes de fallas relacionadas con su operación.
En cuanto a la tripulación, la Aerocivil indicó que el piloto Miguel Vanegas, quien tenía 52 años, acumulaba 10.960 horas de vuelo, mientras que el copiloto, José de la Vega, de 53 años, contaba con 8.264 horas de vuelo. “La tripulación contaba con sus requisitos técnicos y operacionales vigentes al momento del accidente”.
Estado del clima
Finalmente, el informe destaca que en el momento del accidente se registraba nubosidad baja fragmentada, aunque “no se identificaron estructuras convectivas de tormenta en las inmediaciones del lugar del accidente”.
Por lo pronto, el informe indica que se tienen que continuar con los análisis de los elementos encontrados, lo que incluye el envío de piezas a la casa matriz, así como otros análisis de la operación y responsabilidades en el trágico accidente.